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miércoles, marzo 4, 2026

Fortuna y fabulosa historia de Basilio Suárez de Lema

En los años noventa di cuenta de mi trabajo de investigación sobre una figura legendaria de Ponte do Porto, un supuesto obispo de Haití nacido en esta parroquia (o su anexo de Carantoña), que vivió de niño con una tía en el casal de A Casa do Prado (Carantoña-Vimianzo). Según la memoria oral se llamaba Basilio y era de la familia Carballo de Ponte do Porto, a la que legó una fabulosa herencia a finales del siglo XIX.

Posiblemente huérfano, criado en la casa de labranza de su tía y trabajando como pastor, le gustaba ayudar en los oficios religiosos y sentía pasión por los libros de la rectoral. Algo que no pasó desapercibido para una señora rica de Ponte do Porto que vivía en Santiago y le cogió cariño. El niño le confesó que le gustaría ser sacerdote.

Ella le enseñó a leer un verano y al comienzo del curso lo llevó al Seminario, atendiendo sus deseos de servir a Cristo. Tras convertirse en cura con el apoyo de su valedora, su destino fueron las misiones en la América hispana. La dama mecenas del niño pastor con afición a los libros y a la misa no pudo ser otra que la señora de la torres de Cereixo; dueña de los foros de Vilarellos y Casa do Prado, gran benefactora de cofradías y capillas.

El caso es que buscando la veracidad de este «conto dos vellos» descubrí una extraordinaria historia, que treinta años después puedo en buena medida completar. Don Basilio oficialmente no alcanzó la dignidad de obispo en vida sino la de vicario en una parroquia convertida en obispado mucho después de su muerte. Y fue condecorado por el rey de España. Durante años ejerció como el máximo cargo eclesiástico católico en el departamento del sur de Haití, ocupando ocasionalmente una silla episcopal no reconocida en Les Cayes durante el cisma haitiano. Fue uno de los tres sacerdotes que tras la expulsión de los blancos y la quema de iglesias mantuvieron viva la llama de la fe en el país. Lo veremos y con pruebas.

Su historia me llegó hace más de treinta años, inicialmente a través de Chuquiño da Santa y Moncho de Dios en una conversación de taberna y con disparidad de opiniones. A herdanza da familia Carballo procedente do bispo de Haití, don Basilio da Casa do Prado. En Haití, según mis recordados vecinos, realizó su tarea religiosa y también comercial, ya que adquirió una fortuna en casas, tierras y plata en el siglo XIX. Dejó herederos de sus bienes inmuebles en la isla a sus socios criollos y a un posible hijo mulato (según la tradición oral). Pero el testamento incluía el envío de una fuerte suma de pesos de plata a sus familiares gallegos. En dos arcas llegaron a París las monedas de plata destinadas a la familia Carballo.Tres parientes fueron a cobrarlas (O Crioso, o Petón) pero se perdieron por el camino de Francia, nunca más se supo de ellos.

Entonces tomó cartas en el asunto el joven boticario porteño, Manuel Vicente Rodríguez Carballo, menor de 25 años y con su farmacia en la Casa do Patín de As Barrosas; convertida en palillada cuando el apotecario adquirió su nueva mansión en el Campo de San Roque gracias al legado antillano, sigue en pie. Su madre era una Carballo y por ello el cartapacio de las hojas bancarias incluye los certificados de nacimiento y defunción de Manuela Carballo Suárez. Con la intermediación de la casa bancaria de los sobrinos de José Pastor y el poder de sus parientes, logró la herencia.

Vicarios de los Cayos

«Los miles de Francia» de Basilio Suárez

Son los «miles de Francia» de los que me habló la centenaria Maruja de Mira en 1990 y distribuyó su padre, apoderado de los herederos. Algunos de los descendientes se quejaban del reparto, pues el único que sabía leer y escribir de la parentela era el boticario, que logró una fortuna tras «a partixa». Tanto señora Maruja como el farmacéutico don Enrique me comentaron en su día en la casa da botica que su ancestro Manuel Vicente participó en la vista notarial de París en 1880 en la Casa Mallet (rue d´Anjou 37) en donde se leyó el testamento.

