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martes, diciembre 6, 2022

Historia breve del Carnaval de Finisterre

Oh! que terás, que terás?

 que o que ven a Fisterra xa non quere marchar,

 eche un bo sitiño para veranear

 ou será que en todo o mundo

 ¡NON HAi OUTRO IGUAL!

(Canción de entroido)

 Juan Gabriel Satti Bouzas

Se sabe que el más tradicional Carnaval de la Costa da Morte es «O Entroido de Fisterra«. Entroido o Antroido deviene de «introito» que significa «la entrada» (a la Cuaresma) y Carnaval de «carne levare» (quitar la carne) en clara referencia al período de abstinencia sin ayuno, en memoria de la muerte del Señor, todos los viernes de la Cuaresma que comienza el Miércoles de Ceniza. De ahí que se popularizara el comer «cholas», «filloas» u «orellas» y los que querían saltarse la abstinencia, a la que están obligados los católicos entre 14 y 60 años, pagaban al párroco local la Bula Cuaresmal.

Esto era una dispensa que se adquiría dando una cantidad en concepto de limosna para la iglesia. El precepto ha caído en desuso y tiene un sentido pleno de sacrificio simbólico, pues a un vegetariano no le supondría ningún esfuerzo.

Grupo de vecinos de los años 20 caracterizados para el carnaval fisterrán (foto archivo de la Revista Finisterre en América)

En cuanto a las fiestas carnavalescas parecen derivar directamente de las saturnales de la antigua Roma, en las cuales los esclavos mandaban a los amos y éstos les servían; se tenía entonces la representación de una inversión de las relaciones jerárquicas, donde todo se hacía al revés del orden normal. La imagen de un verdadero mundo al revés.

Hubo casos de fiestas del mismo género en que se llegaba a conferir temporariamente a un esclavo o a un criminal las insignias de la realeza, sólo para darle muerte una vez terminada la fiesta.

En el Medioevo se celebraban la «fiesta de los locos» donde el bajo clero se entregaba a las peores inconveniencias, mofándose a la vez de la jerarquía eclesiástica y la liturgia misma; y la «fiesta del asno», en la que el animal era introducido hasta el coro de la iglesia, donde ocupaba el sitio de honor y recibía las señales de veneración más extraordinarias (éste pudo haber sido el origen de que los niños pegaran con sigilo un dibujo de asno en la espalda de otros para burlarse de ellos).

El médico y músico D. Desiderio Paz Figueroa (derecha) dirigiendo con un periódico enrollado desde la entrada del pósito de pescadores un ensayo de la banda delante de la rectoral de Fisterra  (foto archivo de la Revista Finisterre en América).

En Fisterra, Don Desiderio Paz Figueroa fue el que impulsó el carnaval a principios del siglo pasado e hizo que alcanzara notoriedad en la zona. Fue médico de la villa desde 1906 a 1962, pero también músico y esto lo llevó a organizar grupos de teatro y bandas de música que a veces dirigía con un periódico enrollado. En 1912 formó la comparsa «Los Astrónomos», que en 1917 pasó a llamarse «Los Diablos», componiendo él mismo las ingeniosas canciones que versaban sobre costumbres y personajes del pueblo. Diseñaba los trajes precisos para la ocasión y ensayaban en una fábrica de salazones.

Estas son algunas de sus coplas más pintorescas:

“Vamos a tener un muelle

más bonito que el que tiene Corcubión

Y vendrán para esta rada

los depósitos flotantes de carbón

Y si ustedes creen que esto no es verdad

esperen sentados que ya lo verán”.

“Los días de la fiesta de nuestra Patrona

hubo en el Castillo paseo de moda

Y los chicos y chicas que abundan por allí

zapatos y vestidos pudieron lucir”.

