El lunes el salón de actos del Concello de Fisterra acogió la presentación del libro «Lope Sánchez de Moscoso, un vizconde en tiempos de Enrique IV de Castilla» del autor local Manuel Canosa Trillo. El centro se llenó con muchas caras conocidas de la política, cultura y vida social comarcal.
La obra ofrece un estudio histórico, un análisis y una colección de documentos sobre la figura de Lope Sánchez de Moscoso y su contexto en la Castilla del siglo XV. En el acto intervinieron la edil de Cultura Susana Rodríguez Nemiña, Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, Pablo S. Otero Piñeyro Maseda, el secretario xeral da Lingua, Valentín García Gómez, Manuel Canosa Trillo y el alcalde local Luis Insua Lago. El autor agradeció la presencia de Valentín García, secretario xeral da Lingua de la Xunta de Galicia, pues esa secretaría financia el libro, la de los cargos locales y los historiadores Eduardo Pardo de Guevara e Pablo Otero. Pardo de Guevara es autor del proemio.
Lope Sánchez de Moscoso
El autor recupera la figura de un personaje conocido de la transición a la Edad Moderna en Galicia y el más poderoso señor de nuestra comarca, dueño de las torres de Vimianzo y Mens, entre otras. Pero su campo de investigación abarca los dos años que fue titular del vizcondado de Finisterre y el cuerpo documental de ese vínculo que llevaba el señorío de la villa y puerto. El autor buscó ese rastro escrito «do curto tempo do seu vizcondado, só dous anos, do 1473 ao 1475, ata que o ascenden a conde de Altamira», recordando que un día como el de la presentación recibió la concesión que afectó a importantes personajes, como al propio Lope, el arzobispo compostelano Alonso II de Fonseca, el rey Enrique IV, que lo concede, y a los Reyes Católicos que lo hacen expirar o anulan.
Se inscribe así esta merced en el marco de las relaciones de la débil monarquía con la poderosa nobleza gallega, el poder efectivo de las mandas reales en medio de las guerras ente nobles y la Iglesia, reflejando que en aquellos tiempos una cosa es un texto escrito y otra distinta la obtención real de las rentas concedidas.

Polémicas históricas
Hay dudas sobre la falsificación de la manda real y una de las premisas del autor fue estudiar esta polémica. El documento original desapareció, pero quedan una serie de legajos oficiales en donde el noble es llamado vizconde de Finisterre, textos que son aportados en la obra. Un compendio del Estado de Altamira recoge la transcripción del título y la misma anulación real de 1475 implica que antes hubo una concesión. La polémica del título, según el autor y los historiadores presentes, deriva en que el cargo lleva aparejado el dominio de la villa y el puerto de Fisterra, algo que el Arzobispado intentará impedir a toda costa, dentro de las guerras seculares entre los dos poderes por territorios de nuestro entorno (villas, puertos, torres).
Son controversias de largo recorrido expuestas por el autor: «no 1475 hai una ameaza de excomunión ao nobre e a quenes lle chamen vizconde, no 1479 hai unha ameaza ao conde e aos alcaides dos seus castelos por usurpación de terreos». Canosa habla de «dúas hipóteses; que Lope fora un mentireiro e falsifica o título ou que fose real e que se volveran atrás coa concesión». Por lo antes expuesto, Canosa cree «que foi otorgado realmente, pero ao estar vinculado ao porto e a vila houbo oposición da Igrexa e rexeitamento». En su coleccióin diplomática hizo constar su cargo pero no llegó a tomar posesión plena del territorio que abarcaba ante la oposición del arzobispo. El noble dejó muchos misterios, como el lugar de su enterramiento, que los estudiosos creen en Bonaval. El libro aporta la identificación por vez primera de la firma como vizconde de Finisterre en una carta de pago al alcaide de Vimianzo. El aparato documental abarca 233 páginas de 275.
Sobre el escudo de armas «No hay duda que no es un lobo»
Pardo de Guevara aportó una revisión de la genealogía de los Moscoso, corrigiendo errores de otras publicaciones, y también dio cuenta de una nueva polémica, la del famoso blasón de la cabeza cortada sangrando de los Altamira. Según el prestigioso heraldista se trataría de una armería parlante, muy común en la Galicia de la época, que acercaría el motivo del escudo al apellido. Por eso, no sería un lobo sino un oso, relacionado con Mosc-oso. Los Carantoña esculpen caras, los Piñeiro pinos, los Figueroa hojas de higuera. Según el experto, de 150 armas que estudió, un 32% son piedras parlantes, y se ve en escudos antiguos «que no es un lobo, no hay duda que no es un lobo».
También citó el carácter excepcional y efímero de los escasos vizcondados gallegos (Tui, Finisterre, Monterrei), que eran concedidos con carácter temporal por el rey, antes del condado, y de que el noble acreditase el pago de los tributos que conllevaban el premio. Por la mención de los cronistas sabemos que don Lope era obeso y un mal esposo, homosexual «según as falas», al que se le fugó la primera mujer con un hidalgo y se «le enforcó» la segunda en Santiago con gran escándalo.
El alcalde local agradeció al representante de la Xunta por su apoyo a la edición del libro y también de la reciente publicación de la obra de Ramón Marcote. Recordó que el autor lleva desde 2015 trabajando en este capítulo de la historia local y tuvo una mención a nuestro amigo común José Manuel Valdomar, como uno de los apoyos en el inicio de esta labor de investigación. El alcalde anunció que siguen trabajando en la creación de la bandera y el escudo heráldico local.

Agradecimientos desde el ayuntamiento de Fisterra
Desde el Concello recuerdan que «A historia dun pobo é a memoria que lle permite comprender o seu presente e construír o seu futuro. Traballos como este son unha mostra de rigor, dedicación e compromiso coa investigación, contribuíndo a preservar un patrimonio documental que forma parte da nosa identidade». «As grandes obras nunca camiñan soas. Por iso, queremos agradecer á Xunta de Galicia o apoio brindado a esta publicación e, moi especialmente, ao secretario xeral da Lingua, Valentín García Gómez, pola confianza depositada neste proxecto e polo seu constante compromiso coa defensa e difusión do noso patrimonio cultural» indican desde la administración local.
E inciden en el reconocimiento «a Eduardo Pardo de Guevara y Valdés e Pablo S. Otero Piñeiro Maseda, que quixeron acompañarnos e compartir o seu coñecemento nunha tarde na que a historia deixou de ser pasado para converterse nun patrimonio vivo e compartido. Xuntos celebramos a publicación desta obra e felicitamos ao seu autor polo extraordinario labor realizado, convencidos de que iniciativas coma esta enriquecen o noso patrimonio cultural e fortalecen a memoria histórica da nosa vila.
«Costa da Morte, emblema de Galicia enteira, da Galicia bonita»
Valentín García aprovechó su turno para «parabenizar polo libro aos investigadores, editores, por facer honra de Lope Sánchez de Moscoso» y «felicitar a Manuel Canosa pola ilusión, traballo e moitas horas diante dunha pantalla de ordenador, por sacar unha obra deste calado, rigor e calidade». «Un pobo que non coñece a súa historia non se acaba de coñecer de todo» ratificó García, reconociendo que estaba en «terras nobres onde pasaron moitas cousas antes de estar nos aquí»; ratificando el valor de la escrita, «o publicado trascende ao noso coñecemento». Lanzó un elogio a la «Costa da Morte, emblema de Galicia enteira, da Galicia bonita».