Estaban presentes una oronda matrona mulata vestida de impoluto blanco y encajes, al modo de las santeras antillanas, y un viejo y escuálido negro de traje muy emperifollado, con cadenas, anillos de oro y un precioso bastón de gruesa empuñadura de plata orlado con las armas del obispo finado.

Al parecer, el magro emperejilado era hijo del prelado y se llevó en el acto una serie de joyas y enseres del difunto. Un filius sacrilegus procedente de los amores de un ordenado in sacris con su mulata ama de llaves. Escena que reproduje en mi novela U49. Señora Maruja recordaba las arcas con los francos, que habían servido para adquirir en 1885 en subasta municipal los terrenos sobre el río do Porto en donde construyeron la nueva residencia, trasladando la botica de As Barrosas al Campo de San Roque.

«O Campo non era nada,/

se non fora a capilla

a casa do boticario

e o barracón de Mira».

Los de A Casa do Prado citaban una disposición testamentaria incumplida, la de construir una capilla de san Basilio en el campo de Vilar. Otros dicen que en Carantoña. No hay constancia de tal manda, pudo ser un deseo de la familia tras la pitanza. Sí encontré en las hojas parroquiales porteñas apuntes a «misas por el obispo de aití».

En cuanto a la partición de la herencia, el galeno se llevó la mejor parte pero no en la proporción de la memoria oral. Digamos que se autoadjudicó el tercio de libre disposición. Y sin sus amistades, su valor, arrojo y constancia, nadie iba a cobrar un duro. Con todo, aún nos quedan misterios por desvelar y algunos están muy lejos, más allá del mar, en un país hoy más revuelto y sin ley que «nalgún día», cuando nacen los cuentos que felizmente desembocan en crónicas ciertas si uno se esfuerza en investigar.

Por el archivo privado de la casa da botica de Ponte do Porto pude acercarme a la verdad y convertir la leyenda en crónica histórica que desvelé en varias notas de prensa. Asimismo comenté esta figura en uno de mis dos artículos en la guía Itinerarios por Galicia (Anaya Touring 1993), primera referencia bibliográfica sobre el personaje, con datos reales. El material cotejado, gracias a las copias que me entregó el farmacéutico don Enrique Alvarez-Pardiñas, responden al reparto de la herencia en Ponte do Porto (1881) y los documentos bancarios del depósito de la misma en París (1911). En primer lugar aparece en esta carpeta privada el nombre cierto del prelado, el reverendo padre Basilio Suárez de Lema.

Ese era su verdadero apellido y no Carballo. Que efectivamente ejerció su sacerdocio en Haití y legó una fabulosa fortuna en miles de francos repartida en una lista de parientes en 1881. Un Carballo emparentó con una hermana del prelado.

Nuevas informaciones llegadas desde Haití nos aportan un poco más de luz sobre el extraordinario vecino, que podemos colocar en el cuadro de honor histórico de la ría y de la milenaria tierra de Nemancos. Vienen a través de un centenario diario «Le Moniteur Haitien» (primer año, nº 12. Port Republicaine 26-4-1845) y de un libro sobre la historia de la iglesia en el sur de la república de Haití, «Notes historiques sur la paroisse des Cayes» de I. le Ruzic (Lorient, 1912). Sumamos otros diarios haitianos cotejados en versión impresa o digital: L´Abeille Haitienne 1819, Le Telegraphe (1819,1825), Le Manifeste 1841, Feuille du Commerce 1845. El descubrimiento de estos avisos derivó en la búsqueda de nuevas evidencias biográficas en un período cronológico y en un área geográfica específica, con sorprendentes hallazgos que elevan en grado sumo la figura de nuestro vecino (y pariente lejano). «Curmán» de mi tatarabuelo Ricardo Suárez Alvarez y los Carrapitos de Tufións.

Del mismo modo, el hermano de mi abuela Bartolomé Lema Suárez (nacido en 1905), emigrado a Córdoba-Argentina, se casó con dos hermanas (tras enviudar) descendientes directas de los Carballo de As Barrosas: Manuela y María Carballo Figueiras. Asimismo mis ascendentes maternos Mouzo Mazaeda de As Barrosas son parientes de Vicente da Casa do Prado. Pero los descendientes directos de sus dos hermanas y su sobrina, herederos de su fortuna, siguen hoy recordando a su obispo en Ponte do Porto, Carantoña, Carnés y Xaviña. Tras este esperado trabajo de investigación, que tanto tiempo me vienen reclamando, podrán contar con mayor certidumbre. Y orgullo.

