Breogán y la expedición que salió de Fisterra a conquistar Irlanda. La verdad tras el mito

They came from a land beyond the sea,
And now o’er the western main
Set sail, in their good ships, gallantly,
From the sunny land of Spain.
Thomas Moore (Irish Melodies,1834)


Es bien sabido que los antiguos irlandeses se denominaban a sí mismos milesios, y esto debido a que el asentamiento o colonización definitiva de Irlanda, según el manuscrito “Libro de las Invasiones de Irlanda” (Leabhar Ghabhala Éireann, s. XI), fue el de los hijos de Miledh o Gallamh Milesius (853? – 806? a.C.). Marido de Seang, princesa escita, y de Scota Tephi, princesa egipcia. Hijo de Bilé(889? – 839? a.C.) y Baun de Galicia. Nieto de Breogán, rey de Galicia.


Breogán o Brigus (927? – 872? a.C.) fue rey de Galicia. Construyó la Torre de Brigantia (hoy llamada de Hércules en Coruña); la ciudad de Braganza en Portugal, lleva su nombre; la leyenda también lo da por fundador de Arcos de la Frontera(Cádiz), y en su escudo se lee: “Rex brigus arcobrigam fundavit”; según otros autores Castilla la Vieja, se llamaba Castilla Brigia, por igual motivo. Se considera que «Castilla» es por la figura de un castillo que Brigus llevaba como armas en su estandarte.

El Leabhar Ghabhala Éireann nos narra las sucesivas oleadas de colonización que sufrió la isla (hasta la llegada desde Galicia de los hijos de Milesius) pero no está muy claro de dónde vinieron.

Esos primeros pobladores son conocidos en la legendaria historia como los Partolanos, los Nemedianos, los Firbolgs y los Tuatha de Danann. Estos últimos, que precedieron inmediatamente a los milesios, poseían una civilización y un conocimiento de las “artes y las ciencias” que, por limitados que estuvieran, asombraron grandemente a los primeros colonos (a quienes habían sometido) por los resultados que produjo (“Story of Ireland”, de A. M. Sullivan-cap. I/ed P. J. Kenedy, 1892).

Milesius, representación artística renacentista del siglo XVI por Hermann tom Ring (colección Estado de Baviera-foto Wikipedia) // Scota, grabado de «The Story of Ireland» por Alexander Martin Sullivan ed P. J. Kenedy, 1892.

La colonia milesia

La colonia milesia llegó a Irlanda desde España, pero no eran españoles. Eran un pueblo de origen escita, que antes de arribar a Galicia recorren diversos puntos del Mediterráneo. De sus aventuras y desventuras por Creta, Sicilia, Escitia, Egipto, a estos celto-escitas se los da por hermanados con el pueblo de Israel en su huida de Egipto.

Al hablar de escitas y celto-escitas me refiero a gentes indoeuropeas que bien pudieron llegar desde el Mar Negro hasta Europa central, el Mediterráneo y el Atlántico. Los escitas no poseían una escritura y lo que se sabe es de forma indirecta por ser un pueblo emparentado con griegos, fenicios y otros (sobre la presencia griega en Fisterra véase El origen del Camino de Santiago VI: Los griegos en busca del Ara Solis y el Paraíso en Finisterre- 1ª parte y 2º parte final).

Afirma Heródoto que “contaba Polícrates con cien pentecónteros y con mil arqueros; y saqueaba y pillaba a todo el mundo, sin hacer excepción con nadie (…) En cierta ocasión, precisamente, se impuso en una batalla naval a los lesbios, cuando, con todos sus efectivos, acudían en socorro de los milesios” (Hdt., III, 39; trad. Schrader).

Extensión aproximada de Escitia y de las lenguas escitas en el siglo I // Peine de oro escita de Soloja con escena de lucha. Siglos V y IV a. C..(foto wikipedia)

Brath y la búsqueda de la isla prometida

En la batalla de Lade se alinearon 353 trirremes de los jonios y sus aliados frente a 600 trirremes persas (Hdt., VI, 8-9) donde, “el ala oriental la ocupaban los propios milesios, que aportaban ochenta naves”.

En lo que a la península ibérica se refiere, nos dice el Leabhar Ghabhala que El Clan de los Gaedhil (cuya lengua era el gaélico), que toman su nombre del primer cabeza de tribu allá en la lejana Escitia, Gaedheal Glass, llegan a la península capitaneados por Brath (padre de Breogán),buscando una isla prometida a la posteridad de su antepasado, Gadelius. Aquí lidiarán con diversos pueblos y se harán con el control del territorio del Noroeste de la península (véase “los celtas y el camino de las estrellas”).

