Foto- Archivo- Romaría de los Milagros de Santa Catalina
En diferentes artículos hemos destacado la relevancia histórica de la romería de la Virgen de los Milagros de Santa Catalina, en Santa Comba.
En esta ocasión retrocedemos casi un siglo en el tiempo. Corre el año 1926 y gracias a la hemeroteca podemos verificar la importancia de estas celebraciones con diferentes crónicas e informaciones de periódicos referentes como El Ideal Gallego, El Pueblo Gallego o El Compostelano.
«Romería magna» con «fervorosa devoción»
Semanas antes de la “Virxe dos Milagros” el cronista Juan Santiago, el El Ideal Gallego, habla de una “romería magna”, llena de “fervorosa devoción” y sostiene: “Ninguna más atrayente, más culta ni más entrañable que esta cuya fama lleva anualmente a la villa de Santa Comba millares de personas”.
Anuncia la actuación del “Coro de voces y orquesta de Santiago”, dirigida por el señor Fernández y de la banda militar del Regimiento de Infantería de Zaragoza, “con su banda de cornetas y tambores”.
Y se acredita la repercusión comarcal que tenía la romería hace un siglo con asistentes de Santiago, Negreira, A Baña, Vimianzo, Zas o Carballo que “ concurren a presenciar esa magna procesión de la Virgen, no igualada en ninguna otra fiesta campestre análoga, y la ejecución de los conciertos brillantes incluidos en el programa que hacen pasar un día delicioso y de agradables recuerdos.
Las noticias posteriores de El Compostelano y de otros medios verifican las impresiones del anterior cronista.

En estas páginas, A.H.G. destaca el gran ambiente de la fiesta, con Santa Comba engalanada y “Desde muy temprano, los caminos de las diversas parroquias que confluyen en dicho Ayuntamiento, se veían ocupados por romeros que acudían presurosos.El estridente sonido de las bocinas sucedíase con gran rapidez y autos de línea, autobuses y turismos surcaban la carretera”.
Sobre las celebraciones religiosas el corresponsal detalla :”Ocupó la cátedra sagrada el Rvdo. P. Pabón, que con gran elocuencia, con verbo cálido y fúlgido desarrolló un sermón, como todos los años, admirable, en el que a los profundos pensamientos filosóficos y morales unía la sencillez de expresión precisa para la fácil comprensión de todos”.
No faltó el coro, y la procesión amenizada por un “cuarteto regional”, con agentes de la Guardia Civil acompañando a las imágenes.
Y sigue narrando: “ La presidencia fue ocupada por el alcalde, una Comisión de concejales y el culto secretario del Ayuntamiento Dr. José Fernández Otero. El estandarte era conducido por el ilustrado abogado D. Ricardo Taboada, llevando las borlas del mismo sus hijos los jóvenes D. José Luis y D. Francisco.Cerraba marcha la Banda del Regimiento de Zaragoza”.
Después de la procesión “ los romeros se dispersaron por el campo formándose pintorescos grupos”. Y actuó la Banda del Regimiento de Zaragoza, dirigida por Silvano Cervantes y situada “en un pabellón construido frente al Ayuntamiento”. Comida, baile por la tarde y “por la noche tuvo lugar la verbena y fuegos que resultaron lucidísimos”.
Son testimonios de 1926 y de una romería que a día de hoy sigue generando mucha devoción.