El análisis de los papeles de la casa da botica nos habla de una cifra importante que don Manuel Vicente Rodríguez Carballo empezó a tramitar para su cobro en 1880 y un año después logró traer a Ponte do Porto con la mediación de la casa bancaria coruñesa de José Pastor. Los haberes depositados en la Casa Mallet Freres de París procedentes de la herencia de don Basilio alcanzaban la cifra de 319.573 francos. En estos años la cotización del franco francés era similar a la peseta.

Pere Bazilio, en principio, cuando tuvimos noticia de su legendaria existencia, pensamos que pudo llegar a la isla en una de las misiones francesas desde Bretaña, pero por los nuevos documentos hallados lo vemos incorporarse al servicio haitiano setenta años atrás, tras la independencia del país, en la época del cisma, antes de la anexión del Santo Domingo español. Viajaría al Caribe español con otros clérigos desde A Coruña o Cádiz, con una primera estancia en Cartagena de Indias. Estas novedades se completan con el amplio dossier que disponemos y en primicia comunicamos. Antes de entrar en la larga vida de prodigiosos hechos de nuestro prelado, en una convulsa época antillana de violencias y revoluciones, podemos avanzar varias cuestiones. Según el diario Le Moniteur, Don Basilio Suárez de Lema (1756-1840) muere anciano en 1840 en la extensa parroquia sureña de Los Cayos-Les Cayes (uno de los cinco grandes distritos del país) en la época del cisma haitiano, cuando aún no existían obispados reconocidos por Roma en esta república libre.

Así sabemos ahora que desde la fecha de su testamento de 1840 hasta el cobro de la herencia por sus parientes españoles en 1881 pasaron cuatro décadas de complicaciones. Aunque era oficialmente párroco en la iglesia de la Asunción de Los Cayos y en San José de Torbeck, vinculado al Arzobispado de Santo Domingo, ejercía de hecho como el máximo cargo religioso local en el sur. En cierto modo durante un tiempo ofició como un obispo de facto en una complicada etapa de la iglesia católica en la cara oeste de La Española, con solo unos pocos misioneros españoles sujetos al regalismo de las autoridades revolucionarias. En 1811 el presidente Henri Christophe reconoce el obispado de Los Cayos, pero no el papa Pío VII. Y Pere Bazilio llegó a ser co-vicario general de Haití desde 1836, oficialmente titular de la iglesia nacional junto al P. Torres, en un país en donde la religión católica era la única oficial.

LE MONITEUR HAITIEN 1845

En el ejemplar de «Le Moniteur Haitien» de Port Republicaine (Puerto Príncipe) del 26-4-1845 localizamos el nombre de nuestro abad por un litigio entre la administración pública del distrito sureño (arrondissement) de Les Cayes y los legatarios del prelado, al que se cita como reverendo cura de esta parroquia, fallecido en 1840. Tenemos así la primera evidencia de la fecha de su muerte, su cargo oficial y feligresía concreta. El semanario, que sale a la calle cada sábado, recoge el impacto que deja el reciente asesinato del Chef de l´Etat, presidente de la República Philippe Guerrier, y la inmediata nominación por el Consejo de Estado reunido extraordinariamente de su sucesor el general Louis Pierrault, comandante del Departamento del Norte, con el testimonio de indignación de varias comunas del sur por la criminal tentativa de la facción Riviere, la fidelidad a la gloriosa revolución de 1843; los actos en homenaje en Les Cayes al presidente muerto, con 101 salvas de cañón o los concurridos oficios religiosos el día 20 de abril, con el canto del De profundis en homenaje al fallecido líder y un Te deum en honor al sucesor. El general de división Fremont, comandante del Departamento del Sur, comunica a las autoridades civiles y militares la nueva situación política en el Conseil Communal des Gonaives. Se anuncia igualmente un acto el 25-3-1845 en Gonaives de homenaje al gran líder de la independencia, el general Jean Jacques Dessalines, «venguer de la race africaine et liberatuer de Haití».

