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sábado, junio 8, 2024

A Ponte prepara «A fonte dos leóns»

El CF Porteño de Ponte do Porto jugará el próximo domingo la segunda final de la Copa da Costa de su historia. Los jugadores porteños de Javi Baña ya conforman una plantilla histórica, que puede alcanzar la mejor temporada del club desde su fundación oficial en 1964 como Deportivo Porteño. Nombre que ya usaban los pioneros en 1924.

En el año actual quedaron terceros en la liga, algo que sucedió en la temporada 1971-72. En la temporada 1973-74, cuando ganaron la Copa, quedaron cuartos. Ese año el pichichi, ganador del trofeo Chacho, fue Ramón Miñones Vázquez «Pastoriza», con 28 tantos. Un jugador de Braño que luego formaría la plantilla del Vista Alegre; «que non tiña daquela mellor equipo ca nos», recuerda».

En estos días de celebración se rememora aquella épica final del 15 de julio de 1973 en A Grixa contra el Carnota. En el partido de ida el 8 de julio habían ganado los cabaceiros por 4-3; el Porteño remontó en la vuelta, ganó 5-3 y se llevó la copa. Cerca de mil personas llenaban el campo, cifra superada en la semifinal del pasado viernes. Entonces los gaiteiros da Devesa animaron el match, que contó con un palco cubierto de autoridades y champán servido por Lolito, el conserje del Casino. Manuel Vidal era el presidente.

Arbitró Cruz, asistido por Ois Rico y Grovas. Recuerda el mítico portero Pepe que «o Carnota marcou primeiro, o Porteño foi sorprendido polo gol inicial de Peteiro no minuto tres, pero pronto empatamos a balón parado». El primer gol al parecer fue un error defensivo, pero Pichurri anotó enseguida una falta cerca del área. Si embargo, Pepe, al igual que otros protagonistas entrevistados, cree que en el partido de ida hubo un empate.

En la final marcaron por el Porteño: Pichurri, Juan, Moli, Facio (p.p.) y Juan. Por el Carnota: Peteiro, Domingo y Segundo. Por el Porteño jugaron: Pepe, Peruco, Xaviñán, Olveira, Pichurri, Moli, Juan do Penedo, José de Matilda, Pastoriza, Cachán, Sanchís (Carlos de Tito) y Ricardiño. Por el Carnota: Facio, Miche, Ulloa, Pepe, Lago, Pirri, Domingo, Cándido, Peteiro, Pitisco, Segundo y Chino.

Gracias a Xosé María Lema conocemos la andadura del equipo del caldo de riola en la Copa de 1974. No fue fácil, ya que jugó dos partidos más que el Carnota; una preliminar con el Esteirana (2-0 y 3-1) el 27 de mayo y el 3 de junio. Le tocó luego el poderoso Cee (3-2 y 3-0), el 10 y 17 de junio. Vino en semifinales el Negreira (6-3 y 1-3) el 24 de junio y el 1 de julio (en plenas fiestas de san Pedro, cuando los futbolistas salían dopados de la sesión vermú).

El Carnota había eliminado en semifinales a otro equipo de campanillas, el gran favorito Noia (4-2 y 2-1). La celebración de la Copa del 73 fue sonada y larga, pues a continuación venían las fiestas del Carmen de Camariñas. Jugadores, directivos y aficionados llevaban la copa por todos los bares del pueblo. Recuerdo en el Bar Trabeiro a Ricardiño bebiendo champán por la copa acompañado de los asturianos.

Pepe de Vigo, de oronda figura, aprovechó su voz de tenor para entonar un improvisado himno al Porteño: «cando no campo da Grixa/ ruxe forte a afeción/ saltan once xogadores/ saltan os once leóns (bis)/. Hala Porteño hala Porteño, hala porteño campión!». Así que el Porteño un día tan especial tuvo un efímero himno entonado una sola vez, caso posiblemente único en el fútbol nacional. A fonte dos leóns agarda unha nova xornada de gloria no Campo de San Roque.

El Porteño debutó en la I Liga da Costa el 12 de abril de 1964 perdiendo en Quintáns con el San Isidro por 5-1. En esa primera competición el Baio solía cerrar la clasificación y por ello con humor se hicieron con un farol de latón en Vilaseco, que fueron llevando a los clubes que lo sustituían. Llegó a Laxe, a Ponte do Porto. Xose María Lema preguntaba en 1989 por la desaparecida reliquia. Le sacamos de dudas. La historia me la contó en su día un mítico lateral campeón de Copa, Ricardiño.

Recordaba que los de Baio les trajeron el farol y un día de feria lo colgaron en la farola forjada de la casa de Angélica de Miñóns; allí estuvo balanceando algunos días a la intemperie, pero un fin de semana «de chea» le pegaron un estacazo y lo tiraron desde el puente próximo al río. Aquel primer equipo jugó dos temporadas en A Grixa y se retiró en 1966, volviendo en 1969, hasta 1983. La falta de dinero y la marcha a la emigración de muchos jóvenes eran un lastre entonces.

En la vuelta a la Liga se dejó notar el clan de jugadores de Vigo. En el tramo final también se sumaron los de Camariñas, Camelle, Muxía y Carantoña, lugares de gran tradición futbolera. La mayor rivalidad la tenían con el Soneira, que cansado de perder con el equipo del río do Porto un año ficharon a varios jugadores del Noia.

Las fans locales con Carmucha a la cabeza colgaron una pancarta: «Con Noia ou sen Noia, o Soneira non molla». E non mollou. Las camisetas del debut las confeccionó mi abuela Amelia Lema; tenía un hijo en la defensa, mi tío y padrino Rafael. Ella también solía crear los artesanales banderines que se regalaban a los clubes que jugaban con el equipo local por vez primera y se veían por las paredes de los bares que servían de improvisados locales sociales donde mostrar los trofeos.

En la clasificación liguera en II Regional el mejor conjunto porteño fue el de los campeones de Copa, entre 1971 y 1975. En III Regional lograron varios subcampeonatos y ganaron la liga de juveniles. Ascensos y títulos ya celebrados en la fonte dos leóns que sustituyó a las dos anteriores. Os leóns que comeron os corvos agardan engulir as troitas do Xallas e o temible vakner.

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