El caso de Juan Menéndez:De la trata al Senado

A Coruña se convirtió desde el fin de las guerras napoleónicas en un importante enclave de la trata de esclavos, aunque algunos de sus marinos ya comerciaban con negros en el siglo anterior. La ruina del comercio a causa de las guerras llevó a los comerciantes locales a buscar alternativas. El corso, la trata.

Rafael Lema

El comerciante y banquero coruñés más rico a mediados del siglo XIX era Juan Menéndez. También el mayor negrero. Muy relacionado con la Costa da Morte, al morir tenía una flota de más de veinte navíos, participaciones empresariales en varios países, predios y una inmensa fortuna. Se relaciona su familia con el mecenazgo de un criado que llegó a obispo en Haití, y negrero, Basilio Suárez. Con el ilustre carballés Alfredo Brañas Menéndez, con los Rodríguez Borrel. Y su apellido aparece en el comercio de Camariñas del siglo XIX. Había forjado un imperio comercial, por mar y tierra, y adquirido numerosos bienes desamortizados tras 1830. Muy vinculado a la Costa da Morte era uno de los principales contribuyentes en los municipios de Camariñas, Muxía, Fisterra, Dumbría, Vimianzo y Cee.

La fortuna de Menéndez provenía del tráfico de esclavos, desde su estancia en La Habana, a donde llevaba negros africanos regresando a Europa con azúcar cubano. La abolición del comercio en otros países hizo incrementar su negocio. Juan Menéndez Fuertes, fue un gran hombre de negocios, armador de buques, consignatario, director de una compañía de seguros marítimos y comerciante al por mayor y menor. Nace en 1804, y muere a los 48 años. En 1.842 opera en A Coruña el primer barco de vapor, que une esta ciudad con Burdeos y otros puertos del norte de España. Senador vitalicio desde 1838, muere en 1852. En 1854, dos años después del fallecimiento de Juan Menéndez, su operario Eusebio da Guarda contrae matrimonio con su viuda Modesta Goicouría Cabrera, insigne dama, nacida en Cuba de padre bilbaíno y madre cubana, poseedores de una considerable fortuna. Su apellido pertenece a otra gran saga esclavista cubana.

Se hace cargo de los negocios del finado con gran dedicación, capacidad y eficacia. Eusebio se dedicó sobre todo al comercio marítimo en sus diversas facetas: naviero, armador, consignatario, transporte de pasajeros (tropas a Cuba y Filipinas), y mercancías (granos, tabaco, coloniales, etc.), aseguradora y accionista de diversas empresas públicas. Fallece el 20-03-1897 a los 74 años y está enterrado junto con su mujer en el Panteón de la Capilla de San Andrés, cuya construcción, en vida, había pagado. Destaca como benefactor público, pero desde 1880 se desarrolla el grueso de sus inversiones filantrópicas, entre ellas la reconstrucción de la capilla coruñesa de San Andrés. En la misma tuvo aportaciones del obispo gallego de Haití Basilio Suárez de Lema, natural de Vimianzo. Daniel Carballo, diputado coruñés y pariente también del obispo, fue uno de los apoyos a sus obras (el famoso instituto).

Modesta Menéndez Goicuría Fuertes es hija de Juan Menéndez y Modesta Goicuría. Las pretensiones de entronque con la aristocracia de estos burgueses acaudalados con poco escrupulosos negocios hace que contemos en 1878 de una prueba de hidalguía para el ingreso en la Orden de Caballeros de Santiago, en donde se nos indican sus ancestros. Modesta es en esta fecha marquesa de Sóller. La lista de testigos en esta acta es también un testimonio de las amistades de la casa. Burguesía, aristocracia terrateniente, milicia, socios de entidades pro hispanas de la isla, clan vasco. Testifican en La Habana: Juan Modet, coronel; Ignacio Jústiz, caballero de Santiago; José Hernández, cirujano. En A Coruña: los vecinos Eusebio Zalbídea y Valle, Ramón Peón y Río, José Suárez Tuñón. Don Leonardo Carantoña, conde de Medina de Contreras. Antonio Conmes-Gay, abogado. En Madrid, el benedictino Zoilo Ricardo Sartorio, y el hidalgo Ramón de Navarrete, caballero de Carlos III desde 1852. El frente vasco es amplio, en buena parte por las amistades cubanas familiares en la trata y la zafra. En Bilbao son testigos los vecinos Vicente de Omar, Simón de Ugarte y Larrea, Juan de la Torre y Zorroza, Antonio de Larrea y Urquijo, Valentín de Betureta y Ugarte, José de Sagarduy y Abrisqueta, Florentino de Ordóñez. Y el comandante Nicolás Gojenuri.

El coruñés Carantoña puede ser el enlace con el obispo esclavista de Haití Basilio Suárez de Lema, niño criado adoptado por una señora de la antigua casa solar local de Carantoña (S. XV), y natural de Casa do Prado-Carantoña (Vimianzo-A Coruña), muerto en 1883. Y con los Carballo, notables traficantes coruñeses e isleños, parientes del prelado. El enlace del linaje hidalgo vimiancés con el clan mercantil vasco es claro. Don Fernando Carantoña Wach (1838-1876), de A Coruña, II conde de Medina y IX vizconde de Peñaparda de Flores, casado en 1864 con Virginia García Ruiz, hereda en 1871 el título de su padre Fernando Carantoña Iriberri, casado con Loreto María Wach. Es su padre, I conde de Medina, hijo de José María Carantoña y Venancia Iriberri Oliver. Don Leonardo Carantoña sería hermano del II conde, pues no parece que éste tuviese descendencia. De hecho el condado se perdió. En su estirpe eran caballeros de Santiago desde el primer vizconde Pedro Alfonso Flores Montenegro en 1638, por lo que era un buen padrino en la solicitud.