El diario Le Moniteur de la capital informa del largo pleito de cinco años por la herencia de don Basilio, su fallecimiento y disposiciones testamentarias. Una preciosa fuente para proseguir con nuestro reportaje. Tenemos a un ilustre (y controvertido) ciudadano que lega una formidable herencia a una serie de hacendados y hombres de pro del sur haitiano. Y a un grupo indeterminado de parientes en España, que otras informaciones periodísticas definirán. Es un veterano religioso español, y rico, con amistades de peso en la vida social nacional. Vivimos el fin a una serie de juicios, otro aspecto a destacar de la compleja vida de nuestro vecino. En vida (y tras la muerte) no deja de dar trabajo a juzgados, audiencias, escribanos. En la cuarta página del periódico es donde aparece la mención al legendario abate Basilio Suárez de Lema. El tribunal de casación de Los Cayos publica la sentencia dictada tras la demanda de la administración del distrito contra los herederos nativos de don Basilio, que ganan el pleito y por ello se ejecuta el testamento del cura gallego.

En Los Cayos, ante el notario Mr. Chalviré, el veintitrés de febrero de mil ochocientos cuarenta, el padre Basilio Suárez de Lema, fallecido en la citada villa (feu le reverend pere Basilio Suárez de Lema, de son vivant cure de la paroise des Cayes) legó, en plena propiedad y disfrute, a los ciudadanos Jean-Baptiste Vital Herné y Guillaume Laurent Durocher, toda la generalidad de sus bienes, tanto muebles como inmuebles, constituyéndolos sus legatarios universales, con la carga de hacer pasar a los señores Perquet e hijos, comerciantes en Le Havre, una suma de veintitrés mil gourdes, moneda de Haití, para ser entregada a su familia en España. Muere el cura en marzo de 1840. La administración del distrito no está conforme y pide un cambio de albacea mientras se realiza el inventario. El abogado M. Saint-Amand defiende a los legatarios y Cn. Salomon ejerce de albacea. El caso se presenta ante el tribunal civil el 21 de abril y el 2 de junio de 1840 se dictó sentencia que mantiene a los legatarios universales en la plenitud de sus derechos. La administración reclama en casación y el diario notifica el fallo del recurso en el palacio de justicia del tribunal de casación y en audiencia pública del nueve de agosto de mil ochocientos cuarenta y tres. Se publica en Le Moniteur el 26-4-1845.

Su herencia dio paso a pleitos, con intervención de las autoridades públicas. Toda su vida fue un continuo enfrentamiento en los juzgados contra unos y otros, sin temor a denunciar a los más importantes cargos, implorando la justicia humana con coraje sin esperar a la divina, curiosamente ganando en la Audiencia de la capital lo que perdía en la jurisdicción del distrito. Y, como El Cid, siguió manteniendo mangas puñeteras tras su fallecimiento. Había dejado una notable lista de bienes muebles e inmuebles (tierras y casas) que pasaron a sus dos supuestos socios, y una carga de dinero que fue el fruto de largas controversias en Haití, París, A Coruña y Ponte do Porto. 23.000 gourdes de plata, moneda de Haití (goud en criollo, gurde en español ya que proviene de «peso gordo»). En estos años el peso español de plata, basado en el mundialmente reconocido real da ocho, es la referencia económica del área y equivalía a 2,7 piastras-gourdes. Hasta 1853 incluso era la moneda fuerte en EEUU, el dólar español antes del dólar. 41 años tardaron sus parientes porteños en cobrar la herencia que les llegó desde París en dos arcas de monedas de plata (os miles de Francia). Tanto por su leyenda popular como por los documentos públicos y privados que pude cotejar estamos ante un influyente miembro del clero criollo y un terrateniente hacendado, socio de prestigiosos empresarios de comercio marítimo haitianos y franceses; en negocios de cafetales, maderas y ultramarinos. Enfrentado a otros grupos de poder local e incluso a eclesiásticos. Un abad incombustible que conoció a grandes personajes de la historia americana y tuvo una larga vida en el más hostil de los terrenos, en donde los cargos políticos y eclesiásticos duraban poco, otro hecho sorprendente.

LE MONITEUR HAITIEN. 26-4-1845. Página 4. Port Republicaine (Puerto Príncipe).

