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viernes, febrero 16, 2024

Ronnie Romero y su primer disco en solitario con temas propios

RONNIE ROMERO – TOO MANY LIES, TOO MANY MASTERS (Frontiers Records) – 2023

Primer disco en solitario con temas propios del gran Ronnie Romero, tras dos discos previos donde versionaba grandes clásicos del Hard Rock y del Heavy Metal de bandas que le han influenciado en su formación como músico.

Editado por Frontiers Records en Septiembre de 2023, Too Many Lies, Too Many Masters es un viaje sonoro por la parte más clásica del Heavy Metal, una especie de homenaje a todas las grandes bandas que por un motivo u otro le han dejado huella en su manera de entender la música.

Para la grabación y composición del disco, Ronnie se ha rodeado en exclusiva de músicos españoles, viejos amigos y grandes músicos que han vuelto a realizar un trabajo espectacular.

A las guitarras aparece el grandísimo José Rubio, que además se ocupa, junto a Romero, de la composición del 70% de los temas. Rubio fue uno de los primeros músicos que trabajó con Ronnie cuando todavía era un desconocido y estaba recién aterrizado en España tras salir de su Chile natal.

Rubio es uno de los grandes, un músico enorme y un tipo con una ilusión y unas ganas de agradar desbordantes. Su trabajo a las guitarras vuelve a ser para enmarcar, mientras que todo su trabajo de composición ha sido milimétricamente diseñado para que la voz de Ronnie encajase como anillo al dedo. Todas sus guitarras fueron grabadas en sus MeigaSound Studios en Castrelo de Miño, Ourense, España, con un resultado apoteósico.

Todo el trabajo de batería corrió a cargo de otro grande, Andy C., otro mito del Metal nacional, ex-batería de Lords of Black, Saratoga o Dark Moor, que además también se ocupó de escribir tres de los 10 temas que componen el plástico. Además, Andy fue el encargado de producir, masterizar y mezclar el LP. Todo su trabajo es fantástico, como siempre, con una técnica envidiable, consiguiendo ese sonido tan orgánico y tan personal que lo caracteriza. Enorme también su trabajo.

Los teclados están firmados por Francisco Gil Torres, teclista madrileño, mano derecha de José Rubio, que trabajó con él en el proyecto Dark Moor, donde también coincidió con Ronnie. Por otro lado, todos los bajos llevan la rúbrica de Javier García, que ya había trabajado con Romero tanto en sus dos discos en solitario previos como en el segundo trabajo de Lords of Black.

Por su parte, cómo no, todas las voces fueron grabadas por Romero, al nivel de solvencia habitual, con la fuerza y la intensidad habituales, con un control del vibrato que enamora, con sus tan reconocibles modulaciones de clara influencia clásica. Si dos cantantes perfectos como Russell Allen y Jorn Lande dominaron la escena en la parte final de los 90′ y la primera década de los 2000, Ronnie sin duda ha recogido el testigo y se ha convertido en uno de los vocalistas de referencia de los últimos 10 años. Enorme.

Las canciones del disco de Ronnie Romero

«Castaway On The Moon» es el pistoletazo de salida, un tema de clara escuela Dio, con un riff octavado sencillamente magnético, unas dinámicas imantadas y un estribillo que es puro caviar. Un tema muy clásico, impactante y perfecto para salir como primer single.

«Mountain Of Light» es otra maravilla, también firmado por Rubio, letra de Ronnie, como todas las del CD, un tema construido sobre un riff ciclópeo, rocoso, de aromas oscuros y dramáticos, muy americano en sus cadencias, muy vinculado con la parte más teatral de los míticos Savatage, incluso, por lo menos a mí me lo parece, con una ambientación muy Alice Cooper. El estribillo vuelve a noquear, sin duda otro de los mejores cortes de todo el álbum.

«I’ve Been Loosing You» es el primero de los temas firmados por Andy, un corte marca de la casa, tremendamente identitario, donde el piano marca el riff principal, con las estrofas muy nítidas, donde las guitarras van ganando fuerza a medida que avanza todo el minutaje, todo ello con un sentido perfecto de la melodía, redondeado con un estribillo, otra vez, perfecto, muy en la línea de lo que Andy había escrito para Lords of Black.

El tema título es otra bocanada de fuego, Heavy Metal con mayúsculas, afilado, con un motivo melódico central impecable, con una dinámica que es pura tormenta eléctrica, y otra vez con una línea melódica, firmada por Romero, para enmarcar. Tremendo.

Llegamos a la mitad del plástico con «Girl, Don’t Listen to the Radio», el segundo corte escrito por Andy, en este caso en una línea bastante diferente a la habitual, un tema de claros aires americanos, con ciertas conexiones con ese Hard/Heavy descarado y gamberro de bandas tipo Ratt o Mötley Crüe, eso sí, con un estribillo muy moderno y especialmente rocoso.

«Crossroad» es un guiño claro al sonido Whitesnake, una canción especialmente pomposa, Hard Rock elegante y azucarado, con un trabajo de guitarras bestial y otra línea vocal excelente a cargo del chileno.

«Not Just A Nightmare» vuelve a coquetear con ese Heavy Metal más clásico, con un gusto melódico desbordante y muchísima magia en toda la interpretación vocal, otra vez con un estribillo hipnótico, de lo mejor del álbum, un tema directo, sin esquinas, pero desbordante de fuerza, gusto y melodía. Fantástico su solo de guitarra, velocidad, púa contra púa a toda pastilla y arpegios en sweep picking ejecutados con la finura habitual de quien los firma.

Iniciamos la recta final con «A Distant Shore», el último de los tres cortes escritos por Andy, de nuevo estrechamente vinculado con el perfil artístico de su creador, otra vez con los teclados jugando un papel protagonista, incluyendo algún que otro sintetizador que le entrega un aire etéreo y esponjoso, y de nuevo muy intenso y con una dinámica directa y especialmente melódica. Locuras del que escribe, pero, en mi opinión, la melodía principal y su contexto armónico guardan cierta conexión con aquel oculto «4.000 Rainy Nights» de los finlandeses Stratovarius.

«Chased By Shadows» es un claro homenaje a los Black Sabbath de la época Dio, con un riff que es pura mantequilla, cadente, pegajoso, magnético… con una línea vocal inmensa y un estribillo que es sencillamente magia, con la melodía principal armonizada con una figura de teclado que es una auténtica maravilla. Enorme Rubio, enorme…

Y para cerrar «Vengeance», la guinda del pastel, el cierre por todo lo alto, con muchísima fuerza, uno de los cortes más afilados de todo el LP, con la batería a doble bombo llevando en volandas al resto de instrumentación… Intensidad, furia y pasión al servicio del Heavy Metal… «Screaming Vengeance… It’s My Vengeance…»

Lo dicho, después de dos trabajos de versiones, el chileno se merecía firmar un disco así, un trabajo que hace honor a todas sus influencias, un álbum que conmemora por todo lo alto y de la mejor manera sus más de 10 años de carrera profesional.

EL DISCO

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