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miércoles, febrero 21, 2024

San Martiño y su tiempo. Maestros y discípulos III (Los lejanos peregrinos jacobeos de la tierra del Vákner)

Rafael Lema-

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Eusebio Hierónimo (Eusebius Sophronius Hieronymus o Jerónimo de Estridón) nació en Estridón (Dalmacia) c. 340 y murió en Belén el 30 de septiembre de 420). Estridón era un oppidum destruido por los godos en 392, situado en la frontera de Dalmacia y Panonia. De nuevo nos lleva su origen a la costa oriental de la península istria, rayana también con Italia, patriarcado de Aquileia. Con mayor probabilidad nace una villa istria (Strido Dalmatiae) entre el año 331 y el 347. Era niño cuando murió el emperador Juliano el Apóstata. Sus padres eran cristianos con cierta fortuna, y Jerónimo, como es bien sabido, consagrará toda su vida al estudio de las Sagradas Escrituras. Es posible ver en algunas referencias biográficas cierta complicidad con el monje Martiño, que quizás aclaren algunas lagunas de su vida, aunque de nuevo es un trabajo que excede a este artículo y solo resumo.

Tuvo que iniciarse en algún centro monacal istrio y en Aquileia, la gran ciudad romana del Adriático, la capital de la Friulia Venecia Julia. En este tiempo era residencia de emperadores romanos, con palacio imperial, arzobispado y sede del Corrector Venetiarum Et Histriae. Aquí se celebran sonados concilios desde 381. Partió a la edad de doce años hacia Roma para proseguir sus estudios de gramática, astronomía y literatura, bajo la dirección del pagano Elio Donato. Hizo amistad allí con Rufino de Aquilea y Heliodoro de Altino, todos por tanto de la misma zona cultural y episcopado. Hacia los dieciséis años siguió cursos de retórica, filosofía y griego, siendo bautizado hacia el año 366 d. C. Viajó a las Galias hacia 367, y se instaló en Tréveris.

En la ciudad en donde será ajusticiado en estas fechas (385) el gallego Prisciliano por orden del emperador hispano Máximo. Se considera la ejecución de Prisciliano como el primer ejemplo en que la justicia secular intervino con una condena a muerte por un asunto de índole eclesiástica. La mayoría de los obispos católicos de Occidente, con Martín de Tours a la cabeza, protestaron contra tal decisión, y hasta el papa Siricio criticó duramente el proceso. Jerónimo regresa a Roma y en 385 parte a Egipto, luego a Belén; dedicándose al estudio, la traducción y a la creación de una comunidad de ascetas y estudiosos.

Juan Casiano o Cassiano (c. 360/365-ca. 435). Sacerdote, asceta y Padre de la Iglesia. Nació en la actual Dobruja en Rumanía, en la desembocadura del Danubio, aunque es seguro que se formó en Belén y vivió durante siete años como eremita en el desierto de Egipto. Posteriormente recibió el diaconado en Constantinopla de manos de san Juan Crisóstomo, y fue ordenado sacerdote en Roma por el papa Inocencio I.

Hacia 415 fundó la abadía de San Víctor de Marsella, formada por dos monasterios, uno masculino y otro femenino, para los que escribió sus escritos más importantes: en las que expone las obligaciones del monje y examina los vicios contra los que ha de estar prevenido; trata diversos aspectos de la vida monacal, alaba la vida eremítica e indica que la vida ascética es la mejor vía para luchar contra el pecado.

Los trabajos de nuestro infatigable san Martiño de Dumio llegaron a todos los grandes conventos del medievo, como su De Correctione Rusticorum. El obispo abad trajo a Galicia la cultura y la experiencia monacal de su tierra, el ejemplo de compatriotas que fueron grandes personajes de su época.

A los modelos ya conocidos a los que siguió el gran abad unimos el filósofo hispano Séneca y el poeta italiano Celio Sedulio, (del siglo V), que pudo haber desarrollado su actividad en las costas adriáticas. A balcánicos como Nicetas de Aquileia (485-566), Germinio de Sirmio (s. IV). Y anotó otro nombre balcánico al que no se vincula con Martiño, pero que bien merece un estudio comparativo profundo por la complicidad de su vida y obra con nuestro abad.

Se trata de san Aniceto, Nicetas Dardani o Nicetas de Remesiana (345-414), obispo misionero balcánico de la Dacia, doctor eminente, venerado en vida y muy influyente, amigo personal de san Paulino de Nola y gran viajero; admirado y seguido por Martiño e Isidoro, uno de los grandes del período patrístico. Autor del Te Deum. 

Nacido en Remesiana o Romatiana (Bela Palanka, distrito Pirot), localidad a 40 kilómetros de Naissos (Naussos, ciudad de las ninfas), hoy Nish (Serbia); en la romana provincia de Dacia Mediterranea. Remesiana (o Romatiana) pertenecía al patriarcado de Roma. A Nicetas de Remesiana le confundieron algunos estudiosos con Nicetas de Aquileia (+485) y con Nicetas de Tréveris (+566). Fue un gran misionero, evangelizador de bárbaros incultos como los bessi tracios de las montañas nevadas balcánicas y el valle del Danubio. Aparece nombrado entre los obispos de Macedonia antes de 392.

En varias ocasiones atravesó las costas del Adriático hacia Nápoles y la Calabria por el tramo sur de nuestra vía para visitar a su amigo Paulino de Nola, dejando además éste memoria de las travesías, documentos de gran valor en la historia de las navegaciones de la época. La cercana Naissos era un puesto militar estratégico, patria de emperadores como Constantino el Grande y Constancio; su salida natural al mar es por la costa dálmata. Ubicada en el cruce de caminos de los Balcanes y Europa, conectando el Asia Menor, Niš es una de las más antiguas ciudades en los Balcanes y una puerta de Oriente.

En el siglo IV se fundó la basílica cristiana en Niš, uno de los monumentos cristianos más antiguos. El emperador Juliano reforzó las murallas de la ciudad, tras las bárbaras incursiones godas, pero fue destruida por los hunos Atila y Bleda en el siglo V. Justiniano en tiempos de Martiño hizo todo lo posible por restaurarla, pero Naissus nunca recuperó su antigua prosperidad.

Con ocasión del primer viaje de Nicetas a la Campania, Paulino le dedicó el Carmen XVII, un poema de acompañamiento, la mayor parte del mismo describe (v. 21-200) las diversas etapas del viaje de regreso de Nicetas a su tierra: Apulia, Calabria, el tramo sur del mar Adriático, Macedonia, Tomes, Scupi, etc. En la segunda parte del poema elogia la actividad de Nicetas, como un apóstol y un misionero. Paulino lo presenta como apóstol de los beses, de los escitas, getes y dacios.

Según Paulino, Nicetas es también un cantor, un poeta. En el Carmen XVII (v. 113-120), nos lo describe durante el viaje de retorno a la Dacia, cruzando el Adriático, no sólo enseñando himnos a los marineros, sino que nos muestra al mismo Nicetas como otro David y eterno citarista, cantando himnos y salmos al Señor y los monstruos marinos, escuchando aterrados el Amén y los delfines escoltando la nave en que viaja Nicetas. El Carmen XXVII nos informa de la fecha en que Nicetas visitó por segunda vez a Paulino de Nola en el 403.

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