En el nombre del pueblo soberano. El tribunal de casación ha dictado el siguiente decreto entre la administración de los dominios del distrito de Les Cayes, demandante representado por el ministerio público y 1-los ciudadanos Jean Baptiste Vital Herne y Guillaume Laurent Durocher, propietarios residentes en Les Cayes, legatarios universales del difunto reverendo padre Basilio Suárez de Lema, durante su vida párroco de la parroquia de Les Cayes. 2- Salomón Jeune, propietario, residente en la mencionada ciudad, ejecutor testamentario del mencionado difunto, demandados comparecientes, asistidos por el Sr. Saint-Amand, su defensor constituido.

Hechos. Por cláusula especial de un acto del informe del Sr. Cholviré, notario público con residencia de la ciudad de Les Cayes, con fecha veintitrés de febrero de mil ochocientos cuarenta, que contiene las disposiciones testamentarias del padre Basilio Suárez de Lema, fallecido en los citados Les Cayes, resulta que el difunto legó, en plena propiedad y disfrute, a los ciudadanos Jean-Baptiste Vital Herne y Guillaume Laurent Durocher, toda la generalidad de sus bienes, tanto muebles como inmuebles, constituyéndolos sus legatarios universales, con la carga de hacer pasar a los señores Perquet e hijos, comerciantes en Le Havre, una suma de veintitrés mil gourdes, moneda de Haití, la cual suma debe ser entregada a su familia, a la que hace el legado. Puestos en posesión de sus derechos, bajo las reservas que ellos hicieron, comenzaron a realizar un inventario de los bienes de esta sucesión, cuando se les interpuso un proceso por la administración de los dominios representada por el ministerio público de Les Cayes, mediante una pretendida sustitución fideicomisaria.

El caso presentado ante el tribunal civil de Les Cayes en la audiencia del 21 de abril pasado, fue discutido y debatido de una y otra parte; y se designó a un juez para que informara al respecto. El 23 de abril, el ponente presentó al tribunal de análisis el caso, se decidió que los documentos del proceso permanecerían en el escritorio para ser deliberados y que la sentencia se emitiría en una de las próximas audiencias. El 2 de junio se dictó sentencia que mantiene a los legatarios universales en la plenitud de sus derechos y desestima al ministerio público, en nombre de la administración de los dominios, de sus peticiones y conclusiones y condena a esta administración a las costas.

Recurso de casación contra esta sentencia: 1º por violación del artículo 148, falsa interpretación y falsa aplicación del 726, violación de otros artículos. Los demandantes, antes de cualquier defensa de fondo, dicen y sostienen que la administración de los dominios debe ser declarada inadmisible en su solicitud de casación, ya que, dicen, es un principio que toda demanda en justicia formulada por simple acto o por explotación debe contener, bajo pena de nulidad, el objeto de la demanda, el breve resumen de los argumentos en los que se fundamenta; que es principio consagrado por las leyes civiles y el derecho natural y añaden en su defensa que el sustituto del comisionado del gobierno de Les Cayes ha violado los artículos 924, 929, 71, al indicar simplemente que los textos legislativos a los que pretende que la sentencia impugnada ha infringido, sin exponer en qué y cómo estos textos han sido violados, mal interpretados o aplicados incorrectamente, lo que ha puesto a estos magistrados también en una situación en la que los demandados están fuera de estado y en la imposibilidad de presentar defensas; etc., etc.

Subsidiariamente, sobre los fundamentos de fondo, se limitan a decir: que no pueden aplicarse ciertos artículos, no pueden ser violados otros…entre ellos el 148, el 726, el 137, el 587, el 729 del código civil y el 84 de la ley orgánica.

Visto en su informe el ciudadano Fs. Acloque, juez, las alegaciones y conclusiones del ciudadano Boisson, comisario del Gobierno tendientes a la aceptación de la excepción de inadmisibilidad; las observaciones del defensor de los demandados; y después de que se ha deliberado en la sala del consejo.

