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sábado, febrero 14, 2026

Las voces de la División Azul de Caballero Jurado

«Voces de la División Azul. La campaña de Rusia narrada por sus protagonistas» de Carlos Caballero Jurado (La esfera de los libros, 2024) sigue ampliando el voluminoso cuerpo de obras dedicadas a la División Española de Voluntarios encuadrada en la Wehrmacht, nuestra principal participación en la Segunda Guerra Mundial. Caballero es uno de los grandes conocedores y divulgadores de la Blau, cuyos libros no dejamos de referenciar y criticar en este medio. En este caso son 598 páginas con gráficos y un nutrido y relevante acopio de fotografías que nos acercan a los inicios, el desarrollo y el regreso de los divisionarios españoles en el frente ruso.

Pero el autor va en busca de las voces y los escritos de los muchos voluntarios que trataron sobre su periplo en el más duro de los frentes, y para muchos historiadores el definitivo, de la mayor guerra del mundo.

Más de 45.000 españoles, 4.500 muertos y 2.500 cruces de hierro recibidas dan cuenta de una unidad altamente motivada y según el autor y la visión general de los mejores especialistas una de las mejores fuerzas de combate que haya tenido nunca el ejército español, que en una batalla de colosos cumplió perfectamente la misión encomendada, pese a las reticencias iniciales de los mandos alemanes que a los primeros acordes bélicos marcados por un alto número de bajas y heroicas acciones enseguida la colmaron de honores y cumplidos.

Los que seguimos cada mes ese magnífico boletín divisionario de hojas doradas que es el Blau Division (lleva 783 números) conocemos los numerosos testimonios de combatientes que cada mes sacan a la luz desvelos como los de Caballero. Igualmente pude recuperar la mayor parte de los números de la revista Spanky Jarasho de la hermandad de la DEV de A Coruña, con los relatos de los divisionarios coruñeses.

De ellos principalmente se nutre este libro, que se ocupa solo de los textos escritos por los voluntarios, pero además contextualizando, explicando y sometiendo a un riguroso test de fiabilidad cada uno de los diarios, verificando la hoja de servicios de los autores, los planes operativos, completando nombres y unificando grafías.


Documentación sobre la División Azul

Una vez más el autor aprovecha para definir las causas y los efectos de la Blau, su misión y su actuación concreta y limitada en el marco de la guerra en Rusia (contra el comunismo ruso, dentro de la ofensiva alemana sobre Leningrado) y atacar con toda serie de recursos y el apoyo incontestable de la documentación y de los testimonios toda una sarta de falsedades que se siguen lanzando sobre una división de voluntarios fruto de un tiempo y de unas circunstancias que si no se conocen no se entienden.

En la División Azul se anotaron miles de voluntarios falangistas, muchos jóvenes universitarios o excombatientes de la guerra civil de extracción urbana y con un alto nivel educativo. La otra parte de la Blau era de componente militar, pues ante todo se quería -y se consiguió- formar una unidad de combate profesional y adiestrada, procedente de todo el país y condición, no una expedición miliciana. No es sorprendente por ello para el autor que muchos escribieran diarios durante la campaña de Rusia «usados después en bastantes ocasiones para redactar libros de memorias, artículos y novelas, aunque solo un puñado de estos textos llegaron a ser accesibles al gran público».

Quienes mejor conocían las vicisitudes de la empresa eran los mismos protagonistas que enfocan el libro. En donde no faltan gallegos, especialmente el diario inédito de un vecino de Corcubión al que en este medio hemos en su día dado a conocer en exclusiva, Augusto Mosteyrín Pequeño. Su cuaderno, cuyo original tuve la suerte de ver antes que ningún otro investigador y fue transcrito por su hijo Salvador, es el mejor diario de un divisionario gallego que tenemos y su edición sería sin duda un gran aporte por la falta que hay de publicaciones de este tipo de los soldados del Noroeste.

En el capítulo II hablando de las despedidas de los divisionarios hacia el frente, el autor recoge la cita de Mosteyrín, soldado de la batería de plana mayor del grupo III de Artillería 250, entre julio de 1941 y febrero de 1943.

La misma batería del heroico soldado de Braño-Vimianzo, José Méndez Lema, herido en Krasny Bor y que sale en los apuntes de su amigo. Del mismo modo en el capítulo XII vuelve a citar a Mosteyrín al hablar del regreso. El gallego relata cómo ni el proceso final de agrupamiento para el retorno estuvo ajeno al peligro, cuando en un pequeño tramo de terreno le cayeron dos obuses a escasos metros.

Este libro recopila el testimonio de más de 200 combatientes. «Cada uno de estos relatos expone con una honestidad y una crudeza conmovedoras las terribles condiciones en que lucharon contra el comunismo soviético, la espantosa crueldad de los combates, el dolor por las heridas y por la pérdida de los camaradas, pero también la lealtad a los compañeros y la convicción con que afrontaron sus penurias» explica la cartela.

Durante más de cuarenta años de investigación, el autor ha recopilado testimonios escritos por más de cuatrocientos veteranos de aquella unidad.

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