Movidos por este misterioso propósito de cumplir su destino, habían pasado de tierra en tierra, llevando en alto en todas sus peregrinaciones el “Estandarte Sagrado de los Miletos” (era una bandera en la que se representaba una serpiente muerta y la vara de Moisés) que simbolizaba para ellos a la vez su origen y su misión, la bendición y la promesa dada a su raza.

En la mitología irlandesa los ancestros de Míl Espáine (del Latín Miles Hispaniae, Soldado de Hispania) representan a los celtas gaélicos.

Sirvió como soldado en Escitia y Egipto, antes de recordar una profecía que decía que sus descendientes gobernarían Irlanda, cuando viajó al oeste llegando hasta la península ibérica donde luchó varias batallas antes de morir, sin ver Irlanda él mismo.

Primer capitulo de «The Story of Ireland» por Alexander Martin Sullivan ed P. J. Kenedy, 1892 // Ilustración de «Myths and legends the Celtic race» (1910) por  T. W.  Rolleston,  (colored by J.G. Satti).

Su tío, Ith, vio Irlanda desde la torre construida por el padre Breogán, explorador aventurero, en su crucero hacia el norte de la costa brigantina, avistó la Isla Prometida y, en aquella época, Irlanda, conocida como Innis Ealga (la Isla Noble), estaba gobernada por tres hermanos, los reyes Tuatha de Danann y cuando Ithe llegó fue recibido y agasajado honorablemente por ellos; y los reconoció como seres de gran sabiduría y conocimiento, añadiendo muchos elogios a su país delicioso, placentero y fructífero; y luego se despidió, para regresar en su barco a España.

Tan pronto como se fue, los Danann reflexionaron sobre los altos elogios que Ithe daba a la isla; sospechando su designio de traer a otros para invadirlo, y resolvieron impedirlo, por lo que lo persiguieron con un grupo fuerte, este lo alcanzó, peleó y derrotó a sus hombres y se lo hirió de muerte (antes de que su hijo o el resto de sus hombres se fueran) a bordo del barco podría acudir en su rescate); de donde su hijo Lugaid, habiéndolo encontrado en esa condición, trajo su cuerpo muerto y destrozado a España, y allí lo expuso a la vista del público, para animar así a sus amigos y parientes a vengar su asesinato.

Los enterramientos de los milesios consistían en túmulos como el descripto por Daniel E. Clark en 1913 en su viaje por Crimea. Similar a las mamoas gallegas, de las que en Finisterre hay catalogadas once.

La exposición del cadáver de Ithe tuvo el efecto deseado; porque, entonces, Milesius hizo grandes preparativos para invadir Irlanda, tanto para vengar la muerte de su tío, como también en obediencia a la voluntad de sus dioses, expresada en la profecía de Cachear, anteriormente mencionada. Pero, antes de que pudiera lograr ese objetivo, murió, dejando el cuidado y cargo de esa expedición a sus ocho hijos legítimos y a sus dos esposas antes mencionadas.

Sección de una tumba milesia hallada en lo que era antiguamente el reino del Bósforo. Clarke Edward Daniel, 1810 // El mapa del siglo XII de Geraldus Cambrensis refleja la visión clásica de que España (Hyspania, esquina inferior derecha) era la parte de la Europa continental más cercana a Irlanda (Hybernia, parte inferior central). (Biblioteca Nacional de Irlanda) (fotos Wikipedia)
Una lista de los hijos de Míl Espáine (columna de la izquierda) de la copia de Lebor Gábála del Libro de Leinster, TCD MS 1339. (Trinity College, Dublín).jpg

Desde el Cabo Finisterre

Los ocho hermanos no negligentes en la ejecución de la orden de su padre; y, poco después de su muerte, con una flota numerosa, bien tripulada y equipada. El punto de donde partieron fue el Cabo Finisterre, el Artabrum o Nerium, de los antiguos geógrafos siguiendo la ruta de las islas Casitérides (“On the Origin and Ramifications of the English Language, Henry Welsford/1845).

«Las islas Casitérides, en número de diez, están situadas cerca unas de otras, muy avanzadas en el mar al norte del puerto de Artabro. Una de ellas está deshabitada; y aquellas Los que habitan en los demás visten mantos negros de lana y túnicas que les llegan hasta los talones, llevan un cinturón alrededor de la cintura y caminan con bastones, de modo que guardan cierta semejanza con los Furias en una tragedia. La mayor parte de ellos viven de sus rebaños y manadas, a la manera de los nómadas. Cambian el estaño y el plomo que extraen de sus minas, y las pieles que les proporciona su ganado, por la vajilla. vajilla, sal y utensilios de cobre que reciben de los comerciantes extranjeros, antiguamente los fenicios de Gades (Cádiz) se los proporcionaban, teniendo especial cuidado en ocultar al resto del mundo el rumbo que seguían” (Estrabón, “Geografía” III, 5, 11).

