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jueves, enero 8, 2026

La visita del Cardenal Payá y el suceso de Coristanco

El cardenal alicantino don Miguel Payá y Rico (1811-1891), primer impulsor del Camino de Santiago en nuestra era contemporánea, quiso visitar personalmente todas las parroquias del Arzobispado.

En agosto le tocaba el recorrido por nuestra costa, en donde tuvo lugar un milagroso acto, cuando el Apóstol salvó la vida de su gran devoto tras haberle caído muy cerca una bomba pirotécnica.

San Paio de Coristanco 1879

Sucedió en San Paio de Coristanco y lo podemos considerar el primer milagro jacobeo tras el redescubrimiento de la tumba apostólica y los grandes fastos de la festividad de julio de 1879.

El cardenal mismo entendió que fue una intervención divina del Apóstol, por cuya defensa tanto trabajaba, y en diferentes boletines se cita el suceso prodigioso. Este año verdaderamente se inicia el moderno Camino de Santiago, tras el descubrimiento de los restos perdidos, aunque las autoridades locales debieron esperar hasta 1884 para la confirmación del Vaticano.

Pero no deseaba el prelado dejar a sus fieles sin la buena nueva del hallazgo y empezar a convertirlos en peregrinos jacobeos, como anuncian los partes y crónicas del Boletín del Arzobispado de este año iniciático, que dará pie al impulso de las perdidas romerías galaicas a la tumba auspiciadas desde las parroquias.

De hecho se abre en estas fechas una subscripción en la secretaría de cámara «para sufragar los gastos de decoración del Santo Sepulcro de Santiago, últimamente descubierto en esta Santa Iglesia Apostólica Metropolitana, de su presbiterio, tras-sagrario y demás partes de este templo monumental». Al regreso de la Santa Visita la cuenta acumula 76.349,50 reales, aportados por los párrocos y devotos.

En el BOAS del jueves 31 de julio de 1879, al justo término de las grandes fiestas del Apóstol, se anuncia el recorrido pastoral por nuestras comarcas costeras a principios de agosto. El cardenal viaja de Santiago a A Coruña y desde esta ciudad se dirige en su diligencia a Bergantiños y la Costa da Morte, para retornar a la capital provincial en un trayecto circular. Llega a A Coruña el 9 de agosto.

El día 16 de agosto va de Carballo a Coristanco, en donde sucede un grave percance, reproducido con la prosa efectiva del redactor de la crónica arzobispal, que reitera el milagro.

Miguel Payá y Rico

El recorrido del Cardenal Payá por Bergantiños

A las diez de la mañana, salía «S. Ema. Revma. de Carballo en dirección a la inmediata de San Pelayo de Coristanco, acompañado de las Autoridades civiles, de los Sres. Párrocos y no pocos feligreses de una y otra parroquia».

Tras los actos de la Santa Pastoral Visita en Coristanco; todos los fieles quisieron besar el anillo de su Prelado, «después de lo cual salieron para la casa rectoral, distante de la iglesia como unos mil pasos».

El prelado era recibido y despedido aquí y en todas partes bajo el estruendo de las bombas de palenque. Cuando S. Ema., rodeado del Sr. Alcalde del distrito y otros Concejales, a la vez que del de Carballo, «y seguidos de una multitud de toda edad y sexo empeñada en no abandonarle hasta su morada», se dirigía a la rectoral «uno de los muchos cohetes que desde un punto inmediato se disparaban, después de su natural ascensión, faltándole la detonación, vino a caer en medio de la comitiva, estallando la bomba junto a una infeliz mujer llamada Francisca Suárez, a la que causó tan grave herida en el cuello y hombro, que la desventurada falleció al poco tiempo en brazos de su esposo, poseído, como todos los demás, de un inexplicable espanto y amargo dolor».

Tras las diligencias del Juzgado nadie fue culpable, según explica el cronista. «S. Ema. Revma. no recibió daño alguno físico, quedando sí, como los demás circunstantes, profundamente apenado» dicta este primer informe del suceso, que será ampliado en otras circulares dando cuenta de lo afortunado que fue don Miguel Payá, pues la bomba a punto estuvo de caerle encima.

El martes 16 de septiembre las campanas de la Santa Basílica y de otras iglesias compostelanas anuncian el feliz regreso del prelado.

El BOAS del 18-9-1879 recoge la entrada y recuerda que su vida estuvo en riesgo, al caer sobre su comitiva un «foguete» de fiesta, matando a una vecina. Un nutrido número de personas distinguidas le esperaban en la Azabachería ansiando besar su pastoral anillo, acto seguido se dirigió al iluminado templo a dar gracias al Señor y al Apóstol Santiago por haberle protegido en la Santa Visita «y a la vez preservado del inminente peligro de vida en que se halló en Coristanco».

En los siguientes días continuaron las cordiales felicitaciones que el reverendo clero y autoridades civiles ofrecieron al cardenal «por su feliz llegada y providencial salvación del riesgo que corrió su vida».

31-7-1879. BOLETÍN OFICIAL DEL ARZOBISPADO DE SANTIAGO. PARTE OFICIAL. Circular núm 12. ARZOBISPADO DE COMPOSTELA. – Dios mediante, hemos determinado salir de esta ciudad, en los primeros días del próximo mes de Agosto y pasar a la de la Coruña, en donde permaneceremos el tiempo necesario para evacuar algunos asuntos.

