La organizadora profesional María Leániz pasó por los micrófonos de Radio Xallas para presentar su libro Cómo llevar una vida organizada y compartir una reflexión sobre la relación entre el orden, la gestión del tiempo y el bienestar emocional.
La entrevista a María Leániz
Orden y organización
Durante la entrevista, Leániz defendió que la organización no es una cualidad innata reservada a unas pocas personas, sino una habilidad que puede aprenderse y desarrollarse mediante hábitos sencillos. “El orden y la organización se basan en una serie de principios y en repetirlos continuamente hasta automatizarlos”, explicó.
María Leániz:“Las casas desordenadas generan estrés”
La autora incidió en que el principal problema no es únicamente el desorden físico, sino el impacto que este tiene sobre la mente.Según señaló, trabajar o vivir en espacios saturados de objetos y estímulos genera una sobrecarga que dificulta la concentración y la toma de decisiones. “Las casas desordenadas generan estrés”, aseguró.
En este sentido, aseguró que mantener ordenado el entorno permite afrontar las tareas diarias con mayor claridad y eficacia.

Gestionar los espacios
Uno de los asuntos que más atención ocupó durante la conversación fue la acumulación. La profesional advirtió de que la sociedad actual tiende a adquirir y conservar más objetos de los que realmente necesita. Cargadores, utensilios, ropa o documentos terminan ocupando espacio y exigiendo una capacidad de gestión que muchas veces supera las posibilidades reales de las personas.
La experta defendió que ordenar no significa vaciar una vivienda ni adoptar estilos de vida extremos. Su propuesta pasa por identificar aquello que resulta útil o valioso y desprenderse de lo que únicamente genera carga y estrés. También recomendó implantar pequeños hábitos, como devolver cada objeto a su lugar inmediatamente después de utilizarlo.
El minimalismo vital
María Leániz reivindica una visión del minimalismo alejada de los estereotipos que suelen asociarlo con viviendas vacías o con la renuncia a las posesiones materiales. A su juicio, el minimalismo vital consiste en conservar aquello que cada persona considera verdaderamente esencial. “No es tener una casa vacía con un cuenco de madera. Es tener lo que tú quieras tener, pero lo que de verdad sea esencial para ti”, explica.
Sostiene que cada persona debe definir qué es importante en su vida con honestidad. Para unas serán pocas cosas y para otras muchas más, pero la clave está en que respondan a una necesidad o un valor real y no a la acumulación por costumbre.

Minimalismo vital, también con las amistades
Habla de un “minimalismo de relaciones” y de compromisos, que pasa por eliminar aquellas obligaciones que consumen tiempo y energía sin aportar bienestar. “¿Cómo voy a decir que no? Claro que vas a decir que no”, afirma al referirse a invitaciones, encargos o compromisos que se aceptan únicamente por presión social.
También considera necesario alejarse de las relaciones que generan malestar. “Cada vez que hablo con este amigo o con esta amiga me quedo por los suelos. Pues esa amiga fuera de la agenda”, señala. Para ella, el tiempo es limitado y no debería dedicarse a cumplir expectativas ajenas, sino a construir una vida más consciente, libre y satisfactoria.
La conclusión de María Leániz
A lo largo de la entrevista, amplió el concepto de organización más allá del hogar. Habló de gestionar mejor el tiempo, revisar prioridades y aprender a decir no a compromisos que aportan poco valor. Para la autora, la organización debe entenderse como una herramienta para vivir con mayor tranquilidad y autonomía.
“El mensaje principal del libro es que la organización es el acto consciente de dirigir tu vida”, resumió.

