Vimianzo. Piedras con historia y caballos fecundados por el viento

Vimianzo ocupa buena parte de la antigua Terra de Soneira con el bello anexo de la cara marina orillada en la ría de Camariñas y la desembocadura del río Do Porto. El centro es su capital, una histórica villa de piedras que hablan de hechos históricos de tiempos pasados a la sombra de un castillo legendario. Rodeada de montes con caballos fecundados por los vientos favonios, de bravura cantada por los bardos.

Para llegar a Vimianzo desde A Coruña hay que tomar la AG-55. Desde Santiago se llega por la AC-441, desde Lugo por la A-6/AG-55 y desde el sur de Galicia, partiendo de Vigo, por la AP-9 o la carretera de Pontevedra-Ourense/N-541.

Baiñas es el otro apéndice del concello, ya en tierras xalleiras, y proponemos un viaje de una jornada recorriendo el municipio desde esta población. Si venimos de Santiago alcanzamos Baiñas desde Brandomil, el foco romanizador de la zona, con sus restos romanos y su vello puente medieval. Si lo hacemos desde A Coruña, abandonamos la autovía en Baio y tomanos la Ruta del Megalitismo.

Pedra Cuberta- Foto concello de Vimianzo

Una vía milenaria que llega desde Dombate hasta Bamiro, con su centenaria feria de A Piroga (o de Baio), los batanes de Mosquetín. Seguimos hasta Tines, con su necrópolis romana y sueva, vamos a los dólmenes de Pedra Cuberta en Treos, Pedra Moura de Carnio, Pedra da Lebre.

Desde Serramo nos queda cerca A Arca da Piosa, pasado el linde con Zas. Y entramos en la vecina Baiñas, con la iglesia de Santo Antoiño en un antiguo monasterio medieval, el mar interior del embalse de A Fervenza y el gran megalito de la Pedra da Arca o Casa dos Mouros en Regoelle. En Baiñas gozamos de varios locales de restauración, supermercados, farmacia.

Descarga aquí el mapa de la Ruta de los Dólmenes de Vimianzo

Uno de los secretos ocultos del municipio es el embalse del río Xallas, un verdadero lago que linda con varios concellos y en donde podemos pescar, pasear, o incluso gozar de próximas ofertas de ocio y tiempo libre de todo tipo (Naturmaz), aunque ya en la orilla del concello de Mazaricos.

De Baiñas vamos a Berdoias para vistar el dolmen de A Casota y los petroglifos de O Pedrouso, Outeiro do Recosto. Seguimos hasta Vimianzo.

Castro das Barreiras

La capital municipal nos recibe con su ancho valle y el castro galaico de As Barreiras, objetivo de campañas arqueológicas anuales que nos van desvelando los secretos de un poblado de la Edad de Hierro previo a la romanización. Del pasado señorial de la villa tenemos pazos como el de Trasariz o Trasouteiro. Y, por supuesto, el castillo medieval, dominando todo el paisaje. Visita obligada en cualquier viaje a la Costa da Morte. Abierto al público todo el año, en época estival oferta visitas guiadas y teatralizadas o artesanía en vivo.

Destacando en el encaje de bolillos, ya que Vimianzo junto a Muxía y Camariñas son las tres patas de la «estrepia» que sigue conservando la tradición de las palilleiras. La fortaleza fue arrasada por la revuelta irmandiña en 1469 y vuelta a levantar por los señores de Altamira, autonominados condes como otros muchos nobles gallegos de la época. No podemos perder el Asalto ao Castelo el primer fin de semana de julio, fiesta de interés turístico de Galicia junto a la Faguía de Carnés.

Ruth Matilde Anderson recorrió y retrató los días y las horas de estas tierras y gentes. Vimianzo fue buscado hogar de escritores como Evaristo Martelo o Manuel Rivas. Los caminos reales y tramos jacobeos cruzan el municipio. Por ellos iban los xalleiros, los arrieiros que unían los puertos de la Costa da Morte con todo el reino.

Domingo Fontán ocupó muchas jornadas en estos lugares tomando las medidas del reino que había perdido su nombre y abandonaba las costuras de sus viejas provincias. Estos valles sufrieron las correrías de bandoleros y la furia irmandiña contra los nobles. Señores que lucharon por solares y torres.