Visto 1º el fallo impugnado; 2º los motivos notificados y los otros documentos del proceso; estableciéndose sobre la excepción de inadmisibilidad: considerando que, para que los medios de casación sean válidos y cumplan con el objetivo de los artículos 929 y 71 del código de procedimiento civil combinados, basta, si no se desarrollan, con que al menos se indiquen en la solicitud notificada al demandado; que esta indicación no consiste solamente en la enunciación de las disposiciones legislativas que el demandante pretende que han sido violadas, falsamente interpretadas o falsamente aplicadas; es necesario que estos medios sean indicados de manera precisa para que el demandado sepa en qué consisten las infracciones contra las cuales se queja la parte contraria, para que tenga la facultad de preparar su defensa; considerando que, en este caso, el acto significa a los demandados en casación que la solicitud del ministerio público de Les Cayes está en controversia con un indicio suficiente de los medios de casación; que el demandante sólo se ha limitado a indicar, al menos, de manera sucinta, en qué consisten estas contravenciones.

Por estos motivos, el tribunal, sin necesidad de pronunciarse sobre los medios de fondo, admite la excepción de inadmisibilidad como fundada y rechaza el recurso. Dado por nosotros Jn. Jh. Dieudonne, decano; Saladin Lamour, Fs. Acloque, A. Larochel, Théophile Jeanton, R. Laroche y Laporte el mayor, jueces; en presencia del ciudadano Boisson, comisario del Gobierno; en el palacio de justicia del tribunal de casación y en audiencia pública del nueve de agosto de mil ochocientos cuarenta y tres, año cuadragésimo de la independencia, y el primero de la regeneración. Mandamos y ordenamos a todos los alguaciles, en virtud de esta requisición, ejecutar la presente, a los comisarios del Gobierno ante los tribunales, de mantenerlo firme, a todos los depositarios de la fuerza pública, de prestar uso de fuerza cuando sean legalmente requeridos. En fe de lo cual el presente fallo ha sido firmado por el decano, y el secretario: Jn. Jh. Dieudonne y Henry Creps, secretario. Cotejado: Henry Creps, secretario.

LE MANIFESTE. FEUILLE DU COMMERCE

La muerte y el legado del prelado aparecen en los principales periódicos de Haití. Constatación de hallarnos ante un célebre personaje religioso. En nuestra revisión de la prensa haitiana encontramos dos crónicas que nos ayudan a completar el puzzle de su historia. Un número de Le Manifeste de noviembre de 1842 del AHN (Archivo Histórico Nacional); y sobre todo varios periódicos guardados en la BNF (Biblioteca Nacional de Francia) como la Feuille du Commerce de 1841. Ahora descubrimos la fecha exacta de su entrada en el país (1806), mucho más temprana de lo esperado, su edad y el nombre de sus parientes en España.

En la primera cita (Veto a la circulación en Cuba de periódicos de Haití de corte abolicionista. Año del periódico Le Manifeste 1842. Expediente registrado en el año 1842 con el número 11. código ES.28079. AHN/16//ULTRAMAR,4614, Exp.11), el gobernador capitán general de Cuba remite varios ejemplares del semanario que se publica en Port-au-Prince titulado Le Manifeste en que, además de doctrinas en favor de la abolición de la esclavitud, aparece la noticia del fallecimiento del sacerdote español Basilio Suárez de Lema, que residía en Haití desde 1806, dejando gran cantidad de bienes de los cuales nombra herederos a sus hermanos y a una sobrina. Se recomienda prohibir la circulación de tales periódicos.

Acompañan cuatro ejemplares de Le Manifeste de 14, 21 y 28 de noviembre y 5 de diciembre de 1841. La segunda es todo un hallazgo, ya que pudimos cotejar el original que se guarda en la BNF. Es la piedra de Rosetta que abre la caja biográfica del personaje. El diario Feuille du Commerce (17 de octubre de 1841. Puerto Príncipe) da cuenta de la muerte del reverendo padre español Basilio Suárez de Lema, de 84 años, en Los Cayos-Haití, el 11 de marzo de 1840. Lega a Francisco Suárez de Lema, su hermano, a Luciana Agustina Suárez de Lema, su hermana, y a María Rosa Suárez de Lema, su sobrina, y a sus demás parientes cercanos, grandes capitales depositados en el Banque de France; además de una suma de 23 mil gourdes; su platería, vasos sagrados, hábitos sacerdotales, etc.

