Crítica de Megadeth: un álbum final a la altura de su legado

MEGADETH – MEGADETH (2026) – BLK RECORDS

Hablar de Megadeth es hablar de una de las bandas más grandes de la historia del Heavy Metal internacional, santo y seña del Thrash Metal Old School americano, una banda que ha ascendido más allá de la música, convirtiéndose en religión para millones de seguidores a lo largo y ancho del planeta Tierra.

Pues bien, hace unos meses, su líder, su cabeza pensante, el eterno Dave Mustaine, anunciaba el final de la marca Megadeth, un último desenlace con la grabación y edición de un nuevo LP, además de su consecuente gira de despedida. Aquí está, este es el epitafio de Megadeth, este es el anunciado como disco final, su disco homónimo, Megadeth.

Ahí es nada, yo creo que todavía no soy ciertamente consciente de lo que todo esto supone. Si Mustaine no ha mentido, estamos ante las últimas canciones de una mis bandas fetiche, se dice pronto, estamos ante la despedida final de una banda enorme, de un auténtico mastodonte de la música.

Dave Munstaine, líder de Megadeth
Dave Munstaine

Un disco sobresaliente

¿Y cual ha sido el resultado? He oído y leído de todo al respecto. Para la mayoría, fans y prensa, este álbum homónimo no está a la altura, pero nada nuevo bajo el sol, como tampoco, para los mismos, lo estuvieron en su día dos discos como The Sick, the Dying… and the Dead! o el mismísimo Dystopia, sí, mucha gente lo apedreó en sus primeros meses de vida, o, incluso yendo más atrás en el tiempo, una joya, hoy en día veneradísima por aquellos mismos que lo pusieron a caer de un burro, como Endgame. En resumidas cuentas, en mi opinión y siendo completamente fieles a la verdad, este LP de cierre de carrera debe saciar y colmar todas las expectativas de los genuinos fans de la banda.

Megadeth respeta el minutaje tradicional de sus discos clásicos, poco más de 47 minutos, bonus track incluido, nos regala una portada impecable, fantástica, y nos brinda un trabajo de estudio absolutamente sobresaliente, con una producción matrícula de honor, haciendo que la música de Megadeth suene más orgánica que nunca, con un equilibrio en la mezcla absolutamente perfecto, con las guitarras enormes, la batería y el bajo en su sitio, y la voz de Mustaine sonando más creíble que nunca, en primer plano, tremendamente nítida y todo lo cristalina que puede sonar.

Dos novedades importantes en su line-up para despedirse, con el regreso de James LoMenzo al bajo tras más de 15 años fuera de la banda, no olvidemos que su último trabajo con el grupo fuera aquel citado Endgame del año 2009, y, bombo y platillo, con el aterrizaje como guitarrista de estudio del grandísimo Teemu Mäntysaari (Wintersun) a las guitarras, sustituyendo al mismísimo Kiko Loureiro, de hecho Temu fue recomendado por el propio Kiko para el puesto, en este caso el primer guitarrista europeo de la historia de Megadeth.

Las canciones del disco de Megadeth

En cuanto a los temas propiamente dichos, el disco navega muy cercano a tres discos icónicos como fueran Countdown to Extinction de 1992, Youthanasia de 1994 y Cryptic Writings de 1997, obviamente salvando la ineludible distancia del tiempo, pero muy enfocado estilísticamente hablando hacia todo aquel sonido denso, lodoso, técnico y profundo que crearon Megadeth durante toda la década de los 90′, con la que para muchos siempre ha sido su formación dorada, con David Ellefson al bajo, Nick Menza a la batería y Marty Friedman a las guitarras.

El álbum entremezcla canciones más clásicas, más conectadas con su primera etapa, afiladas, incendiarias, puro Thrash Metal Old School, desarrollando riffs y dinámicas de guitarra incandescentes, como «Tipping Point», «Let There Be Shred» o «Made To Kill», con canciones más densas, con más poso de medio tiempo, con un control melódico señorial, directamente vinculadas con esa etapa profunda que vivieron en los 90′ y que acabo de señalar, con nombres propios, en este caso, como «Hey, God?!», «Puppet Parade» o la propia «Another Bad Day», que te teletransportan a aquellas métricas y a aquellas cadencias tan identitarias de LPs robustos y brillantes como los citados Countdown to Extinction o Youthanasia.

Mención especial merece el cierre con «The Last Note», el mejor epitafio posible, erizando el vello de todo fan que se precie, con un arreglo precioso de guitarra acústica, una dinámica excelente en todas sus líneas melódicas y con un epílogo de los que quedarán grabados a fuego en el intelecto de todos sus seguidores, con el mismo Mustaine recitando un mensaje nítido y concluyente como ese «Here’s My Last Will, My Final Testament, My Sneer, I Came, I Ruled, Now I Disappear».

Aguante Megadeth. Tu legado siempre será eterno. GRACIAS. Llegué, Reiné y Ahora Desaparezco…

PD1: Todo el trabajo de guitarras de Teemu Mäntysaari es sencillamente extraterrestre. Siempre me ha encantado el tono de este chico a las seis cuerdas, siempre me ha encantado su manera de encarar el instrumento, haciendo sonar fácil lo difícil. Un músico 10 capaz de ejecutar técnicas complejísimas sonando con una naturalidad aplastante. Su sweep picking es delicioso, mientras que su púa contra púa es rocoso y vencedor. Qué buen gusto tienes, Teemu.

PD2: Destacar también la amplia presencia de Mäntysaari en todo el trabajo de composición, sin duda pieza fundamental en toda la viveza, la fluidez y la elegancia que desprende el LP. No es fácil que el bueno de Mustaine te regale espacio en los créditos, por algo será…

Megadeth
Megadeth, una banda referente en el mundo

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