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Santa Comba
sábado, mayo 18, 2024

La inolvidable obra solidaria de Ángel Rieiro Alvite

El religioso xalleiro desarrolló una intensa actividad en Perú. Fundó un colectivo juvenil, una cooperativa de crédito, una comunidad de religiosas y promovió distintas acciones de apoyo a los más necesitados.

Xosé Manuel Lema

Hace cuarenta años, con la presencia del Arzobispo de Santiago Ángel Suquía, Santa Comba despedía a uno de sus hijos más ilustres y también de los menos reconocidos, Ángel Rieiro Alvite.

Por su biografía sorprende que no sea un personaje mucho más conocido. Era  Un jardinero de la fe junto a su amigo xalleiro Juan Calvo Antelo. Un amigo de los necesitados, un hombre solidario que marchó de misionero a Perú. Que eligió la senda del riesgo y la austeridad. El camino rocoso por donde peregrinan los valientes o los castigados por el destino. Su voluntad era esa, ayudar al prójimo.

“Fue en realidad un ángel”

En el país andino dejó una huella imborrable, que sobrevive en los corazones de aquellos niños que pertenecían al club de acólitos de Reque, fundado en 1968 con su mediación. ”Ángel fue en realidad eso, un ángel, que llegó a nuestras vidas y de alguna manera las transformó para bien y esto se refleja en lo que somos ahora” recuerda cinco décadas después Manuel Cumpa, que era uno de aquellos jóvenes entusiastas..

También lo recuerdan en el Seminario Santo Toribio de Mogroviejo, en donde ejerció como rector y dio ”un gran impulso a la labor de formación de los futuros sacerdotes y al trabajo vocacional”.Fundó una comunidad de religiosas en Andabamba y la Cooperativa de Ahorro y Crédito San Martín Tours. La vida de Rieiro Alvite daría para un libro. Además, hizo una importante labor social y pastoral en la provincia de Santa Cruz.

Ángel Rieiro, un hombre bueno y servicial

Todas las personas consultadas en Santa Comba, lo recuerdan como un hombre bueno, cariño y de profundas convicciones religiosas. En sus años en Perú no perdió el contacto con su pueblo natal, pero tenía muchos proyectos en mente. Mucho amor y pan por repartir. Muchas lecciones de vida que dar, mucho sacrificio por soportar. Su primera misa tuvo lugar un 30 de septiembre de 1957 en la iglesia parroquial de San Pedro de la capital del Xallas. Fue párroco de Ser, pero tenía claro que los suyo era otro tipo de misión.

Y aunque nos dejó joven, sus hechos fueron la semilla de un viejo roble que pervivirá a las lluvias del tiempo y a los vientos huracanos del desconocimiento. Es el padre Ángel Rieiro. Y hoy reivindicamos su memoria.

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