¿Error o acierto?

Cartas desde lejos X ¿Error o acierto?

El 27% de los alumnos de la ESO pasan al curso siguiente con asignaturas pendientes. En los centros públicos de educación pasan de curso con suspensos el 24,8%, en los colegios concertados el 18% y en los colegios privados el 10,4%.

Por territorios, los alumnos de 4º de la ESO que promocionan con suspenso, el porcentaje en Cataluña es del 18,4, en Navarra el 18,2, en País Vasco el 19,1 (son las tasas más bajas del Estado) y en Galicia es del 25,6. La media en España está en el 27% (media de todos los cursos). La tasa de estudiantes que finaliza el bachillerato es del 55%, y la tasa neta de alumnos que finaliza la FP de grado medio es del 26,4%.

Como ya indicamos, y repetimos, atendiendo a la tipología de los centros educativos, públicos, concertados o privados, ¿por qué en los centros públicos los estudiantes que pasan con suspensos están en el 24,8% y en los privados en el 10,4%? ¿Cómo podemos interpretar esta realidad?

¿Esta situación es una tragedia con orígenes misteriosos, invencibles e inevitables? ¿Es consecuencia de un error fatal del legislador? ¿Tal vez los habitantes de la península ibérica, atendiendo al territorio, a la tipología de centros, al mar que baña sus costas, Mediterráneo, Cantábrico o Atlántico, o el no tener mar, tienen condicionantes intelectuales?

En la carta anterior, Vid. Sobre el régimen y su naturaleza depredadora, decíamos queA los gobernantes de hoy  no les agrada escuchar que implantaron y aceleraron políticas de descomposición social, corrupción a ojos vista, aceptación del mal como orden político, amoralidad, inseguridad, miedo al futuro, pérdida del interés por el estudio, por la cultura”.

Y es que tal vez con el método implantado de pasar de curso con suspensos, el esfuerzo en el estudio y en la cultura, al no ser exigido, no se premia.

Estimados amigos, tal vez la pregunta que debemos hacernos es si todos los cambios pedagógicos realizados y la reducción de la exigencia académica aprobada, impulsada, promovida y legalizada por el presente régimen político se debe a un azar, a la incompetencia de la clase dirigente, o es una medida que busca  objetivos de transformación social, cultural, o política.

Tal vez os debéis preguntar si con esta situación es posible avanzar hacia una sociedad más igualitaria, si se puede avanzar hacia una economía productiva y competitiva; en definitiva, os debéis preguntar si creamos recursos humanos, culturales, técnicos, para que la Patria pueda progresar.

Puede ser interesante la opinión de Thomas Piketty sobre la supuesta “izquierda electoral” únicamente interesada en las clases privilegiadas y cultas, y en sus hijos. Una política “brahmánica” de vuelta a sociedades estratificadas. Y es que el discurso meritocrático es una manera de justificar la desigualdad económica, y también de estigmatizar a los perdedores por falta de méritos, talento o diligencia. Las clases dirigentes siempre usaron la culpabilización de los de abajo.

Antaño los ricos alegaban que los pobres eran pobres porque no tenían educación, formación, capacidades técnicas, y los pobres replicaban que no las tenían porque no podían acceder a la educación, a la formación académica. Ahora en principio todos acceden a la educación, y les dan el aprobado muy fácilmente. ¿Qué consecuencias tendrá esa política?  

Asistimos también al Gran Reemplazo poblacional con la inevitable bajada de salarios y precarización laboral (ejército industrial de reserva de Marx). En esas masas extranjeras de trabajadores, los niveles educativos, culturales o técnicos son mayoritariamente bajos. Y presenciamos también el fenómeno de la emigración de la juventud preparada. La clase dirigente, a través de sus medios de propaganda, como no podía ser de otra manera, los denomina “sobrequalificados”, es decir, que la culpa es de ellos porque se pasaron estudiando. ¡Qué cara dura tienen nuestros intelectuales!

Pues los jóvenes preparados, sobre 100.000 en el año 2023, emigraron, de los cuales 46.000 se fueron a la vecina Alemania, en donde sí tienen trabajo, pero en España no. Lo que no quieren explicar nuestros dirigentes es el motivo de que tengan trabajo en el exterior y no en España. En los últimos 17 años emigraron 1.000.000 de jóvenes.  

Una reflexión que tal vez nos debemos hacer es si esta política es buena o mala para la Patria.

Álvaro Rodríguez Núñez.

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