Los Moscoso de Altamira alimentaron de sangre las verdes campiñas de Soneira en sus luchas contra los arzobispos compostelanos. Llenaron los carballos de irmandiños ajusticiados. Sangre que sigue goteando en sus pendones de cabeza de lobo. No menos bravos fueron los Condes de Traba, custodios y parientes de reyes galaico-leoneses. La francesada hizo levantar alarmas que se enfrentaron en estas tierras con los ocupantes llegados desde Santiago.

A los encantos bien conocidos por el viajero interesado unimos otros secretos para una visita rápida pero enriquecedora a la capital municipal. En coche podemos subir a los miradores de San Bartolo o del Monte Sangro y gozar de maravillosas vistas en entornos idílicos por donde «brincan» caballos y vacas mostrencas; «guindan» corzos, zorros y lobos. O recorrer un tramo urbano del sendero del río Vimianzo.

En la vecina Pasarela se ubican los Penedos de Pasarela y Traba, pétreo cordal de montañas, protegido espacio natural que sigue a Traba y Braño. La capital es un centro comarcal de servicios, con una amplia oferta gastronómica y de hospedaje. A las veteranas casas de comidas se unen nuevas ofertas renovadoras de éxito y un completo listado de turismo rural.

Este municipio eminentemente agrario, ganadero y forestal cuenta con mar abierto, el casal abandonado de Sabadelle, antigua ballenera. Solar al que proponemos conocer en el itinerario de Camariñas, desde Camelle. Ahora, en nuestra oferta de una jornada por Vimianzo, nos dirigimos al otro trozo marino local, el histórico puerto de Cereixo, en la ría de Camariñas.

Desde la capital atravesamos Calo y Carantoña por la AC432. Podemos visitar la ermita de Nuestra Señora de Castrobuxán, con su castro. En sus cercanías se celebra la Rapa das Bestas a finales de julio. Se baja a las reses salvajes del monte Faro, con un recorrido por la localidad, y sigue con una degustación de pulpo, exhibiciones de tiro con arco y demostraciones de monta de caballos. Por la noche cena acompañada de actuaciones musicales. Al día siguiente en el curro tiene lugar la rapa de más de un centenar de reses bravas que después, una vez rapadas, se devuelven al monte.

Imagen de la Traslatio en la iglesia de Cereixo

En la vecina Carantoña, vemos al borde de la carretera el dolmen de Recesinde y el área de Basandín a orillas del coto truchero del río Do Porto. Atravesamos Ponte do Porto y nos detenemos en Cereixo para rondar por su paseo fluvial, a la sombra de sus torres, el molino de mareas, la iglesia románica de Santiago, con la belleza de la ría iluminando nuestras retinas. Alfonso IX visitó Treos y Cereixo en 1228 llegando desde Santiago y las tierras del Xallas.

El rey dio a Cereixo el título de villa en su pretensión de contar con un puerto real en la ría. Fue un gran protector de los caminos y del comercio, constructor de puentes y calzadas. Normandos y sarracenos arrasaron la puebla en sus algaradas, pero mayor presión ejercieron los señores locales que impidieron el progreso de la villa y las pretensiones reales.

Mirador Furna do Sapor en Cereixo- Mirador sobre la Ría de Camariñas

A dos kilómetros de Cereixo, en Carnés, se celebra el 9 de julio la Faguía, la Festa dos Callos. El evento gastronómico más antiguo del país, con cuatro siglos de tradición.

A Faguía de Carnés

NO PERDER

En Vimianzo: el castillo de los Condes de Altamira, el castro de As Barreiras. Los Penedos de Pasarela, Traba y Braño. Cereixo es uno de los tesoros de la comarca, puerto jacobeo que conserva en el pórtico sur de la iglesia de Santiago la primera escultura de la translatio del apóstol desde Palestina a Galicia. Mirador Furna do Sapo, Las fiestas de A Faguía de Carnés, A Rapa das Bestas y el Asalto ao Castelo.

COMER Y DORMIR

Como cabecera comarcal Vimianzo cuenta con conocidas pensiones y oferta de turismo rural. Es amplia la variedad de propuestas gastronómicas, destacando la apuesta por la tradición gallega en veteranas casas de comidas, pero sin olvidar la innovación (Casa da Canle, Casa Sabina). Casas de comidas: Edreira, Vázquez, Montevideo, Santos, Vía Rápida, Lagar de Manuela, Hermida.