A seguida proseguiremos la Santa Pastoral Visita, en parte del arciprestazgo de Bergantiños, y en los de Soneira, Seaya y Nemancos; recorriendo las parroquias por el orden en que sus nombres van colocados a continuación, sin perjuicio de introducir sobre la marcha aquellas alteraciones que las circunstancias aconsejen: Armenton, Torás, Carballo, Coristanco, Castro, Valencia, Ceréo, Verdes, Corcoesto, Esto, Langueiron, Tallo, Jornes, Pazos, Buño, Leiloyo, Cambre, Cerqueda, Malpica, Villanueva, Barizo, Mens, Niñones, Cores, Nemeño, Brántuas, Corme, Graña, Cospindo, Allones, Cánduas, Cesullas, Gundins, Riobó, Nanton, Añós, Allo, Bayo, Borneiro, Sarces, Serantes, Lage, Soesto, Traba, Nande, Carantoña, Puerto, Javiña, Cereijo, Carnes, Leis, La O, Ozón, Mugía, Moraime, Morquitian, Touriñan, Nemiña, Bardullas, Buiturón, Frige, Lires, Pereiriña, Codeso, Caberta, Salgueiros, Couceiro, Villastose, Castrelo, Berdoyas, Berdeogas, Dumbría, Olveira, Baiñas, Sérramo, Treos, Cambeda, Salto, Vimianzo, Calo, Bamiro, Lamas, Villar, Tines, Zás, Loroño, Castro, Follente, Mira, Carreira, Gándara, Cuns, Agualada, Cabovilaño, Arteijo. Y nos adelantamos á anunciarlo con oportunidad á fin de que los señores Curas párrocos y demás que corresponda, procuren tenerlo todo preparado, inclusas las cuentas de fábrica, culto, inquilinato, cofradías, etc…, de manera que nos detengamos en cada parroquia lo menos posible, sin perjuicio de que la Santa Confimación y Visita se realicen con la mayor exactitud.

21-8-1879. BOAS Nº 695. CRÓNICA DIOCESANA.

Ayer se han recibido noticias de nuestro Eminentísimo y Reverendísimo Prelado: noticias que anhelábamos con ansia por los siniestros rumores que acerca de una desgracia habían circulado y en cuyo acontecimiento se suponía había corrido un grave riesgo nuestro amado Prelado. Gracias a Dios, dichos rumores han sido inexactos en cuanto a lo segundo; pero desgraciadamente no lo son respecto a lo primero. El día 16 del corriente mes y hora de las diez de su mañana, salía S. Ema. Revma.

De Carballo en dirección a la inmediata de San Pelayo de Coristanco, acompañado de las Autoridades civiles, de los Sres. Párrocos y no pocos feligreses de una y otra parroquia, ávidos de oír la voz de su celoso y amado Pastor. Administrado el santo sacramento de la Confirmación y practicados los demás actos de la Santa Pastoral Visita en la expresada de Coristanco; todos los fieles quisieron besar el anillo de su Prelado, a cuyo piadoso deseo accedió gustoso como siempre S. Ema., después de lo cual salieron para la casa rectoral, distante de la iglesia como unos mil pasos.

Sabido es que uno de los medios con que en este país se manifiesta la satisfacción y júbilo, es el disparo de bombas: de aquí el que S. Ema. sea recibido y despedido en todas las partes entre el estruendo de aquellas, sin embargo de haber dado a conocer mas de una vez su desaprobación a esta clase de festejos por los inconvenientes que en sí llevan. Pues bien, cuando, como queda dicho, S. Ema., rodeado del Sr. Alcalde del distrito y otros Concejales, a la vez que del de Carballo, que quiso acompañarle aun fuera de su jurisdicción, y seguido de una multitud de toda edad y sexo empeñada en no abandonarle hasta su morada, se dirigía a la expresada casa rectoral; uno de los muchos cohetes que desde un punto inmediato se disparaban, después de su natural ascensión, faltándole la detonación, vino a caer en medio de la comitiva, estallando la bomba junto a una infeliz mujer llamada Francisca Suárez, a la que causó tan grave herida en el cuello y hombro, que la desventurada falleció al poco tiempo en brazos de su esposo, poseído, como todos los demás, de un inexplicable espanto y amargo dolor. Inmediatamente instruyó el Juzgado las correspondientes diligencias sobre tan lamentable desgracia, de la cual nadie fue culpable.

Con tal desagradable motivo, S. Ema. Revma. ha prohibido nuevamente el disparo de bombas, y de desear fuera que a su vez las autoridades locales, teniendo en cuenta el amargo suceso que nos ocupa y otros análogos recientes, aunque no tan graves, acaecidos en esta capital con motivo de la festividad del Santiago Apóstol, impidiesen el uso de dichas bombas o al menos adoptaran las disposiciones que la prudencia dicta, á fin de evitar tamañas consecuencias. S. Ema. Revma. no recibió daño alguno físico, quedando sí, como los demás circunstantes, profundamente apenado. Como es consiguiente prodigó consuelos a la desaventurada familia de la difunta, disponiendo por el alma de esta se celebren solemnes exequias. Al dar cuenta de lo ocurrido, enviamos el más melancólico pésame a la expresada familia y le ofrecemos nuestras oraciones en sufragio de la finada.

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