“Las calles de este pueblo, cuando llueve un poco

se ponen indecentes con el mucho lodo

Si por algunos sitios quiere Usted pasar

unos enormes saltos tiene que dar”

“Alguna yo me sé

un día dió un resbalón

Y hubo de torcer un pie

y el señor José le arregló el tacón

Y no me digan a mi que es una exageración

pues suele haber aquí, cada dos por tres, un gran socavón”.

“Tan pronto asoma un barco por esta bahía

se quedan los corrales sin una gallina

Pues caña y aguardiente y otras cosas más

por un poco de tabaco van a cambiar

Alguno ya preparó todo lo que va a vender

por si viene algún vapor, como a lo mejor puede suceder

Pues metido en un colchón tiene la mesa de luz

dos camas y un barreñón y medio jamón dentro de un baúl”.

Una de las primeras comparsas dirigidas por Don Emerito (apodo de Desiderio Paz): Los Diablos (foto archivo de la Revista Finisterre en América).

La Guerra Civil obligó a cambiar las mascaradas por las trincheras durante el tiempo que duró la contienda. Pasado el racionamiento los niños se manchaban con harina o tiza y se pegaban con alfileres el dibujo que mencionamos más arriba; y los adultos que se disfrazaban debían llevar la cara descubierta para no impedir ser reconocidos por la Guardia Civil si fuera necesario.

Años más tarde, se organizaron bailes de Carnaval con gran éxito de público y llegada la democracia el testigo pasó, entre otros, al Hogar del Pensionista que se mantuvo muy activo en la década de los 80. Se recuperan las comparsas pero sus letras dejan de ser retratos costumbristas para ser descriptivas de la realidad política del momento.

Comparsa de 1925 donde se reconocen ilustres vecinos del pueblo como: Perfecto Rivera Castro, José de maría de Víctor, Laureano y Emerito de Dita, Pepe do Coxo, Pepe de la Fortuna, Marrasquel, Diosdado, El Canario, Juan el Sacristán, Valentín Castreje, Laureano Trillo y Hermenegildo entre otros (foto archivo de la Revista Finisterre en América).

Los jóvenes de hoy intentan mantener vivo el legado de los mayores haciendo comparsas en las que parodian y critican con agudo humor a los distintos actores del espectro político local. “¡Este carnaval vale un imperio!” voceaba entusiasta y con razón un histórico animador conocido como Santi Caneta,  en una de sus célebres actuaciones.

Los grupos compiten por unos premios en metálico que ayudan a financiar en parte los gastos en trajes, atrezo y horas de trabajo, dedicación y esfuerzo para sostener una tradición que representa la idiosincrasia jovial propia del pueblo.

La «Quema del Pulpo», un muñeco que caricaturizado con la imagen de algún personaje de actualidad, era condenado a la hoguera por sus «pecados» en la playa de la Ribeira (foto J.G.Satti).

El colofón llegaba con la “Quema del Pulpo”, un muñeco que caricaturizado con la imagen de algún personaje de actualidad, era condenado a la hoguera por sus “pecados” en la playa de la Ribeira.

«O entroido» es la vuelta del mundo al revés, la subversión, la ruptura de las convenciones sociales y el cambio de roles. Se trata de canalizar en alguna forma esas tendencias y hacerlas lo más inofensivas posible dándoles ocasión de manifestarse, pero sólo durante un período muy breve y en circunstancias bien determinadas; asignando además a esa manifestación límites que no se le permite sobrepasar.

Pero las fiestas han ido menguando un poco y no parecen despertar el interés de antaño en la multitud, ello puede deberse a las crisis socioeconómicas y sanitarias por una parte; y por otra, a que en nuestra época perdieron su verdadera razón de ser: ¿Cómo circunscribir el desorden y encerrarlo en límites rigurosamente definidos cuando está difundido por doquier?… Se ha generalizado a tal punto, sobretodo en la política,  que podría decirse que vivimos en un «Carnaval continuo».

Cartelería de distintas ediciones del Entroido de Fisterra.

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