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martes, octubre 4, 2022

Democracia judicial

Cualquier modelo de sociedad se rige por una serie de normas. Las relaciones humanas son muy complicadas, y por eso cada comunidad se da a sí misma una serie de reglas para que pueda seguir existiendo y llegue a buen puerto. Podemos hablar de asociaciones de vecinos, equipos deportivos, una orquesta…Siempre que exista un grupo de personas y quiera mantenerse será imprescindible respetar dichas normas.

Hasta para hacer una barbacoa entre amigos hay alguien que se encarga de la compra, otro prepara las brasas, alguien pone la mesa, hace la ensalada, otro se encarga del postre…Todo con orden y concierto y cuando el de la ensalada intenta darle la vuelta a un trozo de carne inmediatamente se oye un » eh, eh ¿ qué haces ? ¡Tú a lo tuyo que de la carne me encargo yo! Al final la carne está en su punto, la ensalada perfecta y el postre delicioso. De eso se trata. Todos satisfechos.

Cuando la comunidad la forman 47 millones de personas la cosa se complica y no queda más remedio que dictar un montón de normas de convivencia. La primera que nos hemos dado los españoles para poder convivir se llama CONSTITUCIÓN, es nuestra norma básica, la ley de
leyes.Vamos por la séptima, lejos queda la primera, la famosa Pepa, promulgada allá por 1812. Evidentemente, según discurre el tiempo la sociedad cambia y las leyes deben y tienen que adaptarse a esos cambios, pero con orden y de forma reglada, lo contrario se llama insurrección, revolución, golpe de estado, etc. Y siempre, siempre, siempre trae muerte, desgracias, miseria…Nadie en su sano juicio lo quiere, sólo los psicópatas.

¿Y cómo se hacen cumplir las leyes?, pues con más reglas. La primera, básica y fundamental se llama separación de poderes. Hay tres y es sencillísimo de entender: Ejecutivo, judicial y legislativo. Cada uno a lo suyo y prohibido entrometerse.

El primero es el gobierno, el segundo la judicatura y el tercero las Cortes. Juntos pero no revueltos. Mientras se cumpla esta regla todo funciona, pero ya sabemos que cuando el de la ensalada quiere darle la vuelta a la carne hay problemas… Alguien tiene que poner orden, ese alguien se llama juez y su sentencia es inapelable, indiscutible y hay que cumplirla. El día que se salte esta norma, se acabó la convivencia.
Hace unos días el Tribunal Constitucional dictó sentencia sobre el recurso de inconstitucionalidad presentado por VOX acerca de la declaración del estado de alarma.

Por supuesto, ni VOX ni el Tribunal Constitucional, cuestionan EN ESE RECURSO las medidas adoptadas para controlar la pandemia de COVID, sino el instrumento usado por el gobierno para restringir los derechos fundamentales de los ciudadanos.

En el título V artículo 116 de nuestra constitución, están contemplados los estados de alarma, excepción y sitio. El estado de excepción está sujeto a un mayor control parlamentario y permite suspender derechos fundamentales, el de alarma los «limita» y el control es menor. Lo que hizo el gobierno y denunció VOX fue declarar un estado de excepción encubierto, por eso y sólo por eso es inconstitucional….

Cualquier intromisión del ejecutivo en el poder judicial es simplemente inaceptable en un estado democrático. Hay vías legales que se pueden utilizar ante una discrepancia judicial, pero esas vías no contemplan manifestaciones torticeras en medios de comunicación afines ni
exabruptos sobre el propio tribunal. LA RESPUESTA…..EN LAS URNAS

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