14 C
Santa Comba
viernes, marzo 22, 2024

Sobre lo bueno para unos

Carta de Critias a Terámenes (XII)

Cualquier empresa humana sufre traiciones. Mas en mis reuniones con militares de la República no salgo de mi asombro. En la última conferencia a la que asistí de un estratega, polemólogo y geopolítico, afirmó que la República “es un país sometido, humillado, vasallo, y contento porque le dejan fornicar con el vecino o vecina que él quiera según se autoperciba chico, chica, de género neutro cisgénero o lo que le salga a él de sus cataplines”.

Esas afirmaciones realizadas ante un auditorio culto y semiculto no causaron ningún efecto, o al menos que percibiera o yo apreciara. En la conferencia los militares consideraban que la República “se ha convertido en una pena, porque somos un país que bate récords en abandono escolar, en fracaso escolar, en rupturas familiares, en consumo de prostitución, de drogas”. Aseguraban en su exposición pública que “el que hemos vivido en otras épocas, es que estamos completamente degradados desde el punto de vista moral y personal. Porque además ha habido una voluntad expresa del poder público de disolver cualquier forma de conciencia”.

El amigo oligarca que me acompañaba se reía con satisfacción, y al terminar la intervención del miliciano aplaudió con tanta fuerza la critica a su Régimen Generoso que temí se rompieran sus manos. Amigo Terámenes, las zarandajas de los oligarcas con su pueblo son admirables y sutiles. Ante la contrariedad que yo mostré por su actitud me expuso la razón de su acción, y de su burlón apoyo a la certera crítica. Primero alegó que ellos están para acumular riquezas y en tanto les funcione no van a cambiar el ritmo de su esplendido latrocinio.

Serio y con tono grave argumentó su acción: “la ambición, el orgullo, el deseo de mandar, la voluntad de poderío, la competencia comercial, la avaricia, las rivalidades intelectuales entre escuelas o individuos, las ambiciones políticas, provocan no solo la lucha entre grupos rivales, sino también la competencia entre miembros de un mismo grupo. Cada uno tiene por finalidad apoderarse de los bienes que ambiciona o acceder al puesto eminente que desea. Cuando estas oposiciones llegan a ser insolubles, acaban por degenerar en violencias”.

Partiendo de lo anterior afirmó que en su Régimen Generoso tratan que todos los elementos ambiciosos, avariciosos, propensos por naturaleza a los motines, estén satisfechos, ya con dejarles hacer lo que les de la gana, ya con el sorteo y reparto de cargos con una duración de fijos discontinuos, ya permitiendo las corruptelas entre los plebeyos. Todo lo pagan los trabajadores y es cuestión de porcentaje en el reparto del botín. Para él es necesario que el régimen fomenté los comportamientos denunciados por el militar. Mi amigo razonó que lo que es distáxico para la Republica, negativo para el pueblo, pernicioso para la sociedad, es garantía de duración de su Régimen Generoso. Y ya que no existe régimen imperecedero, lo importante es acumular ahora las riquezas aunque el porvenir sea un erial.

Con brillante socarronería afirmaba que aplaudía a los audaces y certeros críticos para con ello congratularse con los disidentes; no se trata de reprimir a los indiscutibles discrepantes, ya que provocaría una peligrosa reacción. ¡Que hablen y que transcurra el tiempo! Concluyendo su tesis me formuló varias preguntas con mofa: ¿Eutaxia? ¿Qué es un buen gobierno? ¿Existe un criterio objetivo para determinar la justicia o injusticia de un régimen político? ¿Verdad? ¿Qué es la verdad?

Pódeche interesar

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí
Captcha verification failed!
La puntuación de usuario de captcha falló. ¡por favor contáctenos!
spot_img
spot_img
spot_img

Síguenos

7,820FansMe gusta
1,661SeguidoresSeguir
1,826SeguidoresSeguir
1,220SuscriptoresSuscribirte

Últimos artigos