Lo ató a un árbol, le vendó los ojos y le cortó el cuello. Por despecho amoroso, el apuesto Jesús acabó desangrándose. La historia de la gallega Elena copó los periódicos españoles en el verano de 1935.
Xosé Manuel Lema
@xmlema
Durante el verano republicano de 1935, las grandes cabeceras nacionales se fijaron en Galicia y en el sorprendente suceso de la aldea de Guimarey en el municipio pontevedrés de A Estrada.
Cita a Jesús y le asesta un navajazo
Según los testimonios de la época, Elena Ramos Barro era una hermosa joven de unos veinte años, que había conocido a Jesús Filloy, hombre treintañero y apuesto galán, con el mantuvo sus amoríos durantes unos tres años. Hasta que la atractiva Elena se enteró que Jesús era padre de dos hijos do otras relaciones. En esa aparente ruptura, ni Jesús dejó de seguir atento a las noticias de la joven, ni ella dejó de quererlo supuestamente. Y eso a pesar de que conociera a un músico del pueblo.
A finales de aquel mes de julio, Elena quiso ejecutar un plan que tenía trazado. Había escrito una carta a Jesús, para citarlo en la “carballeira” donde habitualmente llevaba a las vacas a pastar. Allí se presentó el joven. Después de una conversación, y un momento donde la joven aseguró que su “novio” intentara sobrepasarse, Elena convenció a Jesús Filloy para participar en una especie de juego. Lo ató a un árbol, le vendó los ojos y posteriormente le asestó un navajazo en el cuello.
Después decidió marcharse a su casa, mientras Jesús se desangraba y luchaba por desatarse. Al final acabó en la casa de un vecino, aunque acabó muriendo. Tuvo tiempo a contar la macabra historia.
Elena Ramos
Elena confiesa la agresión para defender su honor
Al caer la madrugada, el sargento Núñez y dos agentes de la Guardia Civil llaman a la puerta de la casa de Elena. Aunque en un principio disimula, no tarda en confesar, con cierta serenidad, la agresión. Le corroboran que Jesús acabó sin vida. La joven dice que lo único que quiso fue defender su honor y añade que no le dio un segundo navajazo porque le faltó valor.
En el Juzgado de A Estrada mantuvo su versión. Mientras todos los diarios insisten en la belleza de Elena, aunque algunos dudan de su equilibrio mental. Meses desepués Elena es condena a 13 años de cárcel, aunque el Fiscal pide 23 por asesinato con alevosía. La defensa alega que Elena Ramos padece epilepsia e intenta, sin fortuna, el ingreso en un manicomio.
Su padre se había suicidado y a una tía la mataron por desamor
La prensa busca sobre las huellas de la muchacha de Guimarey. Desvela que su padre se había suicidado años antes en Buenos Aires, al no poder triunfar al intentar “hacer las américas”. Y a su tía la mató un novio despechado a tiros. Más carne para completar una historia dramática, que ocupa grandes reportajes gráficos, también, en las revistas de la época.Cuentan que todo formara parte de un plan de venganza. Jesús acudió al encuentro citado por vía epistolar, y Elena se había encargado de pedirle prestada una navaja de afeitar a un pariente barbero.
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