Gabriel Cernadas Martínez//
En la primavera de 1975, un proyecto industrial de grandes dimensiones comenzó a tomar forma en Nemiña, en el municipio de Muxía. En la falda del monte de Nemiña, junto a uno de los paisajes costeros más característicos de la Costa da Morte, comenzaron a realizarse importantes trabajos de desmonte y explanación. Las máquinas trabajaban sobre los terrenos mientras los vecinos observaban aquellos movimientos, aunque las obras terminarían paralizándose antes de que el proyecto llegase a convertirse en realidad.
La historia permaneció olvidada durante décadas, pero los periódicos de la época permiten recuperar nuevos datos y reconstruir lo que ocurrió en Nemiña. Detrás de aquellos movimientos de tierra podía encontrarse uno de los proyectos industriales más ambiciosos que se llegaron a plantear para Muxía: la instalación de una fábrica de celulosa.
El 20 de abril de 1975, La Voz de Galicia informaba sobre las obras que se estaban realizando en Nemiña. Las máquinas habían comenzado a desmontar y explanar terrenos sin licencia municipal, por lo que el alcalde de Muxía, Antonio Barros Valiña, ordenó paralizar los trabajos y el asunto llegó al Juzgado de Muxía. La noticia describía unos trabajos importantes, ya que los terrenos pertenecían a distintos propietarios y algunos incluso desconocían qué se estaba haciendo en sus tierras. La maquinaria utilizada procedía de Vimianzo y los trabajos estaban relacionados con Construcciones Dubra, S.A.
La explicación pública era que se estaba creando un polígono industrial con capacidad para generar alrededor de 1.000 puestos de trabajo. Sin embargo, el secretismo que rodeaba las obras comenzó a preocupar a los vecinos, que sospechaban que detrás de aquel supuesto polígono podía encontrarse una fábrica de celulosa.

En aquellos años Galicia estaba siendo objeto de una búsqueda de nuevos emplazamientos para instalar industrias papeleras. Diferentes empresas estudiaban terrenos en distintos puntos de la comunidad y entre ellas había empresas procedentes de Guipúzcoa interesadas en instalar nuevas fábricas.
Unas semanas después de la noticia de La Voz de Galicia, la revista La Codorniz publicó un reportaje sobre diferentes proyectos de fábricas de celulosa que estaban generando polémica en Galicia. En aquel artículo aparecía Nemiña y se señalaba que una empresa de celulosa de San Sebastián había enviado técnicos al lugar.
Este dato es fundamental, ya que la celulosa de Nemiña no puede considerarse simplemente un rumor. Había obras reales, maquinaria realizando grandes movimientos de tierra, un proyecto presentado públicamente como polígono industrial y una publicación contemporánea que relacionaba Nemiña con proyectos de celulosa y hablaba de técnicos enviados por una empresa del sector.
Durante la investigación apareció también el nombre de Edificaciones del Oruba, relacionado con la solicitud de obras para construir en Nemiña un polígono industrial. Sin embargo, todavía no se ha localizado documentación suficiente para determinar la relación empresarial entre Edificaciones del Oruba, Construcciones Dubra, S.A. y la empresa papelera de San Sebastián mencionada en la prensa.
Movimientos de tierra en Nemiña
También aparece el nombre de Celulosas de Guipúzcoa, una empresa que durante aquellos años buscaba terrenos para instalar industrias en Galicia. La conexión con Nemiña resulta muy llamativa, pero todavía falta encontrar el documento que permita afirmar de forma definitiva que esta empresa era la responsable directa del proyecto de Nemiña. Esta es una de las grandes incógnitas que quedan por resolver y uno de los documentos que más ayudaría a completar esta investigación.
La magnitud de las obras también resulta llamativa. La prensa de aquellos días hablaba de grandes trabajos de explanación y llegaba a mencionar aproximadamente 400.000 metros cúbicos de tierra movida. Esta cifra corresponde al volumen de tierra desplazada y no a la superficie, por lo que no debe confundirse con las aproximadamente 40 hectáreas que se manejaron como posible ámbito del complejo. Se trataba, por tanto, de unos movimientos de tierra de considerable importancia para la zona.
A todo esto había que añadir la proximidad al litoral. La zona se encuentra junto a la playa y las dunas de Nemiña y también entraban en juego las competencias de Costas. La cercanía al mar era otro de los elementos que rodeaban el proyecto y que podían dificultar la construcción de una industria de semejantes dimensiones en aquel lugar.

Finalmente, las obras no continuaron. La intervención municipal y judicial detuvo los trabajos iniciados sin licencia y no existe constancia de que posteriormente se retomaran para construir la fábrica. Tampoco se ha encontrado hasta el momento un documento que indique de forma definitiva cuál fue la causa por la que el proyecto terminó abandonándose. Pudo deberse a los problemas administrativos, a la proximidad del litoral, a la falta de permisos, a cuestiones económicas o simplemente a que las empresas interesadas terminaron buscando otro emplazamiento.
Lo que sí parece claro es que Nemiña formó parte de aquella búsqueda de nuevos emplazamientos industriales en Galicia. Tras la paralización de las obras, las empresas interesadas continuaron estudiando otras localizaciones y el proyecto de Nemiña terminó desapareciendo.
La investigación permite establecer una conclusión sólida: en 1975 existió en Nemiña un proyecto industrial real que llegó hasta la fase de importantes movimientos de tierra. Oficialmente se hablaba de un polígono industrial, pero la prensa contemporánea relacionó aquellas obras con la posible instalación de una fábrica de celulosa y documentó la presencia de técnicos de una empresa papelera de San Sebastián.
La fábrica nunca se construyó, pero las huellas de aquel proyecto todavía pueden encontrarse en los periódicos de la época y posiblemente también sobre el propio terreno. Queda por descubrir quién estaba realmente detrás del proyecto, por qué se eligió Nemiña y cuál fue exactamente el motivo que hizo que las máquinas abandonasen aquellos terrenos.
La celulosa de Nemiña quedó finalmente en proyecto, pero su historia todavía permanece escrita en los periódicos de aquella época y, posiblemente, escondida bajo los terrenos que un día comenzaron a ser preparados para construirla.
FUENTES: El Pueblo Gallego,Diario de Pontevedra,La Voz de Galicia,La Codorniz.


