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jueves, febrero 12, 2026

Quien siembra vientos, recoge tempestades

Cartas de lonxe (VII)- Quien siembra vientos, recoge tempestades

Se puede considerar que la esencia de lo “Político” es la distinción entre quién manda y quién obedece, qué es lo público, ya del Estado, municipal, mancomunal o colectivo, y aquello que es privado, y quién es amigo y quién es enemigo. Estos tres elementos pueden ser la naturaleza de lo “Político”, una de las categorías de la vida humana.

Las “políticas” serían la plasmación de los hechos en un momento dado, la praxis, la realidad en un contexto, en una sociedad, en un sistema productivo o etapa de desarrollo. Las “políticas” serían la plasmación en la realidad del funcionamiento, por ejemplo, de los partidos-facciones, del gobierno, del tipo de fiscalidad, reparto de la riqueza, relaciones de trabajo, reparto de las obligaciones y derechos, etc. en un periodo concreto.

El frontispicio del edificio político en el presente político suele ser decoración, fachada, envoltorio, mera apariencia. La realidad está adentro, y mayormente hay que verla entre el humo de la demagogia, en la oscuridad de las falacias. Las grandes declaraciones como “social” o “democrático”, “libertad” e “igualdad”, pueden ser la decoración de una tiranía.

Como ya indicamos en Cartas anteriores, para los que mandan su prioridad es seguir mandando, y en los sistemas con sufragio es necesario obtener apoyos electorales superiores a los demás competidores. Gobernar es mantener los apoyos necesarios para mantenerse en el poder. Como comprobáis legislatura tras legislatura, década tras década, gobernar no guarda relación con el “buen gobierno”.

En Cartas de lonxe (VI) Ditadura? Qué ditadura? nos referimos al uso que algunos dirigentes hacen de los impuestos para recompensar a sus apoyos necesarios, o grupos sociales clientelares, para mantenerse en el poder. Depredación pura. Se conceden subsidios, ayudas, subvenciones, gratificaciones, beneficios económicos, trabajos o cargos a unos grupos a expensas de la depredación económica de la mayoría. Nunca debemos olvidar que para tener el poder “democrático” solo se necesita el apoyo de 2,5 de cada 10 personas. Vid. Cartas de lonxe(V). As contas democráticas.

Un modelo de ello puede ser el endeudamiento del Estado, la deuda pública. Es obvio para cualquier mente que el endeudarse constantemente para mantener los gastos corrientes lleva a la ruina de manera irreversible. Pero a la vista está que en muchas Repúblicas para una parte del electorado el endeudamiento es aceptado con alegría y gozo, mayormente por los grupos subsidiados depredadores.

Los préstamos, deuda pública, son el mejor recurso de los dirigentes para mantenerse en el poder y saquear a la Republica de forma elegante, consensuada, democrática y siempre tiránica. También, como todas las degeneraciones, es una de las causas inmediatas de las revoluciones.

La deuda pública es muy interesante porque es la mejor manera de saquear y depredar a una República en beneficio de los bancos y corporaciones. Por ese método toda la riqueza se concentra en las manos de un grupo reducido de oligarcas.

Los préstamos se piden a los bancos, los bancos cobran los intereses, los intereses y la deuda principal la pagan todos los ciudadanos, pero el reparto del dinero solicitado va dirigido a los mismos bancos y grandes corporaciones y a un sector minoritario de la población, la cual adquiere cierta renta a costa de la deuda de todos y de los impuestos que todos pagan. A pesar de ser un truco más viejo que el hambre, sigue siendo el precioso, fantástico y eficaz truco de los plutócratas en alianza con las clases depredadoras.

La deuda será heredada por los siguientes dirigentes y también por generaciones inocentes. En todo ello no existe responsabilidad legal-democrática. Es una regla básica del “juego democrático”.

Como ya se indicó, hay la opinión de que el endeudamiento público es un método para obtener la concentración del capital en las manos de los plutócratas. La plutocracia es un tipo de oligarquía formada por las personas acaudaladas, los banqueros y otros, que suelen actuar a través de intermediarios como facciones políticas, y estos a su vez crean su clientela electoral. A través de un proceso llamado democrático se legitiman, mientras se enriquecen mayormente los plutócratas y también, prorrateando parte de lo saqueado, se beneficia a los clientes de la degeneración política.

Jenofonte lo analizó en su época, y muchos otros grandes personajes los advertían en sus tiempos. Lo curioso en el presente político en marcha es que la expresión y concepto “plutocracia” está como oculto, recluido, proscrito. Es muy curioso. Desconozco las motivaciones, pero da la sensación de que quieren eliminar la palabra para con ello oscurecer la realidad. Mas los hechos son los hechos y por sus hechos los conoceréis.

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