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viernes, marzo 1, 2024

Reseña de «Dividing Lines» de Threshold

Último álbum de estudio, editado en Noviembre del pasado año 2022, de los británicos Threshold, sin duda alguna, una de las grandes referencias del Prog Metal internacional en la actualidad, sinónimo de calidad y solvencia artística.

La banda repite line up en relación con Legends of the Shires, su trabajo de 2017, contando de nuevo con el renacido Glynn Morgan a las voces, recuperando otra vez esa esencia más clásica del combo desde los micros, con esa innegable vinculación con el mundo del Rock Progresivo a la hora de desarrollar modulaciones y sobre todo en lo relacionado con su timbre vocal, por supuesto con Karl Groom y Richard West, a las guitarras y a los teclados respectivamente, como jefes de mando del proyecto, tanto compositivamente hablando, aunque en esta ocasión interviene también el propio Morgan, como desde el punto de vista meramente técnico, de nuevo dirigiendo tanto producción como masterización y mezcla.

Un disco más directo y sencillo

A pesar de sus 64 minutos de duración, Dividing Lines es un disco más directo y «sencillo» de lo habitual, si la palabra sencillo se puede utilizar alguna vez en el contexto artístico de una banda como Threshold, un trabajo muy melódico nuevamente, pero menos denso en cuanto a instrumentación y a desarrollo de las canciones se refiere. Dividing Lines vuelve a ser un trabajo impecable, más inmediato probablemente, pero otra vez sobresaliente, con un tratamiento artístico descomunal, otra vez alucinante desde el sonido y de nuevo perfecto en cuanto a melodías, arreglos y dinámicas musicales.

Por poner algún nombre sobre la mesa, «Haunted» es un corte perfecto para comenzar, cadencias marca de la casa, teclados hipnóticos, dinámicas espeluznantes y un estribillo que es puro azúcar, lo mismo que «Silence», primer single, acuoso y versátil, con un estribillo que es magia, con Morgan llevando todo el peso desde el micro, otra vez tirando de guitarras entrecortadas y arreglos de sintetizador, sin olvidarnos de piezas indispensables como «Let It Burn», de lo mejor del plástico, algo más oscura, en este caso rondando los 7 minutos, impecable instrumentalmente hablando y otra joya desde el punto de vista de su intensidad melódica, «Run», muy original, jugando con esos conceptos propios de lo que muchos llaman AOR Progresivo, muy vinculado con el sonido Asia de la era John Payne, o la genial «Lost Along The Way», encerrando todos los elementos propios del sonido de los británicos, con esas melodías aterciopeladas liderando una canción mucho más melodramática y de tintes oníricos en todas sus líneas armónicas.

Esta gente nunca defrauda, siempre al máximo nivel, siempre colmando las expectativas de todos aquellos que los seguimos de forma fiel e incondicional. Metal Progresivo absolutamente impecable, como decía al inicio, una de las referencias indiscutibles de la escena Prog actual.

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