Cartas desde lejos XII: «Película: Amor en 24 horas».
La mentira es una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente. Es decir cosas que no son verdad. Hay mentiras piadosas que consisten en decir cosas falsas para evitar crear un daño, un perjuicio, un disgusto o una pena. Y tenemos también las mentiras oficiosas que son aquellas que se dicen sin provocar daño a otra persona, aunque también se saca un resultado. La mayoría de las mentiras son para hacer daño a otro, o para sacar provecho a costa del otro. Existen muchas variaciones y sinónimos de mentiras, como el embuste, la falacia, los bulos, la calumnia, la falsedad.
Las falacias se suelen utilizar en la política. Asistimos mayormente a un continuo y repetitivo discurso repleto de falacias con la grave consecuencia para aquellos se las creen, ya que si son muchos los infectados por las mentiras, la situación se torna peligrosa. La falacia es un razonamiento engañoso, falso, invalido, que parece convincente, que busca manipular o persuadir. Mas realizando un análisis, el argumento vulnera las reglas de la lógica y por ello es falso. La más usada es la Ad Hominem, en donde no se discuten los argumentos de la persona, no se atacan los argumentos propiamente dichos, sino a la persona que los produce o defiende y buscando circunstancias de esa persona, la moral de esa persona, su pasado, riqueza o pobreza, familia, origen social o étnico, o su educación. Es la más vulgarizada, la más utilizada. El filosofo Schopenhauer escribió un libro sobre las falacias titulado El arte de tener razón. Merece la pena leerlo.
Para ciertos pensadores, sociólogos y analistas, el uso continuado de mentiras y falacias logra trágicamente que muchas personas solo piensen en modo falacia, están contaminados y son personas sin capacidad de razonamiento. Se recomienda no hacer el experimento de analizar ese aspecto porque os vais a sorprender gravemente. El mundo de las mentiras y el comportamiento de no decir la verdad, es un síntoma peligroso de la grave decadencia de la sociedad.
El embuste (con las falacias) es una mentira disimulada con más o menos artificio, con más o menos invención y mejor o peor enredo, planteada, diseñada específicamente para engañar, falsificar la realidad, tergiversar. Es un relato falso y engañoso. Sinónimos son la patraña, el infundio, engaño, cuentos con mejor o peor métodos y enredos. Y son utilizadas por su conveniencia en la política y en el cine.
El infundio es también muy utilizado, y de gran predicamento. En la política se utiliza todos los días a todo momento, en todas las ocasiones, a todas las horas y en todos los medios de comunicación que tienen un solo y oculto administrador. El infundio es una mentira, una noticia falsa, inventara, creada, inexistente, y tendenciosa que se difunde, corrientemente con la intención de perjudicar a alguien y sin base alguna. Es similar a la calumnia, al rumor, a los bulos de cantina. Analizar la cantidad de infundios que se lanzan, la mayor parte de ellos son fáciles de detectar, y os sorprenderéis.
Y llegamos al Cine, que es a lo que íbamos. El cine no es bueno ni malo. Puede trasmitir cultura, valores, buenos ejemplos, denunciar comportamientos incorrectos para corregir y hacer a las personas mejores y educadas. El cine de por sí no es malo. Incluso puede llegar a ser un arte. Puede llegar a ser un arte, aunque mayormente no lo es. El cine es utilizado para transmitir ideas, buenas, malas y malísimas. Es utilizado para fomentar las virtudes y también los vicios, los pecados, la drogadicción y degeneración moral total. ¿Cómo lo consigue? Por la fuerza con que transmite las ideas.
Y es que el lenguaje de la imagen, el efecto psicológico de la imagen y el sonido en la mente, tiene un gran valor emotivo que invade poco a poco la mente y también contra la propia voluntad. La persona no lo advierte, la persona no nota los cambios que le está sucediendo.
Pongamos un ejemplo, una película que voy a inventarla made in yankilandia: Amor en 24 horas. Un hombre que no se lleva bien con su mujer por cuestiones baladíes, sin importancia, pero está enfadado con su esposa. Algo normal de la vida. Ese hombre conoce a una mujer en una cafetería, y la mujer a sabiendas de que el hombre está casado acepta tener relaciones sexuales con el hombre y el hombre con la mujer, en el mismo baño de la cafetería. Lo normal de cada día. A ello le llaman enamoramiento. Ojo! yo no digo ni que sí, ni que no, es la película lo que trasmite.
En definitiva se enamoran o eso parece. Todo ello en 24 horas. A la hora 25 le dice a la esposa que tienen que divorciarse y listo. La esposa lo acepta con una felicidad encantadora y los hijos del matrimonio están también encantados con la magnífica idea surgida en 24 horas, y ya aman a la madrasta y a su perro Odín. La cosa acaba que todos son felices y todo fue muy bien.
Con ello la infidelidad en una pareja, el comportamiento de que dos personas tengan sexo sin conocerse, queda como algo normal, lo normal de toda la vida. Que decidan ya el divorcio, sobre la hora 25, lo venden como lo usual. El divorcio lo venden como el mejor negocio de la vida, ya que todo es feliz y grandioso, hermoso, cordial y en un mundo de lujo y sexo, mucho sexo, mucho, mucho, mucho sexo, porque todo con el sexo entra mejor.
En definitiva se va creando en la mente de los espectadores las condiciones de que esos comportamientos no son malos, ¡todo lo contrario!, es la felicidad absoluta. Hasta la esposa es feliz al conocer a la otra mujer y a su perro Odin, perro que ya juega con los niños del matrimonio. El adulterio ya no es adulterio, es otra cosa.
Las conductas inmorales son esparcidas a través del cine de forma graciosa: la avaricia se transforma en un ladrón calvinista algo cocainómano, pero no importa porque es rubio y tiene ojos verdes. La soberbia la caracterizan como un “carácter fuerte” que se cura con güisqui y meditación Zen. La lujuria… ¿Qué es la Lujuria? La ira cuando la exponen es justa, y por ello el protagonista mata a 15 personas a sangre fría, hiere a 23, y es un héroe. ¡¡¡Es todo una maravilla!!!
Los artistas, los profesionales son personas agradables, unos expertos, y nos ayudan a esa inclinación. En la película de antes, el marido y la esposa son guapos, la mujer que conoce en la cafetería es muy guapa, la camarera de la cafetería, negra por supuesto, está también muy bien y tiene unos pechos enormes; los niños son unos encantos y el perro de la madrasta en 24 hora, Odín, también es muy bueno. Es todo una maravilla!!! Solo hay feos en España.
En esta exposición intento ser agradable, simpático y que no haga daño a nadie, porque los objetivos de tal cine es muy canallesco. Fomentado por canallas, para crear un mundo de canallas. ¿Hay gente que gasta dinero en canalladas? La respuesta es sí, gasta dinero en canalladas, ganan más dinero en canalladas, y crea un mundo muy hostil para la vida correcta.
Los pueblos mueren porque se los corrompen.