Sabemos así que en la «partixa porteña» ya no entran sólo los miles de gourdes haitianos sino otra suma depositada en París y una serie de objetos materiales. De ellos, algunos aún siguen en posesión de la larga parentela. Un cuadro de san José de la escuela sevillana, una virgen de la Caridad del Cobre, hábitos, libros. Por sus servicios a España había sido condecorado y reconocido de varias órdenes, entre ellas era caballero de la Real Orden de Carlos III. Llegó a América cuando aún era en su mayor parte dominio español, en la máxima expresión de nuestra expansión territorial, viviendo la fase final de los virreinatos y las luchas independentistas.

Ejerció como cura en Cartagena de Indias, México, Jamaica y Cuba, antes de su arribada a Haití. ¡Y en qué fechas! En medio de la revolución negra libertadora contra el francés, la destrucción de iglesias y matanza de blancos; sin curas, sin templos, con un puñado de extranjeros permitidos en aldeas de contrabandistas y piratas. Es llamativa la estancia en Jamaica y Haití, colonias de otras potencias no españolas (ingleses, franceses), zonas entonces tan peligrosas para un cura católico; sin apoyo estatal, con un exacerbado anticatolicismo (masonería, protestantes, religiones nativas) y antiespañolismo; en países revueltos y en ciernes, violencia política extrema, efímeros gobiernos caídos a golpe de espadones, con cruentas guerras civiles de ciegos realistas y corruptos libertadores. Toda nueva noticia sobre este singular protagonista principal de la historia de la agónica lucha de la iglesia antillana no deja de sorprender.

FEUILLE DU COMMERCE. Puerto Príncipe. 17-10-1841

El reverendo padre Basilio Suárez de Lema, de edad aproximadamente 84 años, falleció en Los Cayos, Haití, el 11 de marzo de 1840. Nacido en Galicia, arzobispado de Santiago de Compostela, España, era caballero de la Real Orden de Carlos III, y se le atribuye pertenencia a otras órdenes de España. Vivió en Cartagena (Tierra Firme), México, Jamaica y Cuba. Llega a Haití en 1806.

En todos estos países ejerció el sacerdocio. Por su testamento ante el notario Chalviré residente en Los Cayos, de 3 de febrero del año pasado, legó al señor Francisco Suárez de Lema, su hermano, a la dama Luciana Agustina Suárez de Lema, su hermana, y a la dama María Rosa Suárez de Lema, su sobrina, y a sus demás parientes cercanos, grandes capitales depositados en el Banque de France; además de una suma de 23 mil gourdes, moneda de Haití, su platería, vasos sagrados, hábitos sacerdotales, etc. que deben ser expedidos por la intermediación de Messieurs Perquet et fils negociantes en Le Havre, los señores Jean Baptiste Vital Herné y Guillaume Laurent Durocher, de Los Cayos, sus legatarios universales. Los familiares del reverendo padre Basilio Suárez de Lema son llamados a dar noticias suyas en el plazo que fuera posible, a Cn. Salomon Jeune, director del registro y conservador de hipotecas, residente en Los Cayos. En su calidad de ejecutor testamentario. Los Cayos, 30 septiembre. Salomon. (Feuille du Commerce. 17 de octubre de 1841. Puerto Príncipe).

Las noticias de prensa salidas de los archivos digitales de la Biblioteca Nacional de Francia (BnF Gallica) siguen comunicando novedades biográficas sobre el caso. Don Basilio no es sólo un religioso en labor misional sino un hombre de negocios y controversias que durante toda su vida mantuvo numerosos conflictos con comerciantes y líderes locales. Incluso con otros sacerdotes.

Y estos pleitos de largo recorrido, con peticiones de amparo a las más altas instancias, aparecen en los impresos de los principales noticieros nacionales. Localizamos tres nuevas apariciones del personaje en la prensa de Puerto Príncipe, en L´Abeille Haytienne de 1819 o Le Telegraphe de 1819 y 1825. En el espacio temporal de estos sucesos (1817-1825) don Basilio sigue ejerciendo como párroco en Los Cayos. Pondremos en contexto estas informaciones al hablar sobre la iglesia de Los Cayos y las crónicas eclesiásticas en donde vuelve a surgir el nombre del reverendo (y no bien parado). Entre 1817 y 1819 mantiene un pleito con Michel Vila, cura de Petit Trou des Baraderes (Nippes), cuya resolución vemos en dos diarios de 1819.