Por fin divisaron la isla, sus altas colinas azules tocadas por los últimos rayos del sol de poniente: se había encontrado Innis Fawl, la Isla del Destino como creían los milesios (aquí no podemos pasar por alto la similitud con la leyenda de San Brandán en su odisea buscando el Paraíso (véase “Eremitas: los iniciados del Camino- 1ª parte”).

Livio, en su libro vigésimo octavo, menciona una ciudad llamada Orinx, que según él, estaba situada “en las fronteras de los milesios, una Nación española”. Sus palabras son: «Sita in Melessum finibus est Hispanæ gentis, ager frugifer, argentum etiam incolæ fodiunt«. (Livius, cura Crevier, lib. XXVIII. c. 3.)

Una lista de los hijos de Míl Espáine (columna de la izquierda) de la copia de Lebor Gábála del Libro de Leinster, 1339. (Trinity College, Dublín) // La historia de Ith se introduce en la copia de Lebor Gábála del Libro de Leinster mediante una inicial iluminada (esquina inferior izquierda), 1339.  (Trinity College, Dublín) fotos Wikipedia.

Los Tuatha de Danann pidieron una tregua de tres días, durante los cuales los milesianos se embarcarían a nueve olas de distancia (como el rito de la playa de la Lanzada) desde la orilla de la isla. Los milesianos se conformaron con la petición, pero los Tuatha crearon una tormenta mágica en una tentativa de llevarlos más lejos. El poeta milesiano Amergin calmó el mar con sus versos, y frente a su pueblo desembarcó y derrotó a los Tuatha en Tailtiu. 

En la primera gran batalla, que se libró en una cañada a unos pocos kilómetros al sur de Tralee, los milesios salieron victoriosos. Pero perdieron a la anciana Reina Madre, Scota, que cayó entre los muertos y fue enterrada bajo un túmulo real en Glen Scohene. Para los escoceses, Scota fue también quien llevó la Piedra de Scone o Piedra de la Coronación a Escocia desde Egipto durante el éxodo de Moisés. 

Un bloque de piedra arenisca que fue usado por Jacob para apoyar la cabeza en el pasaje del Génesis en el que sueña con la llamada Escalera de Jacob (Génesis 28:10-18) y luego consagrado por este como un betilo, que aún hoy se emplea en las ceremonias de coronación de los reyes británicos (véase “El megalitismo en Fisterra”).

Es innecesario seguir en detalle los procedimientos de los príncipes milesios en el período inmediatamente posterior al desembarco. Bastará decir que en un tiempo comparativamente breve sometieron el país, firmando, sin embargo, pactos, tratados o alianzas regulares con los conquistados. Durante más de mil años reinó en Irlanda la dinastía así establecida, y el cetro nunca salió de la familia de Milesius en la línea directa de descendencia.

Distribución de las regiones de concordancia genética según el estudio de Spencer Wells (foto Wikipedia)

Breogán, ¿qué hay de cierto tras este mito?

Llegados a este punto cabe preguntarse ¿qué hay de cierto tras este mito?

Históricamente sabemos que el transito marítimo comercial entre la península y las islas británicas existía ya en la era del Bronce Atlántico. También hay pruebas a nivel lingüístico, de que el gaélico irlandés pertenecía a la misma familia lingüística que las lenguas prerromanas del norte de España.

Pero lo más destacado es la concordancia genética: Bryan Sykes (profesor de genética humana en el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, Decano del Wolfson College, Oxford, y fundador de la empresa Oxford Ancestors) publicó en el año 2006 el libro «The Blood of the Isles» Ed. Bantam Press, donde sobre la base del ADN de 10.000 voluntarios elaboró el mapa genético de Irlanda y Gran Bretaña, mostrando la vinculación genética de la población actual con antepasados provenientes del norte de la península ibérica.

A su vez Spencer Wells, en su obra «Nuestros antepasados«, publicada en castellano en 2007 (https://genographic.nationalgeographic.com/genographic/globe.html), estableció la dominancia de los marcadores genéticos del ADN en el norte peninsular, haplogrupos R1b, I1a, desde hace 16.000 años (Último Máximo Glacial) y su posterior extensión al noroeste de Europa. El marcador M173 refiere la misma historia, siendo dominante en la península ibérica y en las Islas Irlandesas y Británicas.

Y ambas obras hablan de una repoblación por hombres y mujeres provenientes de la península ibérica después del Último Máximo Glacial.


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