“El público que por lo numeroso no pudo escucharlo hablar en el salón de sesiones, se entusiasmó al oírle expresarse en gallego no cesando de aplaudirle y vitorearle todo el rato”.
Cristóbal Mourín
Juan Bautista de Armada y Losada, el “Marqués de Figueroa” le debía una visita a Santa Comba. Había ganado las elecciones a cortes celebradas en invierno en ese ayuntamiento y a finales de agosto de 1918 quiso cumplir su promesa.
El político conservador cultivaba una buena amistad con el secretario municipal, Pascual Zaera, algo que suponemos influyó en el baño de masas que se dio ese día en la capital del Xallas, acompañado por el profesor universitario Felipe Gil Casares.
En Santa Comba fue recibido por el alcalde Juan Arosa, el arcipreste Fraiz, y por el párroco de Ser, Manuel Lema Rodríguez. Distintos periódicos dan cuenta de esta visita, con multitud de vecinos concentrados alrededor del carruaje del diputado, que había sido ministro de Fomento y de Gracia y Justicia con Antonio Maura. Un año después de su periplo por Santa Comba sería nombrado presidente del Parlamento de España.
Juan Armada intervino en el salón de plenos municipal en donde defendió la necesidad de los sindicatos agrícolas para la redención del campesinado. La gente no cogía en el salón de plenos y el Marqués de Figueroa tuvo que salir al balcón del consistorio a saludar.
“El público que por lo numeroso no pudo escucharlo hablar en el salón de sesiones, se entusiasmó al oírle expresarse en gallego no cesando de aplaudirle y vitorearle todo el rato” narraba un corresponsal en su crónica en días posteriores.La despedida no fue menos bulliciosa, y después de visitar la casa de su amigo Zaera, siguió con su camino.Pero el testimonio de su visita quedaba para siempre en la prensa de la época.