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domingo, julio 14, 2024

El asesinato de José Pardines Arcay

Se cumplieron 47 años del asesinato del agente de la Guardia Civil, José Antonio Pardines Arcay, natural de la localidad de Malpica. Este domingo lo recordaban desde el Facebook del ayuntamiento. Desde Adiante Galicia recuperamos en reportaje que hizo hace tres años el director de este diario digital, Xosé Manuel Lema y que fue publicado en la web Anosacosta y en el Blog Crónicas Nerias.

@xmlema

El pasado 7 de junio se cumplieron cuarenta y siete años del primer asesinato de la banda terrorista ETA. El destino quiso que fuera un vecino de Malpica. El guardia civil, José Pardines era abatido a tiros, por el terrorista «Txabi», cuando se encontraba inspeccionando un SEAT 850 coupé, donde viajaban dos sanguinarios de la banda armada. Después vendrían muchas más páginas negras, que se fueron escribiendo, llenas de crueles asesinatos y cientos de víctimas. Un rosario de muertes y sin razón. Y curiosamente el primero de la lista fue un joven malpicán de 25 años, José Pardines Arcay. 

El agente José Antonio Pardines Arcay, adscrito al destacamento de Tráfico de San Sebastián, tenía 25 años y se encontraba regulando la circulación de una carretera en obras. En la nacional I, dirección Madrid-Irún, a la altura del término municipal de Villabona, dió el alto a un SEAT 850 coupé, con matrícula 73956 de Zaragoza, en el que iban dos ocupantes, Javier Etxebarrieta Ortiz y Iñaki Sarasketa Ibáñez, miembros de ETA.

 El compañero de servicio del agente gallego, Félix de Diego, se encontraba en otro punto cercano de la vía, a unos dos quilómetros de distancia y en la misma misión de ordenar el tránsito de tráfico. Pardines pide la documentación al conductor, y cuando procede a verificar la matrícula, uno de los viajeros, el terrorista «Txabi» saca una pistola y le dispara un tiro en la cabeza. Un camión pasa por la zona. Al oír el ruido, el piloto frena el vehículo, pensando que podría haber pinchado y al darse cuenta de lo sucedido, consigue dirigirse hacia «Txabi» y reducirlo. Pero el otro terrorista, Iñaki Sarasketa lo encañona.

Y el sanguinario»Txabi» quiere acabar con su vil faena; con Pardines removiéndose en el suelo, decide rematarlo a bocajarro con cuatro tiros más. Y posteriormente se dan a la fuga. El camionero advierte al otro agente de lo sucedido, y se organiza la persecución. Se localiza a «Txabi», que acaba muriendo en un hospital, luego de un tiroteo con unos guardias civiles. Iñaki Sarasketa es detenido al día siguiente en compañía de un cura. La tarde del viernes 7 de junio de 1968, Pardines se convierte en la primera víctima de la banda ETA. Y comienza el salvaje de recuento de asesinados. Nuestro paisano, cuyos antepasados más directos también tenían vinculación con el cuerpo de la Benemérita, fue enterrado en el cementerio parroquial de la villa marinera donde había nacido.

LA FATÍDICA TARDE DEL VIERNES, 7 DE JUNIO

«Dos jóvenes automovilistas asesinan a tiros a un guardia civil de tráfico en Villabona(Guipúzcoa». Es el titular del periódico ABC, un día después del atentado, reproduciendo un despacho de la agencia de noticias CIFRA., que aporta su versión de los hechos: “El coche iba ocupado por dos jóvenes que no atendieron las señales del guardia o infundió a este sospechas. Lo cierto es que el policía les siguió en su motocicleta obligándoles a parar en unos terrenos de una yesería existente hacia la mitad de la desviación del camino y les hizo bajar. Uno de ellos sacó una pistola y le disparó un tiro en la cabeza». Además el diario ABC publicaba, en su edición del sábado 8 de junio, una nota de la redacción que condenaba el asesinato, aunque no mencionaba, evidentemente a la banda terrorista vasca. Este era el primer atentado. En la nota aluden al agente malpicán fallecido. «Un hombre que había hecho de su desvelo de cada día profesión de honor al servicio de paz, de la seguridad y de la confianza en la carretera. Uno de esos abnegados y beneméritos servidores del orden, cuya presencia es garantía para todo ciudadano y para el país. Los disparos de unos locos, de unos bandidos, de unos frívolos, de unos salvajes, lo han dejado muerto en su lugar de servicio».

El destino y la casualidad se aliaron para que cuarenta años después recordemos a la persona que inició la lista de fallecidos por el odio y la intolerancia. La banda terrorista ETA, ya planeaba acometer matanzas y atentar contra el estado de derecho en esa época, pero fue el control de carretera, para regular el tráfico de una vía en obras, y la coincidencia de ese vehículo conducido por los dos terroristas, los que construyeron este episodio tan trágico, que tantos años después, sigue viviendo en el recuerdo de sus seres más allegados, y reposando en las hemerotecas en las páginas de sucesos de los periódicos de la época. Hay quién dice que recordar es volver a vivir. Por lo menos, el recuerdo sirve para homenajear, y para que aunque sea por unos segundos, conseguir que la memoria del malpicán José Pardines Arcay, adquiera vida en este reportaje, y que pueda haber aún alguien que se acerque a esta triste historia. 

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