BLACK COUNTRY COMMUNION – V (J&R Adventures) – 2024
Reaparición, 7 años después, de Black Country Communion, el súper grupo formado por Glenn Hughes a las voces y al bajo, Joe Bonamassa a las guitarras, Derek Sherinian a los teclados y Jason Bonham a la batería.
Nuevas canciones, tanto tiempo después, de nuevo contando con Kevin Shirley en la producción, persiguiendo ese sonido añejo a medio camino entre el Hard Rock y el Blues Rock, con muchas influencias de la música de los 70′, con alusiones incluso al Funk Rock.
Muy buen disco
En mi opinión la banda tocó techo discográficamente con aquel Afterglow de 2012, sin duda su mejor trabajo hasta la fecha, un puñado de canciones que a día de hoy todavía no han conseguido superar. Es cierto que las expectativas de este V eran muy altas, había muchas ganas de ver de nuevo a la banda en acción, pero, como decía, bajo mi punto de vista, no consiguen superarse artísticamente, esto no quita que estemos nuevamente ante un muy buen disco, muy bien terminado y con muy buenos momentos musicales.

Bonamassa pierde peso vocal, mientras que Hughes se erige como líder artístico en este nuevo álbum, llevando el peso en la composición, lo que sin duda se traduce en que V se acerque más a la vertiente Hard Rock que al Blues, lo que en mi opinión le hace perder enteros, no porque el Blues me guste más, todo lo contrario, si no porque siempre es todo un reclamo poder escuchar a músicos como el propio Hughes o el genial Sherinian exprimiéndose y, por tanto, adaptándose a un medio menos trabajado habitualmente por ellos.
Por lo demás, V funciona con solidez, con un sonido muy orgánico y con un trabajo de composición coherente y férreo, sin grandes sorpresas y sin comerse demasiado la cabeza, pero con corrección y con eficiencia. Temas como «Stay Free», primer single, «You’re Not Alone» o «Love And Faith», probablemente lo mejor del LP, demuestran la solvencia de los músicos que hay detrás, pero, como dejo claro desde el inicio, tampoco destacan por ser lo mejor que hayan grabado en su carrera.
Lo dicho, todo suena bien, pero no excelente, incluso las guitarras de Bonamassa no son las mejores de su discografía, con el propio Sherinian algo enterrado en la mezcla. Un disco disfrutable y bien hecho, pero que se acabará difuminando entre tanta oferta de calidad que nos ofrece la actualidad.

