El secreto pacto de orcas y humanos de Fernando López -Mirones

Los libros de investigación y divulgación heterodoxas, que se apartan del lenguaje oficial y las premisas que no cambian, pese al avance de los trabajos que aportan novedades al estudio de la Historia y la Antropología, suponen un campo con cada vez mayor número de lectores, disconformes con la ortodoxia; son obras que nos aportan otras visiones y muchas veces dan pie a nuevas líneas de estudio para esclarecer las sombras del pasado, sobre todo en ese batiburrillo o cajón de sastre al que alguien llamó Prehistoria y que abarca miles de años para no interferir la escaleta académica, no molestar a los seguidores del Rincón del Vago.

Spania, El secreto de las orcas (Enigmas de la Arqueología) de Fernando López-Mirones (Almuzara 2026) es uno de estos textos que buscan verdades, pero sin imposiciones canónicas, formulando hipótesis y apuntando una serie de datos sacados de años de curiosa pesquisa en un campo y en una zona que nos son muy familiares y a las que hemos dedicado muchas crónicas: la Protohistoria en la fachada atlántica peninsular, en donde Galicia desde que hay caminos al oeste y rutas navegantes se incorporó como territorio mítico y de comercio. Patria de antiguos dioses.

La existencia de la legendaria Atlántida en el sur de España es la base del relato, los ataques de orcas en nuestra costa occidental ibérica son la punta de la flecha. Lo anota el autor en este libro que encabeza ya las ventas en distintas plataformas, «atunes, orcas y humanos interaccionan desde la antigüedad para dar pie a la civilización atlántica, y, también al propio nombre de España».

Fernando López-Mirones es el autor del libro
Fernando López-Mirones es el autor del libro

«Y si el origen de la Civilización no estuviera donde siempre nos han dicho? Desde hace siglos, la historia oficial ha situado el nacimiento de las grandes culturas en Oriente y el Mediterráneo oriental. Sin embargo, en las orillas del Atlántico, entre África y España, perviven indicios de un pasado mucho más antiguo, complejo y deliberadamente olvidado» sigue anotando el autor en la cartela.

En Spania, el secreto de las orcas, Fernando López-Mirones propone otra lectura del pasado, apoyada en la biología, la arqueología, la mitología, la genética y la lingüística; recorriendo el estrecho de Gibraltar, el norte de África y las costas atlánticas «para rastrear los vestigios de una civilización anterior a las conocidas, cuyo legado habría sido fragmentado, renombrado y ocultado por las culturas posteriores»; y sorprendentemente busca la clave en dos de los grandes peces de nuestra costa, las orcas, los atunes rojo, en su especial conexión mítico-económica con los ibéricos. A su afecto por otros animales de nuestro tótem, como el lobo y el toro, suma así dos bestias marinas que sin duda figuran desde el origen de las creencias y los ritos en nuestro panteón y siguen siendo recordados por los hallazgos arqueológicos y las leyendas populares. Pero coloca a la temida y tan actual orca en el centro de la mirada.

SPANIA, EL SECRETO DE LAS ORCAS (
Una de las ilustraciones del libro

Los griegos ya apuntaban al oeste, la Vesperia, Iberia, cuando hablaban de la mítica civilización de los atlantes. Tartessos, esa cultura surgida ya en el siglo XII a. C. en el Golfo de Cádiz y la orillas del Anas se consolida como la base real de estas crónicas milenarias. Diodoro Sículo confirma que «los atlantes habitaban el litoral del océano, su imperio se extendió sobre toda la tierra, sobre todo el lado occidental y septentrional»; pero también es territorio de las divinidades marinas primigenias; muchas tenidas como diosas orientales llegadas con las naves fenicias, o anteriores (el reciente hallazgo de un carro de bronce tartésico acredita estos lejanos vínculos con las más remotas civilizaciones mediterráneas, orientales).