VIMIANZO. PEDRAS CON HISTORIA E CABALOS FECUNDADOS POLO VENTO

Vimianzo ocupa boa parte da antiga Terra de Soneira co fermoso anexo da cara mariña abeirada na ría de Camariñas e a desembocadura do río Do Porto. O centro é a capital, unha histórica vila de pedras que falan de feitos históricos de tempos pasados á sombra dun castelo lendario. Rodeada de montes con bestas fecundadas polos ventos favonios, de bravura cantada polos bardos.

Para chegar a Vimianzo desde A Coruña hai que tomar a AG-55. Desde Santiago chégase pola AC-441, desde Lugo pola A-6/AG-55 e desde o sur de Galicia, partindo de Vigo, pola AP-9 ou a estrada de Pontevedra-Ourense/N-541.

Baiñas é o outro apéndice do concello, xa en terras xalleiras, e propoñemos unha viaxe dunha xornada percorrendo o municipio desde esta poboación. Se vimos de Santiago alcanzamos Baiñas desde Brandomil, o foco romanizador da zona, cos seus restos romanos e a súa ponte medieval. Se o facemos desde A Coruña, abandonamos a autovía en Baio e tomanos o Roteiro do Megalitismo. Unha vía milenaria que chega desde Dombate ata Bamiro, coa súa centenaria feira da Piroga (ou de Baio), os batáns de Mosquetín. Seguimos ata Tines, coa súa necrópole romana e sueva, imos aos dolmens de Pedra Cuberta en Treos, Pedra Moura de Carnio, Pedra da Lebre. Desde Serramo quédanos preto A Arca da Piosa, pasado o linde con Zas. E entramos na veciña Baiñas, coa igrexa de Santo Antoiño nun antigo mosteiro medieval, o mar interior do encoro da Fervenza e o gran megalito da Pedra da Arca ou Casa dos Mouros en Regoelle. En Baiñas gozamos de varios locais de restauración, supermercados, farmacia.

Un dos segredos ocultos do municipio é o encoro do río Xallas, un verdadeiro lago raiando con varios concellos e onde podemos pescar, pasear, ou mesmo gozar de próximas ofertas de lecer e tempo libre de todo tipo (Naturmaz), aínda que xa na beira do concello de Mazaricos.

De Baiñas imos a Berdoias para vistar o dolmen da Casota e os petróglifos de O Pedrouso, Outeiro do Recosto. Seguimos ata Vimianzo. A capital municipal recíbenos co seu ancho val e o castro galaico de As Barreiras, obxectivo de campañas arqueolóxicas anuais que nos van desvelando os segredos dun poboado da Idade de Hierro previo á romanización. Do pasado señorial da vila temos pazos como o de Trasariz ou Trasouteiro. E, por suposto, o castelo medieval, dominando toda a paisaxe. Visita obrigada en calquera viaxe á Costa da Morte. Aberto ao público todo o ano, en época estival oferta visitas guiadas e teatralizadas ou artesanía en vivo. Destacando no encaixe de palillos, xa que Vimianzo xunto a Muxía e Camariñas son as tres patas da «estrepia» que segue conservando a tradición das palilleiras. A fortaleza foi arrasada pola revolta irmandiña en 1469 e volta a levantar polos señores de Altamira, autonominados condes como outros moitos nobres galegos da época. Non podemos perder o Asalto ao Castelo a primeira fin de semana de xullo, festa de interese turístico de Galicia xunto á Faguía de Carnés.

Ruth Matilde Anderson percorreu e retratou os días e as horas destas terras e xentes. Vimianzo foi buscado fogar de escritores como Evaristo Martelo ou Manuel Rivas. Os camiños reais e tramos xacobeos cruzan o municipio. Por eles ían os xalleiros, os arrieiros que unían os portos da Costa da Morte con todo o reino.

