Sobre los comisarios políticos

Cartas desde lejos XIV

Un comisario es una persona que tiene poder y facultad de otro superior para ejecutar alguna orden o entender en algún negocio o asunto. Un comisario cumple órdenes por definición, es un mandado. Utilizar esa denominación no es cuestión baladí, es una declaración de principios políticos.

Hoy se les llama comisarios a los  miembros de la Comisión de la Unión Europea. Antaño existieron los comisarios de la Inquisición, o comisario del Santo Oficio, los comisarios políticos de la revolución liberal burguesa francesa. Los más recordados en la actualidad son los comisarios de la Revolución Rusa y los comisarios políticos del ejército alemán en la II Guerra mundial o los actuales comisarios políticos chinos del EPL.

Hoy los jefes políticos supremos son los Comisarios Europeos, los miembros de la comisión de cualquiera de las comunidades europeas, designados, dicen, por el gobierno correspondiente de su país. Los cargos de comisarios se reparten al 50% entre las dos grandes facciones políticas europeas.

En el presente el comisario es un oficio con gran salida profesional. En muchos ámbitos de la vida política del régimen actual se requieren de comisarios, y los vemos en todos los lugares y en todo momento. En los medios de comunicación europeos, en todos los debates y programas políticos de actualidad solo participan los diferentes comisarios políticos de cada facción. También se le llaman fontaneros, liberados, asistentes, asesores, encargados, etc. Existen comisarios en toda la jerarquía política de cualquier facción, y en las administraciones que dirigen desde la cúpula de Bruselas hasta el último recóndito pueblo europeo.

No debe confundirse la función del comisario político con la del sicofante tradicional. En la antigua Grecia los sicofantes o sicofantas eran instrumentos propios de lo que se le llaman hoy democracias y eran una plaga en Atenas. Los más famosos y odiados eran los de Pericles. Plutarco nos indica que “Es tan difícil hallar una democracia sin sicofantas, como una cogujada sin penacho”. Hoy como ayer existe el cuerpo de sicofantes. Es cierto que a veces es muy difícil diferenciar a los comisarios políticos de los sicofantes, ya que en sus funciones políticas también asumen el papel de denunciantes y calumniadores.

En nuestra realidad la cúspide del poder está en los comisarios políticos de la Unión Europea, una autocracia perfecta, y desde ese nivel hasta el más recóndito pueblo de Europa, asistimos a ese floreciente empleo.  Así en un pueblo perdido de Europa, en medio de una llanura se puede observar un puentecito con un cartel indicando que fue pagado con Fondos Europeos, y gestionado por los comisarios políticos europeos, estatales, regionales, de distrito y locales. Así, los comisarios europeos distribuyen capital que va diluyéndose por todos los escalones de la burocracia existente, y siempre gestionados y manejados por los diferentes grados de comisarios políticos, en donde en cada escalón hacen lo propio de su función, ya sean comisarios políticos estatales, regionales, de distrito y locales.

La pregunta que puede surgir es ¿Cuál es la legitimidad de los actuales comisarios políticos? Los jefes supremos, los Comisarios Europeos no son elegidos por el pueblo. Los comisarios europeos son todo poderosos y sin responsabilidad alguna. Son los monarcas absolutos, autócratas, del siglo XXI: declaran la guerra a Rusia, arman a Ucrania, firman tratados internaciones como el MERCOSUR, imponen embargos económicos a naciones aunque sean los europeos los que sufren las consecuencias. Su poder es absoluto. Imponen impuestos y normas, reglamentos y reemplazo de población. Deciden que no se pesca, o las multas por bañarse en un rio. Imponen ordenanzas para controlar la circulación de vehículos. Emiten o fabrican la moneda y la reparten a su gusto y beneficio. En estos días acaban de subir los tipos de interés con las evidentes graves consecuencias para la población y la economía, y con el lógico incremento de los beneficios de los bancos. Y sobre todo reparten billones de euros a su libre albedrio a través de toda la jerarquía comisaria en beneficio de los oligarcas europeos, hasta llegar al último pueblo en donde se gasta en un puentecito en medio de una llanura. Todos participan en la depredación. Nunca en ninguna civilización existieron autócratas tan poderosos.

En definitiva los comisarios políticos europeos y toda la jerarquía subalterna de comisarios políticos que llega hasta el último pueblo europeo, no tienen legitimación política popular. Y ese detalle es muy interesante. ¿La dictadura es tan preciosa y excelente que no se percibe? O, ¿tal vez se acepta que el Pueblo no pinta nada en la cosa política, y todo el chiringuito democrático es una alegre charlotada? Interesante cuestión que se dilucidará en el presente inmediato.

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