Pero el autor pone el foco en Iberia como patria de una civilización, de unos cultos y de un pacto marino que se extiende al continente. ¿Por qué todo sorprendente hallazgo arqueológico en España tiene que ser de oficio cronológicamente posterior a las reconocidas civilizaciones mediterráneas? Pese a que los avances de la técnica desmienten tantos falsos análisis del pasado e incluso denuncian alteraciones en las dataciones para cuadrar lo ya escrito.

Ambos defendemos la Cultura del Extremo Occidente a la par de las sobrevaloradas civilizaciones clásicas, orientales. Julio César se tenía como descendiente de Venus y buscó en el Finisterre su primera fortuna, como los discípulos de Santiago coronaron la humilde vieira. Da un origen atlante a la diosa Artune etrusca, la que llevaba bordado un atún en su falda y se rodeaba de animales marinos y terrestres.

Es la Potnia Theron, la Diana y la Artemis. la Gran Madre Señora de los animales de la religión atlántica, según el autor. Recordemos una vieja leyenda recogida en un memorial del siglo XVIII sobre la Virxe da Barca de Muxía, -la más marina de las santiñas galaicas junto a la Guadalupe-, cuando un capitán inglés se vio atemorizado por una señora rodeada de alanos y lobos que dijo ser la defensora de Muxía contra el ataque de sus fragatas.

Para el autor las dos puntas lunares de la virgen de Guadalupe (Rianxo, Ponte do Porto) son colas de atún y muchas referencias a lobos o toros en la mitología ibérica -y galaica- se refieren a criaturas marinas. A las orcas y los atunes rojos. Pero incide en la labor de interacción y apoyo entre orcas y humanos en el pasado, la existencia de cetáreas y piscatorias, lagos artificiales en donde ya neandertales y los primeros sapiens hispanos se aprovisionaban de atunes con el concurso de las orcas. La orca se acercaba a las costas e interactuaba con los primeros humanos ibéricos, fue un aliada en la pesca como el lobo en la caza; y de esta alianza dan fe estudios modernos sobre orcas y pescadores en diversas partes del mundo como los de Ingrid Visser. La orca se acercaba a los humanos y a sus primeras embarcaciones, aparecían sus cadáveres en las playas del oeste. La conocían bien, la estimaban porque acorralaban y atraían las bandadas de atunes a sus redes o «pesqueiras». Es el Pacto de la Orilla en Spania.

Orcas- Wikipedia

La simbología de las orcas

No se documenta ningún ataque a humanos de ejemplares de esa especie, así que hay que poner en cuarentena las noticias sobre los daños del lobo. Ninguna orca, sin embargo, aparece en mosaicos o cerámicas antiguas en donde la variedad de animales marinos es grande. Con datos de rigurosos estudios y amplia bibliografía el biólogo gallego entra en estos misterios. Reconoce una simbología religiosa basada en la orca, en las formas del tridente y un delfín, de los cuernos de carnero fuera de contexto, de espirales a los lados de la cabeza (Dame de Elche), todos sacados de las formas del vientre de la orca (horca, forca), que lleva un tridente dibujado; y una V en su dorso.

Es el mismo perfil de la diosa madre Tanir, que deriva en la semita Astarté, la Juno romana, la Uni etrusca o la Bat-Hathor egipcia. Es famosa una terracota de esta última con los brazos alzados (cuernos toro) cara con pico y esteatopigia que reproduce el blanco tridente de la orca. Pero los dos -el tema excede este espacio- consideramos a esta Diosa Madre Marina como nativa del Extremo Occidental, no importada sino exportada desde el Finisterre. El autor cree ver la figura de un hombre portando una orca en una pintura de la cueva de Altamira y lo que él llama orcamorfos en otras grutas del Cantábrico, como en mi favorita, El Castillo de Puente Viesgo.

