MAGIK «LAST CALL» (2025) – GRAN SOL
Last Call supone el debut en formato LP con temas propios del proyecto liderado por el gran Manolo Arias, un boina verde de la escena Hard Rock en España, un músico impecable con el honor de haber formado parte de bandas tan emblemáticas como Niagara, Ñu, Bella Bestia o Muro.
Bajo el nombre de Magik, Manolo saca a relucir toda su artillería musical en forma de Hard Rock clásico con importantes pinceladas del AOR melódico, todo ello contando con la presencia del británico Giles Keith Ramírez para las tareas vocales. Arias ha sido el encargado de grabar todas las guitarras, todos los bajos y todos los teclados del álbum, además de ocuparse de todo el trabajo de producción, siendo el citado Ramírez el protagonista absoluto en voces solistas y coros.

14 canciones de Magik
Last Call nos regala un total de 14 canciones inéditas, como decía, entendidas bajo el prisma del Hard Rock melódico, con muchas influencias del mejor Hard Rock americano, de hecho por momentos hay mucho de bandas como Survivor, además de todos los proyectos en solitario de Jim Peterik, o de los propios Harem Scarem, con importantes influencias de sus dos primeros trabajos, incluso en las guitarras de Manolo, muy vinculado con el sonido Pete Lesperance, ojo a un temazo como «Time And Time Again», menuda maravilla, pero también con muchísima conexión con el AOR melódico escandinavo, con canciones empapadas por el sonido de bandas como Street Talk, con un Giles Ramírez brindando homenaje al enorme Göran Edman, y como ejemplo un corte como «Stick And Stones».
Hard Rock tremendamente elegante, cristalino y con un tratamiento melódico ejemplar, muy bien interpretado desde las guitarras y especialmente cumplidor desde las voces. Es cierto que la producción en ocasiones se queda algo escasa, faltando algo de punch, pero al final todo se acaba supliendo con un concepto artístico abrumador repleto de elegancia y dinamismo, con un sonido hiper orgánico, donde las guitarras de Manolo vuelven a sonar sensacionales, tanto en riffs, marca de la casa, como en solistas, manejando como nadie los licks pentatónicos, pero tirando también de velocidad y de fraseos a tres notas por cuerda cuando la ocasión lo requiere, y como ejemplo un corte como «World On Fire», otro de los mejores del plástico.
Pocas objeciones para el último trabajo musical de uno de los grandes de nuestra música. Tradición, escuela clásica y toneladas de buen gusto para firmar un disco sólido y efectivo.

