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Santa Comba
jueves, junio 1, 2023

Los orígenes del Camino de Santiago I: El megalitismo en Fisterra

Juan G. Satti Bouzas – Los Orígenes del Camino de Santiago.

Representación de un vaso de la cultura campaniforme, de acuerdo a los dibujos de Monteagudo sobre las piezas encontradas por Esmorís.

Para comenzar el recorrido por la historia de Finisterre debemos remontarnos 4000 años atrás aproximadamente. Efectivamente, según el profesor Luis Monteagudo García, y hasta el momento no he encontrado una voz mejor calificada, los tres fragmentos de cerámica hallados por el Dr. Esmoris Recamán en Calcova en la década de los ’20 (hoy en poder de sus herederos) se corresponden con la cultura del vaso campaniforme: civilización prehistórica de principios de la Edad del Bronce datada entre el 2200 a. C. y el 1900 a. C. que desarrolló unas vasijas o vasos de cerámica con forma acampanada y profusamente decorada que se ha encontrado, en buena parte de Europa, ya que se extendió por Gran Bretaña, Irlanda, Países Bajos, centro de Europa y del oeste del mar Mediterráneo.

En nuestro caso nos encontramos ante ejemplares del llamado Campaniforme marítimo que ofrece decoración puntillada, agrupada en bandas estrechas horizontales que alternan con otras de similar anchura lisas, sin decoración. De color rojo brillante bien cocidos. La dispersión de los campaniformes marítimos es costera, lo que justifica su nombre y tiene su origen en el estuario del río Tajo.

Recinto del dolmen de Orcavella

Hasta hace poco tiempo se pensaba que las piezas campaniformes eran exclusivamente funerarias. Pero también se conoce un volumen grande de cerámica en los ámbitos domésticos. Se trató de asociar este fenómeno a un tipo o etnia concreta desarrollándose varias teorías: una centra sus orígenes en Oriente, concretamente, en Egipto, estas fueron las tesis de arqueólogos como Montelius o Dechelette. Otros como Munch, piensan en el origen centroeuropeo y que las migraciones del vaso campaniforme es el primer desplazamiento de los pueblos indoeuropeos hacia el sur de Europa.

Lo cierto es que esta misteriosa cultura se distribuye por la costa en lugares donde se encuentran monumentos megalíticos. Pues bien, vayamos hacia ellos a ver que nos dicen.

Iniciamos el recorrido hacia el monte llamado del Facho a través de la aldea de A Insua o Lugar de la Ynsua como puede leerse en la esquina de una casa, topónimo este que sugiere la consideración de que el promontorio fue una isla como aquel país que promete Don Quijote a Sancho Panza y que hace pensar en la creencia del dios celta Manannan cabalgando sobre las olas hacia la Isla de la Eterna Juventud.

Avanzando por el camino hacia el oeste, que fue antes una calzada romana y que llaman de Marcos, pues había allí una piedra de mármol o marco (mojón, en gallego) que pudiera ser un miliar romano consistente en una columna que marcaba las millas en dichas vías; nos encontramos con la llamada Pedra da Cama y cercana a esta una de forma piramidal que llaman Pedra Bicuda y dos grandes y casi redondas piedras de nombre Pedras Santas.

Relaciono todas estas rocas como representaciones del Omphalos (ombligo, en griego), que en las tradiciones antiguas representa un Centro Espiritual. Para entender lo que decimos recordemos lo que está escrito a propósito de lo q le ocurrió a Jacob ca 1850 A.C.: «Y Jacob despertó y dijo: este lugar es la casa de Dios y la puerta de los Cielos! …entonces colocó la piedra que había sido su cabecera, como un pilar y derramó aceite sobre ella (para santificarla).Y dio a ese lugar el nombre de Beithel (casa de Dios)». 
A ningún teólogo se le ocurriría relacionar este relato con un mito de la fecundidad.

Así que, en todos los casos era una “piedra profética”, una “piedra que habla”, es decir una piedra que daba oráculos o junto a la cual se daban oráculos, gracias a los “influjos espirituales” de que era soporte; y el ejemplo del Omphalos de Delfos es muy característico a este respecto; comparable a la reunión anual de los Druidas en el «lugar consagrado central» de las Galias, en el país de los Carnutos.

Las rocas que a su vez eran “la puerta de los Cielos”, tal el caso de los dólmenes como la tumba de Orcavella (la cueva del atlante, como la define Felipe Senén López Gómez) situada en la cumbre del monte Facho. Orca, en portugués, significa dolmen y es sinónimo del gallego Arca de igual significado. Asi pues Orca Vella hace alusión a una arca vieja o dolmen viejo para ser precisos. El montículo de tierra que lo cubrió desapareció hace tiempo y cuando los celtas llegaron a estas tierras encontraron muchos objetos rituales (el Dr. Esmoris halló un puñal de la edad del bronce en los alrededores de este monumento).

Las leyendas dicen que estas piedras inmensas eran puertas de acceso al otro mundo, una región mágica nunca vista. El mito celta habla de una raza divina: Tuatha Dé Danann (“los hijos de la diosa Danu”) que se retiró a través de estos portales de piedra, siguiendo la invasión gala y fundó un nuevo reino en un cosmos paralelo. Conocidas en irlandés como sidhe o “montículos mágicos”, estas entradas al otro mundo fueron también reverenciadas como posadas de dioses y diosas individuales.

En consecuencia, cuando se habla del culto a las piedras de tantos pueblos antiguos, hay que comprender que este culto no se dirigía a las piedras sino a la divinidad de la que eran la residencia. Como la Virgen María lo fue del Verbo encarnado… 

Por tanto, descarto el origen de estas piedras con ritos de fecundidad paganos (el término «profanos» sería más apropiado) de épocas posteriores que sólo pudo ocurrir accidentalmente y de un modo muy indirecto y, que con la llegada del cristianismo y su persecución, el vulgo los conjugaría en la «cama» de la ermita de San Guillermo (que como veremos en sucesivos estudios, nada tenía que ver con esos rituales). Los campesinos, por otra parte, cometen a su vez un error de interpretación aprendida de manera oral, que muestra que el verdadero sentido de la tradición se les escapa y hacen que «los doctos» sean arrastrados a ello.

La condición de “puertas al más alla” de estas piedras las vincula directamente con la Vía Láctea, cuyo significado como vehículo de almas y su relación con los astros lo estudiaremos mas adelante cuando hablemos de los ligures y su dios solar, pues en Irlanda también es llamada: el despliegue del arco iris de Lugh…

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