Domingo Fontán ocupou moitas xornadas nestes lugares tomando as medidas do reino que perdera o seu nome e abandonaba as costuras das súas vellas provincias. Estes vales sufriron correrías de bandoleiros e a furia irmandiña contra os nobres. Señores que loitaron por solares e torres. Os Moscoso de Altamira alimentaron de sangue as verdes campiñas de Soneira nas súas loitas contra os arcebispos composteláns. Encheron os carballos de irmandiños axustizados. Sangue que segue pingando nos seus pendóns de cabeza de lobo. Non menos bravos foron os condes de Traba, custodios e parentes de reis galaico-leoneses. A francesada fixo levantar alarmas que se enfrontaron nestas terras cos ocupantes chegados desde Santiago.

Asalto ao Castelo

Aos encantos ben coñecidos polo viaxeiro interesado unimos outros segredos para unha visita rápida pero enriquecedora á capital municipal. En coche podemos subir aos miradoiros de San Bartolo ou do Monte Sangro e gozar de marabillosas vistas en contornas idílicos por onde «brincan» cabalos e vacas mostrencas; «guindan» corzos, raposos e lobos. Ou percorrer un tramo urbano do carreiro do río Vimianzo. Na veciña Pasarela sitúanse os Penedos, pétreo cordal de montañas, protexido espazo natural que segue a Traba e Braño. A capital é un centro comarcal de servizos, cunha ampla oferta gastronómica e de hospedaxe. Ás veteranas casas de comidas únense novas ofertas renovadoras de éxito e unha completa listaxe de turismo rural.

Este municipio eminentemente agrario, gandeiro e forestal conta con mar aberto, o casal abandonado de Sabadelle, antiga baleeira. Solar ao que propoñemos coñecer no itinerario de Camariñas, desde Camelle. Agora, na nosa oferta dunha xornada por Vimianzo, dirixímonos ao outro anaco mariño local, o histórico porto de Cereixo, na ría de Camariñas.

sabadelle
Litoral de Sabadelle en el ayuntamiento de Vimianzo

Desde a capital atravesamos Calo e Carantoña pola AC432. Podemos visitar a ermida da nosa Señora de Castrobuxán, co seu castro. Nas súas proximidades celébrase A Rapa das Bestas a finais de xullo. Baixan as reses salvaxes do monte Faro, cun percorrido pola localidade, e segue cunha degustación de polbo, exhibicións de tiro con arco e demostracións de monta de cabalos. Pola noite cea acompañada de actuacións musicais. Ao día seguinte no curro ten lugar a rapa de máis dun centenar de reses bravas que, unha vez rapadas, devólvense ao monte.

Na veciña Carantoña, vemos ao bordo da estrada o dolmen de Recesinde e a área de Basandín a beiras do coto truchero do río Do Porto. Atravesamos Ponte do Porto e detémonos en Cereixo para roldar polo seu paseo fluvial, á sombra das súas torres, o muíño de mareas, a igrexa románica de Santiago, coa beleza da ría iluminando as nosas retinas. Alfonso IX visitou Treos e Cereixo en 1228 chegando desde Santiago e as terras do Xallas. O rei deu a Cereixo o título de vila na súa pretensión de contar cun porto real na ría. Foi un gran protector dos camiños e do comercio, construtor de pontes e calzadas. Normandos e sarracenos arrasaron a pobra nas súas algaradas, pero maior presión exerceron os señores locais que impediron o progreso da vila e as pretensións reais.

A dous quilómetros de Cereixo, en Carnés, celébrase o 9 de xullo a Faguía, a Festa dos Callos. O evento gastronómico máis antigo do país, con catro séculos de tradición.

NON PERDER

En Vimianzo: o castelo dos Condes de Altamira, o castro de As Barreiras. Os Penedos de Pasarela, Traba e Braño. Cereixo é un dos tesouros da comarca, porto xacobeo que conserva no pórtico sur da igrexa de Santiago a primeira escultura da translatio do apóstolo desde Palestina a Galicia. Mirador Furna do Sapo, As festas da Faguía de Carnés, A Rapa das Bestas e o Asalto ao Castelo.

COMER E DURMIR

Como cabeceira comarcal Vimianzo conta con coñecidas pensións e oferta de turismo rural. É ampla a variedade de propostas gastronómicas, destacando a aposta pola tradición galega en veteranas casas de comidas, pero sen esquecer a innovación (Casa da Canle, Casa Sabina). Casas de comidas: Edreira, Vázquez, Montevideo, Santos, Vía Rápida, Lagar de Manuela, Hermida.

CURIOSIDADES DE VIMIANZO

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