O el cubano Jústiz, miembro también de la orden. De hecho, el dispendio en el oficio salió bien y recibieron acreditación noble, pues Modesta Menéndez llegó a marquesa. Algo frecuente en la España burguesa de la época, en donde fueron muchos los negreros contrastados que alcanzaron la nobleza, por su capital. La orden de Santiago, el senado y el marquesado fueron glorias para estos buenos contribuyentes. Manuel Pastor, pudiente negrero en 31 años de vida cubana, además de conde de Bagáez fue senador y caballero de Santiago. Padrino en la orden de Luis Ortiz de Gatica, emparentado con los Jústiz que aparecen testificando la hidalguía y pureza de sangre de Modesta Menéndez. Los Jústiz están emparentados con los Sotolongo Aguilar y los Calvo de la Puerta y Arango. El asturiano José Suárez Argudín, gran negrero desde 1820, uno de los hombres más ricos de la isla, verá como sus descendientes entran en la hidalguía y obtienen el marquesado.

No sólo podemos ver apellidos negreros en las relaciones de los Menéndez, también otra pata clave en el negocio, los hacendados. Los clientes de los comerciantes en la isla son en buena parte vascos y catalanes propietarios de haciendas y necesitados de mano de obra. Los enlaces familiares entre comerciantes y terratenientes son patentes. Todos necesitan la trata. Estas relaciones con los terratenientes, que son la familia política de Juan Menéndez, seguirá en las relaciones en la patria. La querencia por la compra de bienes eclesiásticos en la Costa da Morte y Bergantiños estarían en las viejas relaciones de los Menéndez coruñeses con los Rodríguez Borrell de Camariñas, familia encargada de las haciendas cubanas de sus vecinos los Feijoo Pardiñas. Los Borrell apadrinan en 1859 al nieto de Gervasio Menéndez, el ilustre regionalista Alfredo Brañas Menéndez. La vinculación del clan astur con la costa coruñesa viene de atrás. Poco sabíamos del linaje, y tampoco de la biografía de su más ilustre vástago, hasta el regreso del patrón rico de Cuba a A Coruña, pero este artículo va a esclarecer este punto oscuro.

Como indicamos, Modesta Menéndez es hija de Juan Menéndez Fuertes y Modesta Goicuría Cabrera. Su padre, el gran esclavista, es hijo del asturiano Juan Menéndez Piñera y Manuela Fuertes (hija de José Fuertes Pola y Manuela de Ajuda Manuel). El abuelo del negrero Juan Menéndez es Francisco Menéndez, nacido en Deva-Asturias y reconocido hidalgo en 1759. Vive en Gijón en 1780 y se casa en esta ciudad en 1745 con Cipriana de la Piñera y Álvarez, de Gijón. Francisco y Cipriana tienen tres hijos: Juan, Felipe, María.

Pero la familia guarda relación comercial con A Coruña, y con Camariñas desde el siglo XVIII. Esta villa pertenecía al obispado de Mondoñedo y sus vinculaciones comerciales con los puertos cántabros vienen del medievo. Los pataches camariñanos mantendrán una ruta abierta con San Sebastián para el tráfico del hierro y la sardina con escalas en los puertos astures y lucenses. Hidalgos, eclesiásticos y comerciantes mindonienses y cántabros se asientan en la villa. Una rama de los Menéndez, otro de esos apellidos de origen cántabro que llegan por mediación mindoniense a la villa de los encajes, y crecen de forma considerable tras la construcción del castillo del Soberano en 1754, se instalan en Camariñas, en donde aparecen en los libros parroquiales entre 1739-1760.

En 1809, el náufrago Ramón de Soto, que pierde la vida en su pesquero, está casado con Josefa Menéndez. Recogen su cadáver entre otros Juan Pondal y Juan Menéndez, ambos conocidos navegantes. El primero pariente del célebre vate gallego. En 1820, Ambrosio Menéndez cuida a una de las niñas de la inclusa compostelana trasladadas a Camariñas para el cuidado de familias de labradores o del comercio. El apellido se pierde por enlaces o la emigración a América. Pero sus descendientes volverán a emparentar en la ciudad con los Menéndez indianos. También los fuertes tienen relación con el obispado mindoniense. Este linaje de Navia emparentó con Luis de Luaces y Labrada, señor de Abadín y regidor perpetuo de Mondoñedo en el siglo XVII. Luaces y Fuertes también se asientan en la Costa da Morte.

Pódeche interesar

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí
Captcha verification failed!
La puntuación de usuario de captcha falló. ¡por favor contáctenos!

Síguenos

7,820FansMe gusta
1,661SeguidoresSeguir
1,826SeguidoresSeguir
1,250SuscriptoresSuscribirte

Últimos artigos