La periodista deportiva Paloma del Río ha presentado en una entrevista en Radio Xallas su nuevo libro, Esto no estaba en mi libro de los Juegos Olímpicos (Almuzara), una obra en la que se aleja de las medallas y las estadísticas para relatar el lado más humano y desconocido de la gran cita olímpica.
El día a día de unos Juegos Olímpicos
Se trata de su cuarto trabajo editorial y, según reconoció, el proceso no fue sencillo. “Lo peor es hacer el índice y luego ponerte a escribir todos los días y saber que tienes un plazo”, explicó. De hecho, confesó que durante la redacción pensó que sería el último: “Al final dices, mira, ya no quiero más. Ya no quiero más libros”. Sin embargo, la perspectiva cambió al revisar el texto: “Luego, cuando lo he corregido, me ha parecido muy divertido. Me he reído yo mucho y mira que me conozco de sobra”.
El enfoque del libro responde a una propuesta clara: contar lo que no suele verse. “No queremos medallas, no queremos estadísticas, queremos tu día a día”, relató sobre el encargo inicial. La obra recoge vivencias acumuladas tras décadas cubriendo Juegos Olímpicos, con especial atención a los de verano, aunque incluye también alguna referencia puntual a los de invierno.
Durante la conversación, Del Río subrayó la complejidad del trabajo previo a una cita olímpica, especialmente en televisión. “En televisión empieza dos años antes”, afirmó, en alusión a la planificación del operativo. Cuando finalmente llega el momento de viajar, el ritmo es vertiginoso: “Te arrolla el tiempo, te arrolla la competición, te arrolla el día a día”.
Un lenguaje comprensible para todo el público
Una de las claves de su trayectoria ha sido la capacidad de explicar deportes técnicos a una audiencia masiva. “Le tienes que hablar en un lenguaje que para ellos sea comprensible”, señaló, recordando que millones de espectadores no dominan la jerga de disciplinas como la gimnasia o el patinaje. Para ello, aseguró que necesitaba conocer a fondo cada modalidad: “Si no domino yo ese deporte en toda su trayectoria, en todo su reglamento, pues difícilmente se lo puedo explicar yo a la gente”.
Precisamente el patinaje artístico fue, a su juicio, una de las disciplinas más complejas de narrar. “Lo que delimita si están bien hechos o mal hechos los ejercicios es una cuchilla que mide 20 centímetros”, explicó, destacando la dificultad de interpretar detalles técnicos casi imperceptibles para el espectador.
En el plano histórico, reconoció que los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 marcaron un punto de inflexión: “De Barcelona para acá no tiene nada que ver”, afirmó, subrayando el impulso que supusieron para el deporte español, especialmente el femenino.

Juegos Olímpicos, una cita ineludible
Del Río también defendió la vigencia del movimiento olímpico: “Yo creo que son una cita ineludible”. A su juicio, el espíritu olímpico mantiene su fortaleza, aunque advirtió de las dificultades organizativas y del aumento de costes que afrontan las ciudades candidatas.
En el libro, la periodista pone el foco en emociones y gestos que no figuran en los manuales. “Este tipo de vivencias o te las cuenta alguien o no las vas a encontrar”, sostuvo. Y resumió la esencia del proyecto con una reflexión sobre el esfuerzo de los deportistas: “Estoy trabajando cuatro años para una prueba que dura diez segundos”, recordó citando una idea que ejemplifica la dimensión humana de los Juegos.
Con este nuevo título, Paloma del Río ofrece un recorrido personal por décadas de olimpismo, dirigido tanto a quienes vivieron esas competiciones como a las nuevas generaciones que buscan entender qué ocurre más allá de la pantalla.

