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sábado, julio 13, 2024

Plácido Castro Rivas, de rey del carbón a exiliado

Rafael Lema//

El primer tercio del siglo XX Galicia vivió su revolución industrial y también un gran impulso socioeconómico y cultural, pero el caciquismo de todos los colores dio al traste con la labor de grandes emprendedores. Hemos hablado de la importancia de los pontones de carbón en Corcubión que estuvieron activos más de medio siglo. La guerra civil y la mundial, o los cambios en la navegación y en el consumo causaron que la industria fuese a menos, desapareciendo en los años cincuenta. Pero fue un emprendedor nacido en Fisterra Plácido Castro Rivas quien colocó la ría en el primer puesto nacional como punto de abastecimiento, y su marcha repercutió en gran medida al deterioro de su pueblo adoptivo.

Viveros de langostas, fábricas de salazones y carbón

Plácido Castro había creado viveros de langostas que vendía a Francia, instaló un depósito flotante de carbón en Quenxe, tenía fábrica de salazón y conservas. Luego trajo de Muros más pontones para carbonear, restos de barcos naufragados de los que ya hablamos. Fundó así la estación carbonera de Corcubión, Cape Finisterre Coal Depot Ltd en 1885. Solo Gibraltar en toda la península podía competir con Corcubión en el suministro de carbón. En 1917 marcha de España, vende la empresa a la Compañía General de Carbones, S.A., con el almacén y los tres depósitos flotantes que poseía. Pero como ya recordó en su día Ramón Pais Romero, la marcha de Castro del país en 1917 fue sobre todo por el efecto del caciquismo local, la corrupción y la falta de apoyos políticos.

La torreta del Carromeiro y las gestiones con Cánovas del Castillo

Para la mejora de la navegación, Plácido Castro levantó a su costa la torreta del Carromeiro Chico y otras señalizaciones, patrocinó modernas cartas marinas de todo el entorno de la bahía. Aportó 50.000 pts para la carretera de Cee a Ézaro. «Entre sus grandes proyectos estaba el ferrocarril Coruña-Corcubión, la Base Naval de submarinos y la Escuela Naval, que luego se construyó en Marín» según comentaba Pais en un memorial de agravios.

Realizó Castro numerosas gestiones a favor de la comarca con el presidente del Gobierno Cánovas del Castillo, y políticos de entonces (Romero Robledo, Eduardo Vicenti, Fernández Villaverde) o el Director General de Aduanas Enrique Pfliery, asturiano quién se oponía abiertamente a la importación del carbón inglés. «Pero cuando pretendió ser diputado por el distrito de Corcubión para tener más fuerza en las gestiones a realizar, un grupo de políticos de la comarca dirigidos por Don Manuel Miñones Barros, hicieron causa común para oponérsele y lo lograron; perdiéndose posiblemente la gran ocasión del pueblo y la zona» opinaba Pais sobre su vecino. Tras llevar en Corcubión más de treinta años, el empresario optó por marcharse en 1.917, traspasó la industria a la Compañía General de Carbones, dirigió un manifiesto al pueblo justificándose y pidiendo a la Corporación que le dieran de baja en el padrón municipal.

Actividad política y exilio

Castro por sus contactos atrajo numerosos agentes ingleses. En 1911 estaba establecido con la familia en Cardiff (Gales). Fue vicecónsul de Suecia y Noruega en Corcubión. Fue diputado provincial por Carballo en 1905 como liberal-demócrata. Apoyó la candidatura de Anselmo Villar para diputado por Corcubión a las Cortes de 1905, siendo vencido por Ramón Sanjurjo Neira. Se presenta como independiente a las Cortes de 1910 por el distrito de Corcubión, pero fue derrotado por José del Moral Sanjurjo por escasa diferencia. Son estos candidatos conservadores. En 1927 vive en San Sebastián, donde lo acusaron de masón y marcha a Niza. Al estallar la II guerra mundial se exilia en Uruguay donde muere en 1945.

Otras acciones del carbón

No fue el único carbonero de la ría. Luis Lamela recuerda otras acciones. En 1904 instaló un depósito flotante en la zona de A Viña Celestino Miñones, un emigrante de Muxía retornado y primo hermano del banquero Manuel Miñones Barros, que también tuvo el mismo año otro en la zona de A Boca do Sapo, muy cerca del Faro de cabo Cee. Enfrente a Quenxe surgieron más pontoneros. Uno fue Alberto Aznar Tutor; o la sociedad formada por Francisco Echaide, Joaquín García, Adolfo Cadaval y Antonio Miguel Prieto; este último, presidente en 1904 del Partido Liberal-Democrático de Fisterra y cofundador en 1913 de la Sociedad Liga Agrícola del Ayuntamiento de Finisterre.

En 1924 fue la empresa Astorcea Azqueta y Cía. la que fondeó otro depósito en Quenxe y al año siguiente, en 1925, fueron Basilio R. Caramés y Ramiro González Lorenzo quienes instalaron dos. En 1927 la Compañía General de Carbones, muy favorecida en todo el país por el Gobierno (políticos tenían acciones en ella) y que había comprado los de Castro, traen otro, pero en este caso para dedicarlo a combustible líquido.

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