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domingo, marzo 3, 2024

En memoria de un gran alcalde de Fisterra: D. Federico Ávila y Cuadra

Fue un 7 de marzo de 1970 que fallecía a los 77 años Don Federico Ávila y Cuadra en su querida Viana do Bolo (Ourense), donde también naciera el 2 de noviembre de 1892.
Era un hombre de mediana estatura, conversación amenísima, vivaracho, de un buen humor que rebosaba energía y capacidad organizativa. Fue tanto un modelo de educador y pedagogo, como un virtuoso amante de la música que de haberse consagrado por entero a la misma, seguro que se hablaría de él como figura relevante (según relatos de su amigo Celedonio Prieto).


A últimos del mes de junio del año 1915, tomó posesión D. Federico como maestro interino de la escuela unitaria de Viana do Bolo. Cobraba entonces de sueldo 36 pesetas al mes (recién licenciado del servicio militar en la Marina de Guerra, en la que percibía como marinero de segunda nueve duros).

El joven maestro Federico Ávila y Cuadra (foto federicoavilawordpress)


Hizo oposiciones y llevó plaza en propiedad con buen número y se fue a Cambados, más como el sueldo no le llegaba para la fonda, en una oportunidad en que hubo reelección de plazas pidió y le adjudicaron la escuela de Chao do Castro (O Bolo) en abril de 1916. En dicho pueblo se encontró el bueno de Federico con una matrícula de 130 niños y niñas, pues eran cinco pueblos a enviar rapaces. Aquí descubrió su afición por la apicultura.
En concurso de traslado le adjudicaron más tarde Finisterre (A Coruña), en donde tenía una matrícula de noventa alumnos, solo varones.


Su afición a la música le llevó a organizar en 1924, con la colaboración de Don Desiderio Paz (precursor del carnaval actual, véase “Historia breve del Carnaval de Finisterre”-2022), la Banda Municipal de Fisterra que llegó a tener mucho éxito, y también fue miembro de una rondalla. Como escritor colaboró en varias publicaciones y como fotógrafo lo hizo en las revistas “Vida Gallega” y “Finisterre”, ésta publicada en Buenos Aires. Tareas que haría compatibles con el cometido de Alcalde cuando fue elegido por su partido Unión Patriótica, lo que evidencia su actividad constante.

El alcalde D. Federico Ávila y Cuadra (foto hemeroteca de la revista «Vida Gallega«)


En efecto, desde su designación para el cargo que ejerció 2 años, no cesó de obrar en beneficio del pueblo. Ya sea procediendo a la reparación de calles de esta villa, “antes poco menos que intransitables”; o construyendo fuentes y lavaderos como los de Duio, Vilar y Denle (El Ideal gallego-26/08/1925).


También Don Federico se preocupó por la cuestión pesquera y así fue que hizo “una patriótica convocatoria en el salón de sesiones de la casa consistorial, con más de un centenar de personas, representativas de todas las clases y gremios de esta localidad. El señor alcalde expuso el objeto de aquella reunión en un elocuente discurso, haciendo resaltar la necesidad de que sea Finisterre declarado puerto pesquero o de refugio, pues no de otro modo se llegará a ver algún día realizadas las aspiraciones de este vecindario” (“El Ideal gallego”-06/04/1927).

 Rondalla con Federico Ávila al centro y detrás Desiderio Paz Figueroa,  junto a hijos del boticario Víctor Lado (foto restauración J.G. Satti).


Precisamente iría al frente de una comitiva a ver al gobernador civil García Argüelles para conseguir su objetivo, cuya petición se fundamentaba en que el 15 de julio de 1868 se mandó hacer el estudio y se aprobó un presupuesto el día 29, encargando el proyecto de puerto al ingeniero Tabuenca (ver “Retazos de historia fisterrana del siglo XX” 2021). 
Meses después organizaba Ávila otra comisión que viajó hasta Madrid para “pedir que se autorice la pesca a los marineros de Finisterre con el aparejo llamado ‘cerco de jareta’ en la rada dura y abierta, que forma el mar entre los Cabos Cee y Finisterre” (“La Zarpa”, 05/07/1925).

La iniciativa para la construcción de un nuevo cementerio enfrente de la iglesia data de 1925 y fue también una propuesta de Federico Ávila y Cuadra, pero el consistorio no comprará los terrenos de labradío sino hasta el año 1931; proyecto que luego quedará truncado y serán destinados a un polideportivo en los años 80. Igualmente se adelantó 70 años en ver la necesidad de un cementerio civil el maestro-alcalde; construido finalmente cerca del Cabo Finisterre gobernando el municipio un tripartito de izquierda, con un sobrecoste tal que lo que se proyectó para 450 nichos, sólo se pagaron 168: “estructuras de hormigón que parecen inspiradas en conducciones de alcantarillas” (“César Portela el arquitecto olvidadizo”, VigoEmpresa,com 01/12/2012).

Federico Ávila recorriendo las aldeas de Fisterra junto con amigos, aquí en lugar de Escaselas (foto federicoavilawordpress).


