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jueves, diciembre 8, 2022

Cómo lidiar con la adicción

La drogodependencia existiendo desde los anales de la historia, siendo motivo de grandes conflictos entre naciones y moldeando sociedades por completo, como fue el caso de China con el comercio de opio.

Sin embargo, pese a que durante la mayor parte de nuestro pasado aquellas personas que sufrían una adicción han sido marginadas y castigadas por su enfermedad, debido a la falta de empatía y a la ignorancia, a día de hoy tenemos la suerte de entender mucho mejor los procesos químicos y mentales que tienen lugar cuando se habla de adicción.

La adicción es una enfermedad de tipo primario, caracterizada por una pérdida de control sobre la consumición de ciertas sustancias, cuyo potencial de dependencia y abuso es muy alto. Esta patología invade poco a poco cada faceta de la vida del individuo que sufre de ella.

Cuando la vida de un adicto se comienza a encaminar hacia la obtención y el consumo de aquella sustancia de la que se ha vuelto dependiente, las actividades, placeres y experiencias ajenas al consumo se vuelven paulatinamente menos gratificantes, pues la droga modifica los neuroreceptores del placer para que cada vez sea más difícil activarlos sin su ayuda. Modificando así la estructura cerebral, concretamente los neurotransmisores.

Cómo identificar la adicción

Al ser una enfermedad, la adicción se puede diagnosticar. Produce síntomas muy característicos que pueden ser descritos y reconocidos. Dichos síntomas no tienen que darse conjuntamente para constituir una adicción, un adicto podría padecer tan solo uno de ellos y sufrir una adicción de todas formas.

Si preocupa el abuso de ciertas sustancias, siempre podemos llevar a cabo un test, ya sea este un test de adicción al cannabis, a la cocaína o un test de alcoholismo, el cual nos permitirá detectar si estamos siguiendo algunos de los patrones de riesgo que conforman la adicción. Esto es particularmente importante en el caso del alcoholismo, dado que es una de las adicciones más complejas de afrontar debido a que el alcohol es legal y su consumo pasa por moderado con mayor facilidad.

En estos tests se comprobará si sufrimos síntomas como una falta de control a la hora de intentar dejar el consumo, que a veces se traduce en una falsa percepción de autocontrol.

Otros síntomas pueden ser conflictos en la vida diaria debidos al consumo, una pérdida de interés por facetas de la vida cotidiana como el trabajo o la familia, una reducción del rendimiento académico o laboral y, en última instancia irritabilidad y conductas defensivas.

Si la adicción se vuelve avanzada, esta se puede convertir en una obsesión que hace que la vida del adicto gire únicamente en torno al ciclo de conseguir y consumir.

La voluntad

En un pasado menos caritativo, la adicción se trataba más como una falta de voluntad por parte del enfermo que como una patología.

Para quién no sufre la enfermedad de la adicción, dejar de consumir una sustancia es una capacidad. Para un adicto este no es el caso y, al igual que con el resto de enfermedades mentales, requiere que se lleve a cabo un tratamiento en sitios como el Centro de Desintoxicación Instituto Castelao. En este centro se afrontarán los síntomas de la adicción como la despersonalización o aislamiento con terapias en familia y en grupo. El tratamiento es integral y va desde la desintoxicación hasta la reinserción misma.

Las características neuronales y psicológicas de aquellas personas que sufren una adicción suponen una barrera infranqueable para la voluntad, dado que el propio sistema de recompensas biológicas con el que todos venimos ‘’equipados’’ queda en entredicho.

Sin embargo, es importante entender que la adicción tiene cura y puede ser tratada. La recuperación le resulta sumamente gratificante a aquellas personas que se exponen a la terapia, dado que les devuelve el control sobre sus vidas progresivamente.

Tratamiento

Hay varios detalles a tener en cuenta sobre el tratamiento. Lo primero es dejar claro que una vez comienza, el paciente ha de cortar lazos con aquellas personas que consumían con él, pues podrían llegar a propiciar una recaída.

Para facilitar la empatía y evitar la negación por parte del paciente, los terapeutas son adictos recuperados. De este modo, aquellas herramientas de autodefensa que el paciente ha ido desarrollando hacia su entorno se vuelven inútiles, dado que es imposible engañar a quien ha pasado por lo mismo.

La recuperación es posible y segura si se siguen las indicaciones terapéuticas al pie de la letra y, si bien el tratamiento puede hacerse cuesta arriba al principio, poco a poco se va haciendo más fácil, lo importante es perseverar.

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