Ayer, no creo fuese el único que iba a ver al cantante de Queensrÿche, sin más, una estrella del rock lejana ya en el tiempo (finales de los 80, principios de los 90), a uno de los tres tenores del Heavy Metal junto a Halford y Dickinson, por mi parte incluso solamente para escuchar temas del Operation: Mindcrime y Empire.
Alguna crónica leída mientras íbamos hacia el concierto nos ponía en alerta: batería electrónica, falta de amplis sobre el escenario, refuerzos de voces y estribillos disparados, demasiada “teatralidad” de sus músicos.
Geoff Tate y su súper banda en la Sala Capitol
Empieza el concierto con una intro en la que van entrando poco a poco los miembros desconocidos de la banda y comienzan a sonar las primeras notas de Empire. Esto pinta bien y así es, las dudas se fueron disipando con cada tema, Geoff Tate cumpliendo perfectamente junto a una BANDA increíble, sobrada con sus instrumentos, ayudando sobre el escenario con su puesta en escena. No estaban allí solamente para tocar y así lo demostraron.
Los temas clásicos fueron recibidos con aplausos y cantos desde las primeras notas; el sonido acompañó, la sala Capitol siempre es una garantía.
Un gran homenaje a Queensrÿche
Las caras y gestos del público daban a entender lo que allí se estaba viendo y escuchando: algo grande, la magnitud de aquellas composiciones que han perdurado en el tiempo. Un Heavy Metal melódico y progresivo, raro de ver en nuestra tierra, me vino a la cabeza el concierto de Evergrey en Vigo. Grupos con un sonido especial, mágico y diferente de lo habitual.
Lo dicho, espectacular, un buen homenaje a un grupo grandísimo en su momento en todos los aspectos, con un cantante que marcó una época y se codeó con los más grandes, acompañado de jóvenes talentos, cada uno en su instrumento. Y allí estaba ese público esperado, curtido, caras y caras conocidas con predominio de las canas, y mil batallas a la espalda, con una media de 50 años salvo contadas excepciones.
foto portada- Web Geoff Tate


