Aviones de leyenda de José Antonio Peñas, la madurez de la aviación en la 2ª Guerra Mundial

Aviones de leyenda de la Segunda Guerra Mundial: De la hélice al reactor, los diez aviones que decidieron la guerra en el aire» es un libro de José Antonio Peñas editado por Pinolia en este 2026. El autor en ocho capítulos analiza el paso de un arma secundaria a un elemento decisivo en todos los frentes, que alcanza su madurez e independencia como ejército propio, imprescindible desde la Segunda Guerra Mundial en cualquier conflicto.

Ese paso del aire como espacio secundario a decisivo se da en esta guerra, tanto en Europa como en el Pacífico asiático, al hilo de los avances tecnológicos y sobre nombres de aviones legendarios que el autor va analizando en los diversos apartados de esta obra divulgativa pero asentada sobre un profundo análisis de cada cuestión, y manejando una bibliografía con los mayores entendidos en cada uno de los temas. Por ello estamos ante un glosario riguroso para los interesados en conocer antecedentes y causas.

La guerra del aire, errores estratégicos

¿Cuál fue el mejor avión de esta guerra, fue determinante contar con los mejores modelos? En escenarios inmensos, frentes de miles de kilómetros sobre tierra o mar, en cinco años de acciones, la victoria es del que cuenta con más medios materiales y humanos, con mayor capacidad de recuperarse de los daños. Mucho cambió el escenario bélico del aire entre 1939 y 1945. Las ventajas de los primeros modelos y sobre todo los planteamientos estratégicos iniciales que pudieron sorprender en una primera fase cambiaron cuando el rival mejoró sus equipos y sobre todo alcanzó una superioridad material e industrial.

Y aquí sobresale sobre todo la capacidad de los EEUU en su lucha contra Alemania y Japón. Dos países que perdieron la guerra en el aire por errores estratégicos pero en mayor medida por su incapacidad de reponer aviones y aviadores, ante rivales dotados de un impresionante complejo industrial y de provisión material, como EEUU o la URSS.

Wikipedia

La inspiración de Giulio Douhet

Cada país cimentó su poder en ataque o defensa en modelos que el cine mitificó, pero cuyo alcance y notoriedad el autor pone en cuarentena. Así cree Peñas que la guerra aérea, más que un duelo de pilotos, fue una lucha de fábricas, ideas y doctrinas enfrentadas. En el prólogo nos da un apunte menos conocido para el público en general, el padre de la doctrina aérea que inspiró a los grandes protagonistas de la guerra, el general italiano Giulio Douhet.

Peñas cree que los aviones que combatieron entre 1939 y 1945 nacieron de la interpretación de su obra «El dominio del aire» (1921), fruto de las enseñanzas de la IGM. Planteaba Douhet -y antes Billy Mitchell, padre del Spitfire- que el avión no era un auxiliar de la Armada o el Ejército sino un medio decisivo y que la aviación por sí misma podía ganar las guerras. Sostenía que la clave sería el bombardeo estratégico de las infraestructuras de la retaguardia con poderosos bombarderos, rápidos y a gran altura, que paralizaron las estrategias en tierra y mar. Por otro lado, la amenaza del uso de los bombarderos sobre las ciudades hundiría la moral del enemigo. Entendía el teórico a los cazas como un medio subsidiario.

Varias naciones empezaron a diseñar estos bombarderos de largo alcance, como Francia o Inglaterra. Con la guerra en marcha, las teorías chocaron con la realidad de los combates. Y nacieron nuevos modelos de cazas o nuevos usos de los bombarderos, flotas de poderosos portaaviones. Pero, finalmente, venció la capacidad industrial de las superpotencias surgidas de la 2GM, y nada podría evitar el desenlace final. La guerra creó nuevas plataformas volantes inglesas y norteamericanas, nuevos cazas determinantes en muchos espacios y que van a marcar el futuro de la aviación y de la estrategia militar. Esta obra también desmonta mitos, analiza la propaganda y muestra cómo la aviación militar y civil dio forma a un mundo nuevo.

Stukas, B7 109, y os Zero japoneses

Los Stuka y BF 109 alemanes o los Zero japoneses eran formidables nuevos modelos de caza endiosados como sus ases. Pero de las primeras experiencias y los muchos errores los rivales pronto aprendieron, recortaron las distancias colocando en frente cazas similares y con el paso de los meses y las innovaciones, superiores. Sobresaliendo el Spitfire inglés. Cree el autor que en el cielo europeo las opciones en el aire estaban muy equilibradas, por ello la experiencia y habilidad de los pilotos era crucial. En el escenario global de la batalla, para Peñas, el resultado dependería de quien hiciera un uso mejor de los recursos, y ahí los alemanes iban a fracasar por la incompetencia de sus mandos y por decisiones erróneas tomadas antes de la guerra y sin posibilidad de rectificar una vez en liza. Otra cuestión fue la supremacía del diseño de los motores de ingleses, y más tarde americanos, no igualada por los alemanes. La llegada de los americanos y sus bombarderos sembró el caos y aniquiló toda reacción. En el Pacífico, los americanos desarrollaron a toda prisa nuevos cazas que paliaron la inicial ventaja tecnológica del Zero; con el F4 Corsair y el F6 Hellcat, el P51 Mustang o el caza pesado de largo alcance P38.

Los cielos de España fueron un banco de pruebas para los alemanes desde 1936. Muchos ases de la guerra nacionales o republicanos se volvieron a ver las caras en Rusia enrolados en la aviación alemana o rusa. Motores como el Hispano Suiza sirvieron en los mejores modelos de la RAF. Soberbios trabajos de ingeniería como el caza alemán He-112, fueron inicialmente apartados por sus costes y dedicados a la exportación; curiosamente los países que contaron con una mayor flota fueron España, Rumania y Japón.

El autor revela los secretos de diseño que hicieron célebres a estas aeronaves: alas elípticas capaces de cortar el aire con precisión quirúrgica, motores que desafiaron los límites de la tecnología de su época, configuraciones de armamento que decidieron batallas o pilotos cuya habilidad y temeridad los convirtieron en auténticas leyendas vivientes. Cita ingenieros visionarios, aviadores carismáticos como Saburo Sakai, Adolf Galland, Werner Molders.

José Antonio Peñas (Santa Cruz de Tenerife, 1966) es un divulgador gráfico especializado en ciencia e historia, afincado en Madrid. Ha realizado, como autor, cuatro volúmenes monográficos sobre paleontología y dos sobre tecnología militar de la Segunda Guerra Mundial, todos publicados por la cabecera MUY.  

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