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martes, noviembre 29, 2022

Daños causados por la fauna y medidas propuestas

CARTA ABIERTA. Manuel Iglesias Noya

Ante los acontecimientos de los últimos días, en relación con el revuelo mediático suscitado entorno a los daños provocados por la fauna salvaje, debido a mi doble condición de Ingeniero de Montes -donde resuelvo mi trabajo como gestor cinegético- y de Ingeniero Técnico Agrícola -en la que trabajo en el rural con agricultores y ganaderos- me veo en la obligación de decir unas palabras al respecto, y me permito –con toda humildad– dar unos consejos a todos los entes participantes en este ámbito para tratar de mejorar la situación. 

Si bien es cierto que el problema de los daños en la agricultura y en las carreteras por causa de la fauna salvaje, ni es reciente, ni se prevé su erradicación en breve, sí es cierto que en estos últimos años parece incrementarse, y que sería bueno conocer las causas y a los actores del mundo cinegético, ya que entiendo que sólo colaborando entre todos se podría minimizar (que no solventar) esta situación. 

Puesto a ello, y empezando por la ADMINISTRACIÓN -principal causante del revuelo- considero que antes de plantear una línea de medidas tan contundentes, debería dejarse asesorar directamente por distintas entidades actoras, empezando por las propias Sociedades de Caza (que son las principales representantes en este mundo cinegético) y que se han levantado de un día para otro con una amplia serie de nuevas responsabilidades, sin tener conocimiento directo de las medidas propuestas.

Así mismo también solicitaría a esta Dirección Xeral y Subdirección la apertura a la interlocución de personas (Ingenieros de Montes, Forestales, Guardas de Campo, Biólogos, , etc.. que desarrollan gestión cinegética en muchas de estas sociedades de caza, y que tienen mucho que aportar) así como a entidades directamente implicadas en el mundo venatorio (Asociaciones de Caza, Guardas, Mesas, etc) que desde hace lustros vienen desarrollando una labor encomiable, actores todos ellos a los que antaño se nos tenía en cuenta y a los que desde hace pocos años se nos ningunea y no se nos da voz. Resumiendo, calidad de interlocución frente a cantidad.

Por el contrario, sería injusto no reconocer el trabajo de los Servicios Territoriales, donde se nos acoge correctamente, se recogen y se tienen en cuenta nuestras impresiones.

AGRICULTORES, GANADEROS Y SUS REPRESENTANTES, (lo primero que tengo que decir que entiendo perfectamente el enojo y disgusto del que ha trabajado duramente para conseguir una cosecha, y la ve dañada), entendiendo también que muchas de las veces el daño moral supera al económico, y que la compensación de ese daño moral se traduce en reclamaciones económicas a las sociedades de caza por valor de miles de euros (en ocasiones difícilmente justificables). 

Resumiendo, considero que no se puede estar “A Dios rogando y con el mazo dando” y me explico, no se deberían de reclamar cantidades ingentes y de difícil justificación económica por daños (la última que me consta asciende a 28.382 €…. que ya son daños…) y al mismo tiempo “pasar la patata caliente en su totalidad” a las Sociedades de Caza, y solicitarle que tomen todo tipo de medidas de control de las poblaciones cinegéticas.

No olvidemos que las Sociedades de Caza son sociedades sin ánimo de lucro, con carácter recreativo y en la que los cazadores están ejerciendo una labor de control de poblaciones, -que no de aniquilación-, y que en el caso de la disolución de éstas -por no poder hacer frente a las deudas contraídas por daños-, sí que se produciría una auténtica amenaza a los cultivos por las poblaciones descontroladas de la fauna, consecuentemente a la Administración y que sería de muy difícil subsanación.

Finalmente a las SOCIEDADES DE CAZA, DIRECTIVAS, CAZADORES Y GUARDERÍA DE CAMPO (actores esenciales en la gestión cinegética), cercanía, comprensión y empatía con los que sufren los daños, muchas veces unas buenas palabras evitan una reclamación y que den prioridad e inmediatez en su actividad a las zonas donde se producen mayores riesgos tratando de minimizar los daños utilizando todos los medios y modalidades de caza ajustadas a las necesidades del momento.

CONCLUYENDO que todos los actores deberíamos aportar –siempre que nos lo permitan, y tratando de evitar actuaciones “mediáticas e improvisadas”-, soluciones de manera consensuada y sin prisas a esta problemática, teniendo en cuenta que buena parte de las cosechas ya están en el “granero” y que para las “próximas elecciones gallegas” faltan unos meses… 

** Manuel Iglesias Noya

Ingeniero de Montes

Ingeniero Técnico Agrícola

(Gestor Cinegético)

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