El 4 de septiembre de 1927 se celebró un banquete de despedida, pues el maestro dejaba Fisterra para ejercer en Petín (Ourense), dejando un buen legado en obra pública, las cuentas claras y saneadas, más una banda municipal.

La comida fue en la escuela del Pósito y asistieron gran parte de sus compañeros del partido Unión Patriótica con Francisco Esmoris, en calidad de presidente, vocales Matías Canosa, Ramón Rodríguez Vigo y Jesús Rodríguez; Desiderio Paz, médico titular (ver “Historias de médicos y epidemias en la villa de Fisterra” 2019); a la que se sumó su hermano Luis Ávila; personal del faro, Marcial de Dios; semáforo, Jesús Martínez; estación radiotelegráfica Juan Gómez Parada, J. Aparicio, Jaime Lloret, Cipriano Fernández (futuro alcalde) y los maestros nacionales Francisco de la Barrera y José Sánchez Calo. Además de los curas Matías M. Escariz, Miñones y José Ballón González; Miguel Otero, secretario del Ayuntamiento; Perfecto Rivera, secretario del Juzgado municipal; Pedro Raña, maestro del Pósito de Pescadores; Jesús Rivera Marcote, Belarmino Castiñeiras, Leoncio Olveira, Manuel Traba, Juan Insua, Adelario Vázquez, José Domínguez, comerciantes; Matías Canosa, Juan López García, José Insua Lires, concejales; Pedro Paz, Laureano López, Francisco Insua, Ramón Canosa, Manuel Insua Ramallo y Ramón Traba Duran, propietarios.

Federico Ávila inaugurando en 1927 la fuente-lavadero de Denle, Fisterra (foto hemeroteca El Ideal Gallego).


Prohombres todos de la fisterranía que destacaron y fueron pioneros en la ciencia, el arte, la música, la historia, la arqueología, la poesía y progreso de Finisterre; engrandecieron y revindicaron el lugar preeminente de Fisterra a nivel comarcal y nacional, y que otros poco a poco dejaron de alentar hasta denostar por intereses partidistas. Hoy ya no es el mascarón de proa de antaño en la Costa da Morte.


En el bienio como gestor público de la villa del Cristo, Ávila Cuadra fue el mejor alcalde de la historia en relación tiempo/gestión de gobierno; y con sólo un salario de maestro nacional. Que una calle de Fisterra lleve su nombre es un homenaje más que merecido.
En la escuela de Petín (destinado a petición propia), vuelve Federico a contribuir con sus excelentes dotes de pedagogo infatigable. Aquí conforma el Orfeón y Rondalla “Ecos de Sil” con 45 muchachos, algunos de ellos magníficos cantores y músicos, que continuó cuando el educador se volvió a marchar.


En 1928 retorna a su Viana natal por razones de familia y de cariño. Como eran tres maestros ya el trabajo escolar se hace más llevadero. El apego a la música le sigue y crea en 1931 una nueva banda compuesta de 29 músicos, que le costaron llanto, sudor y lágrimas pues ninguno de ellos conocía ni una sola nota de solfeo; y por ello tuvo que ir poniéndole los dedos en los agujeros y llaves del instrumental hasta conseguir que pudiesen salir a la calle. La dichosa banda de música se llamaba «Alborada de Viana» y entre todos pagaron los instrumentos adquiridos en Zaragoza por 12.000 pesetas. Durante la República hicieron actuaciones por Galicia y también Bilbao.

 La banda de música «Alborada de Viana» con Federico Ávila al centro, batuta en mano (1931)(foto restauración J.G.Satti). 


Se deshizo la banda a causa de la Guerra Civil, muchos de los componentes cayeron en el frente. Con nuevos elementos y a marchas forzadas su genio musical da vida en 1940 a otra agrupación, pero esa segunda banda también se disolvió. A renglón seguido llegaron a él representaciones de distintos pueblos de la comarca deseosos de organizar orquestas para fiestas y así surgen las de Espiño, Celeiros, Morisca, Corzos, Puente y otras.
En 1952 junta diversas orquestas de la comarca para tocar en Semana Santa, con la denominación de «Banda Mezcla».


Por último, se hace compositor y crea unas treinta obritas ligeras inscritas en la Sociedad de Autores y llegó a devengar algunos derechos, “pero ahora ya no se ejecutan, pues los ritmos modernos lo acaparan todo” decía resignado. De todas ellas cabe destacar “El Gato Enamorado”, “Argentinita”, “O Moucho de Espiño”, “Caldo Gallego”, “Madruga Josefa”; cultivando diferentes estilos como rancheras, rumbas, alboradas, pasodobles; además de un Ave María.


Este gran alcalde, maestro, filántropo, fotógrafo, poeta, músico y padre de familia, crío junto a su esposa Matilde doce hijos de los que viven diez (Eduardo, Elodio, Miguel, Federico, Carmiña, Abel, Miguel, Lolita, Tarcisio, Tono, Dorito y Tilita), sin olvidarse de sus dieciocho nietos que habrían de hacer gratos y llevaderos los restantes días de su vida.

Federico Ávila en Viana do Bolo y algunas de sus canciones registradas en1952 (foto federicoavilawordpress).

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