El sábado 8 de noviembre de 2014 quedará para la historia comarcal como el día en que dimitió el alcalde de Santa Comba, Antonio Landeira Gallardo, semanas después de ser nombrado oficialmente candidato y meses después de convertirse en el primer presidente local del PP, un partido que pese a gobernar funcionaba con una directiva desde tiempos de Alianza Popular.
Fue una jornada lluviosa y muy intensa en los comentarios, desde que al mediodía Antonio Landeira materializará su renuncia a continuar en el cargo alegando “motivos personais”. Desde la emisora de Radio Xallas y a través de las ondas de Fórmula Fun, la primicia que tuve la oportunidad de dar corrió como la pólvora. Y ahí empezó una potente marejada de llamadas, wasaps y tertulias improvisadas.
En clave política mi lectura es la siguiente. El PP se queda sin su candidato y cabeza visible durante los últimos años, y sin (a primera vista) un líder que esté “hecho” y que se pueda posicionar como referente popular a pocos meses de las elecciones. Además los populares tienen que cambiar la línea descendente de los resultados electorales de los últimos años, en franco retroceso.
Ahora el Partido Popular provincial con Carlos Negreira al frente tiene una papeleta complicada de resolver, y una de las pocas ventajas que tienen es la propia base del partido, una cantera en la que poder buscar efectivos emergentes y las posibilidades de entendimiento con partidos como Terra Galega o IXSC, que en este último caso es posible que no se presente y deje ese caladero de dos concejales, propicios a los conservadores, para poder pescar. Además el tener las administraciones y varios meses por delante es un activo fundamental para los populares.
Eso sí, el PP no puede andar con medias tintas y perder ni un segundo en afrontar la era post-Landeira. Aparte de lo que pueda hacer Terra Galega (que tiene tres representantes), no se puede olvidar que los socialistas xalleiros han roto la barrera histórica de los dos concejales, y ahora con cinco ediles, se de una situación en la que se debe de considerar a José Antonio Ucha Velo como un serio aspirante a la alcaldía. Hay lecturas que hablan de que concentró el voto protesta y se nutrió de los votos potenciales del BNG, pero de momento tampoco hay razones de peso para dar por hecho que no los vuelva a sumar. Y lo que pueda subir ya es una incógnita.
Con una situación política de hartazgo generalizado, y pendientes de promocionar un nuevo candidato/a, el Partido Popular debe de emplearse a fondo para buscar un capitán político, afianzar un equipo y poner en marcha un engranaje que se viene desgastando poco a poco. Otra alternativa es que en la “encrucijada xalleira” se vuelvan a reconciliar viejas sensibilidades del centro- derecha y opten por afrontar un camino común.
Lo que está claro es que el Partido Popular debe jugar bien sus cartas o de lo contrario el revés puede ser tremendo, y puede esfumarse uno de sus tradicionales graneros .
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