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viernes, diciembre 2, 2022

El laureado Ponte Anido y la gran batalla española en la Segunda Guerra Mundial

– Rafael Lema Mouzo-

Se cumplen 78 años de la «Batalla de Krasny Bor» o los combates de Krasny Bor, ya que fueron varias acciones bélicas dentro de una operación soviética a gran escala llamada Estrella Polar para romper uno de los flancos del ejército alemán en el frente ruso. Una operación fracasada por la defensa de su sector realizada por la División Española de Voluntarios o División Azul el 10 de febrero de 1943. Ya hemos dedicado varios reportajes a destacar la acción heroica de varios gallegos en este combate, la última gran batalla del ejército español.

Artilleros coruñeses destacaron en este frente y en esta acción en concreto, que dio paso a otros ataques en febrero y marzo, pero ya con el frente reforzado por unidades alemanas. Entre los gallegos de Krasny Bor, recordamos a José Mendez Lema, de Braño-Vimianzo, cuya batería de la III Art 250 fue la única que no cesó de disparar durante toda la batalla en un meandro del río Ishora, a la vista de Leningrado. Combatió malamente herido durante dos jornadas, pues la rendición era la muerte, hasta que fue llevado a un hospital de campaña el día 12.

En esta fecha alcanzó la máxima gloria de un soldado español, el coruñés Antonio Ponte Anido, de Betanzos. Ganó a título póstumo la Cruz Laureada de San Fernando, premio al valor heroico, por dar su vida para salvar la de muchos compañeros y heridos de un hospitalillo que iba a ser destruido por el tanque al que se enfrentó y neutralizó.

La trayectoria de Anto nio Ponte Anido

Antonio Ponte Anido nació en A Coruña el 8 de octubre de 1920. Tiene cinco hermanos: Gerardo, José, Lourdes, Antonio y Elena, nacida en 1923 y única de los cinco que vive en la actualidad. Sus padres eran José María Ponte Rodríguez (sargento de infantería que había tomado parte en la guerra de África) y Francisca Anido Dapena. Combate desde 1938 voluntario en la guerra civil, en la 3ª Bandera de León.

Toma parte en la liberación de Cataluña, herido en combate a los veinte días de su llegada al frente. Finalizada la guerra continúa su servicio militar en el Regimiento Mixto de Ingenieros Nº 8 de la 81 división (8ª Región Militar) concretamente en la 2ª compañía del 2º batallón de Zapadores, destacamento de Betanzos. Su ficha indica que era rubio, «cejas al pelo» y ojos verdes. En la de su alistamiento a Falange aparece: «ojos claros, nariz regular, barba rubia, boca regular y color sano». Su estatura. 1,680.

Se une a los voluntarios de la División Azul sin conocimiento de su familia. Por una carta que les escribió supieron que se había ido a Rusia.

Ponte Anido murió heroicamente en acción de guerra el 10 de febrero de 1943 en la batalla de Krasny Bor cuando, a cuerpo limpio, provisto de una mina «T» pretendía introducirla entre la cadena y el tren de rodaje de un carro de combate enemigo que haciendo fuego se dirigía a una «isba» convertida en hospital de urgencia y que se encontraba atestada de heridos el lugar de concentración de bajas en primera línea de fuego.

Como recuerda el coronel don Lorenzo Fernández Navarro, que describió esta gesta en varias ocasiones y recopiló valiosa documentación, cartas, de la propia familia del héroe, el puesto médico estaba «situado en las inmediaciones del puesto de mando del Batallón de Zapadores, donde se acumulaba una gran cantidad de municiones y explosivos, (principalmente minas) cuya voladura por los disparos del carro hubiera supuesto la muerte de todos cuantos estaban en el puesto de mando (además de los heridos del improvisado «hospitalillo» adyacente) entre ellos el comandante Alfredo Bellod Gómez, jefe del Batallón de Zapadores de Asalto 250″.

Por ello al coronel ahora retirado le parece «inaudito» que «la gesta de Ponte Anido y los elementos conmemorativos que a ella hacen referencia, figuran también en la propuesta del Ministerio de Defensa para ser eliminados en aplicación de la infame ley de la memoria histórica».

Una incógnita que sigue hasta hoy es el parte de defunción del gallego, ya que se indica que había muerto por herida de fusil cuando lo normal es que sufriera una espantosa explosión. Tanto don Lorenzo Navarro como el mayor especialista en la Blau, Carlos Caballero, aclaran ahora esta circunstancia.

«En el caso probable de que la explosión de la mina alcanzara de lleno a Ponte Anido todavía en las inmediaciones del carro, su cuerpo quedaría fragmentado y disperso en muchos metros a la redonda… y por supuesto ni rastro de la chapa de identificación» reconoce Navarro. No habiendo cuerpo, para la Administración el soldado es «oficialmente un desaparecido más». Y en tales condiciones no hay pensión para la viuda o para la madre, o se demora años. El batallón de zapadores había sido testigo de su muerte heroica en combate y entonces se pidió al médico de la unidad que extendiera un documento, un «certificado suigéneris» que permitiera reclamar llegado el momento la pensión del camarada caído.

El caso de Anido le escuece al coronel Fernández Navarro, al verlo afectado por «la aplicación torticera y prevaricadora, de la infame Ley de La Memoria Histórica», que a su entender «persigue a la División Azul y a sus héroes«, por lo que «se hace más necesario que nunca el honrarlos». «Cualquiera que haya leído la Ley 52/2007 habrá comprobado que en nada afecta, ni pueda afectar, a la División Azul» indica el militar, pero critica que los gobiernos «llevados de la pulsión iconoclasta a la que les induce su ideología, pretenden sepultar su recuerdo y profanar la memoria de sus héroes».

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