SPANIA, EL SECRETO DE LAS ORCAS -ilustración
Ilustración del libro de López-Mirones

Son muchas las citas a ídolos ibéricos, griegos, romanos con símbolos marinos que nos recuerda en la obra, también las evidencias de petroglifos del Bronce o incluso del Paleolítico Superior en los que se aprecian animales marinos o naves. Ve en algunos polícromos de las cuevas cantábricas como orcamorfos, representaciones de humanos portando orcas; y considera a los cuernos presentes en estelas de guerreros en toda la fachada atlántica desde el estrecho a Escandinavia como símbolo original de la que él llama civilización atlántica. Una cultura que usaba las colas de atunes rojos secas como fetiches, e incluso la mitra ritual derivaría de la cabeza del atún rojo. Los toros rojos del rey tartésico Gerión eran atunes. Ese mítico Gerión enterrado en Brigantium, esos toros salvajes de la reina Lupa del Finisterre que amansó Santiago incluso muerto. Esa Orcavella (orca negra), la más temible bestia de Finisterre. Heraclio de Lesbos, Varrón y Festo Avieno escribieron que Italia viene de Vitulia, vitulus, becerro, por un ternero español que se le escapó a Hércules cuando iba de Spania a Argos con el rebaño arrebatado a Gerión. Topónimos, dioses, escritos se suman a esta labor. La misteriosa lengua vasca es otra marca en la que indaga en busca de esta cultura remota. El escritor busca en la conexión de humanos y orcas como un elemento identificador de una civilización antigua, que entablaron los que él llama el «Pacto de la Orilla» en Spania, la tierra de las orcas.

Entre otras muchos apuntes de la renovación de la investigación de la Prehistoria el autor cita el trabajo de las bioarqueólogas Krista Macgrath, Laura G. Van Der Sluis y colaboradores sobre el análisis de 83 objetos de 23 yacimientos paleolíticos entre el sur de Francia y Asturias, todos ellos fabricados con huesos de ballena, además de otros 90 fragmentos no trabajados. Con las últimas técnicas de datación muchas de las piezas tienen 20.000 años de antigüedad. Este estudio adelanta un milenio la cultura de los cazadores de ballenas «y apoya mi hipótesis de la divinización o deificación de las orcas como proveedoras principales de esta cultura. ellos veían perfectamente que ellas les traían a los grandes atunes y a las ballenas hasta la costa, pues ya comprobamos que los mismos neandertales lo hacían también en Gibraltar, por eso no hay huesos de orca entre los encontrados; ellas no eran presas, eran amigas». Por cierto, el neandertal debería llamarse el Hombre de Gibraltar, porque antes fue hallado en Iberia que en el valle de Neander.

López-Mirones

Sobre el autor Fernando López-Mirones

FERNANDO LÓPEZ-MIRONES (Pontevedra, España, 1964) es biólogo y zoólogo por la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de su carrera ha explorado la vida salvaje y etnias de todo el mundo filmando sus documentales. Desde 1991, ha guionizado y dirigido más de 120 documentales internacionales de historia natural y antropología –de los que varios han resultado premiados y traducidos a más de ocho idiomas–, para firmas como National Geographic, BBC Natural History Unit y muchas otras. Ha sido profesor universitario durante dieciocho años. Como apasionado divulgador científico y explorador, participa en televisiones y radios e imparte cursos sobre filmación en universidades de Europa, África y América. Su guion del largometraje Guadalquivir fue nominado al premio Goya al Mejor Documental, y, gracias al mismo, recibió también la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 2013. Sus perspectivas científicas discrepantes con el relato oficial y su visión original del comportamiento humano y la prehistoria, le han otorgado una gran popularidad, en redes suma cerca de medio millón de seguidores repartidos por todo el mundo. Desde 2023 organiza safaris a África y travesías en grandes veleros. Sus libros Yo, negacionista y Lupus Deus, El Dios Lobo , son éxitos de ventas con muchas ediciones. 

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