Cartas desde lejos XV – Morir de la risa.
Afirmaba un filósofo que “todo lo que sea posible que ocurra, ocurrirá”. Otro pensador afirmaba en oposición que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable y correcta. Temas filosóficos. El principio más simpático es el de que: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Esta sentencia se basa en el sesgo o inclinación humana de negatividad y confirmación.
Nuestra realidad tal vez es uno de los teatros más humorísticos de las últimas décadas. Feministas y feministos condenados por robar del erario, por pagar sus caprichos púbicos con el presupuesto público, y por saltarse todas las leyes que les dio tiempo. ¿Padecerán de corrupción precoz?
El cabeza de la facción de los feministos y feministas, que también es la cabezón del gobierno, y entre los condenados había ministros, y por ello también es el cabecilla de los penados, se dedica a sonreír, cacarear que todo está genial y que todo va muy bien. ¡Es el aceite multiusos 3-en-uno!
La otra facción se desgañita gritando que el Gobierno son unos ladrones y puteros. Ahora se autodeclaran “maricones”. Lo curioso, alegre y desternillante es que nadie le hace caso a la facción opositora, aunque ahora se declare “maricón”. ¿Tal vez por ser el último?
¿Cómo veis vosotros el panorama? Yo lo veo así de divertido, alegre y maravilloso. Nunca se dijeron tantas mentiras estúpidas mezcladas con insultos, falacias y declaraciones científicas como “maricón”. Creo que va a ser difícil superar esta comedia. Casi imposible de superar. ¿Qué intriga ocultará la próxima farsa?
El principio antes indicado de que “si algo puede salir mal, saldrá mal” (sesgo de negatividad y confirmación) y, a la vista de la calidad intelectual de los protagonistas de la zarzuela, tiene muchos visos de ser posible. Los adjetivos pueden ser mejorados y aun peores.
Y es que los cómicos exitosos del presente político tienen Preferencia Temporal Alta, buscan satisfacción inmediata de lo público y púbico. El mañana para ellos no existe. Entre risas y coñas las arcas públicas las están vaciando, y ya repararemos en su día cuánto nos vamos a reír.