Vila solicita unos libros y objetos religiosos a don Basilio, que en parte ya había devuelto (salvo tres libros). Otra vez la Audiencia Nacional falla a favor del cura gallego tras perder en primera instancia. Y en 1825 el tribunal de Puerto Príncipe vuelve a defenderlo contra un propietario local, citoyen Boulet, en un caso de arrendamiento que da fe de los negocios y las ansias patrimoniales de nuestro cura. Un sacerdote que no se arredra y se atreve a denunciar a dos importantes cargos políticos del sur; el ex-decano Sambourg, senador de la República, y el ciudadano L´Emite, comisario del Gobierno.

L´ABEILLE HAYTIENNE. Puerto Príncipe. 1-2-1819

El 28 de enero se admite la demanda en casación del reverendo padre Basilio Suárez de Lema, coadjutor de la parroquia de Los Cayos, contra la sentencia dictada por el tribunal de primera instrucción de Los Cayos del 21 de junio de 1817 a favor del reverendo padre Michel Vila, cura de Petit Trou des Baraderes (Nippes), excepto aquellas disposiciones de dicho laudo que se refieren a la remisión de unos libros de la iglesia.

LE TELEGRAPHE. Puerto Príncipe. 28-2-1819

El 28 de enero de 1819 el tribunal de casación reunido en sesión ordinaria en la sede de su audiencia, estando presentes los ciudadanos Linard, Decano, Fresnel, Thézan, J. F. Lespinasse, Lemerand y Christ, jueces, este último reemplazando al comisario del Gobierno a causa de enfermedad del titular, acometen la deliberación de la demanda en casación formulada por el reverendo padre Basilio Suárez de Lema, cura de la parroquia de los Cayos, contra una sentencia del tribunal de primera instancia de esta villa de fecha 21 de junio de 1817 a favor del R.P. Michel Vila, cura de Petit Trou des Baraderes, por haber sido juzgado erróneamente por el tribunal de primera instancia de Los Cayos, ordenándole que devolviera los ornamentos de la iglesia que había comprado por encargo y por cuenta de R. P. Michel Vila. En este caso no se tuvo en cuenta la ley que establece un plazo fatal para todo tipo de reclamaciones relativas a la adquisición. Entre otros artículos judiciales cotejados…

Vistas las diferentes memorias ampliadas y documentos, o las otras piezas del proceso, y el informe de los jueces Fresnel, Thézan y J. F. Lespinesse, el ministerio concluye que tres libros que él no había pedido antes no está obligado a recibirlos. Se trata del Ritual, Grado Permanente, Explicación del Evangelio. El padre Vila ha reconocido en carta del 2 de noviembre pasado haber recibido los objetos comprados por su cuenta y que él pidió que se hiciera a su costa la adquisición de muchos ornamentos de iglesia. La Corte admite el recurso en casación del R. P. Basilio Suárez de Lema contra la sentencia del tribunal de primera instancia, anula la sentencia, salvo la remisión de los tres libros arriba mentados.

LE TELEGRAPHE. Puerto Príncipe. 21-7-1825.

El tribunal de Puerto Príncipe admite la demanda en casación del reverendo padre Basilio Suárez de Lema, domiciliado en Los Cayos, contra el juicio del tribunal civil de esta villa del 11-9-1824, a favor del ciudadano Boulet, propietario de Los Cayos y contra el ex-decano Sambourg, senador de la República, y contra el ciudadano L´Emite, sustituto del comisario del Gobierno ante el tribunal de Los Cayos. escuchando el informe del juez Abeille y las conclusiones del juez Basquiat, el tribunal casa y anula la sentencia del tribunal civil de Los Cayos de 11-9-1824 a favor del ciudadano Boulet contra el reverendo padre basilio Suárez de Lema, pero rechaza la demanda contra Sambourg y L´Emite, a los que el cura hacía partícipes de su denunciante. Los jueces explican varios artículos de la ley, indicando que las reparaciones en viviendas son a costa de los propietarios y no podían servir en este caso para autorizar las partidas de Me. Mouras en disposición del depósito hecho en el Registro de la suma de 264 gourdes por el cura Basilio, por representar tal suma como percibida por él en virtud del embargo que se había hecho previamente sobre la casa del dicho ciudadano Boulet.

Imagen de portada generada por IA

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