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miércoles, agosto 10, 2022

La Guerra Civil en el norte. El nieto del General Dávila reivindica su figura

– Rafael Lema Mouzo-

Rafael Dávila Álvarez en «La Guerra Civil en el norte» (La Esfera de los Libros, 2021) aporta documentación inédita del archivo de su abuelo, al que considera el principal artífice de la victoria franquista. La campaña del Norte hasta la batalla de Teruel y la lucha en el Ebro marcan sobre todo el mapa bélico analizado por el autor, con informes de primera mano y una revisión a fondo de buena parte de los puntos polémicos o de debate tanto de los sucesos de la guerra como de sus antecedentes. Un temario que ya de por sí es siempre motivo de polémica, pero sobre el que algunos seguiremos opinando sin atender ladridos.

Uno de los momentos centrales del levantamiento, para el autor, general de división retirado y ayudante de campo de S.M. El Rey, sucede en septiembre de 1936 cuando se reúnen en un pequeño pueblo de Salamanca, los principales mandos del bando nacional para designar al jefe de todos los ejércitos en lucha contra la República, el caudillo. La elección recae en quien era posiblemente el más popular general de la época, aunque no fuese el primer guía del golpe, el gallego Francisco Franco. Este y otros momentos, con temas desconocidos de la Guerra Civil Española se destapan en un laborioso trabajo que añade importante documentación inédita procedente de varios archivos, principalmente el de su abuelo.

Un libro ilustrado con 40 fotografías, mapas y documentos nunca antes vistos, que sobre todo se basa en la perspectiva de uno de los principales artífices de la victoria franquista, el general catalán Fidel Dávila Arrondo (Barcelona, 24 de abril de 1878-Madrid, 22 de marzo de 1962), comandante del Ejército del Norte, y triunfador en Asturias, Santander, Bilbao, el Ebro y Cataluña.

En 431 páginas el autor desgrana muchas polémicas, entrando en los debates del Estado Mayor, la preparación y el desarrollo de las campañas, los combates o las relaciones con los aliados italianos y alemanes. Una parte novedosa incluye el estado de las reservas de oro y divisas, los episodios de tensión que Franco tuvo con sus más directos colaboradores, la decisión trascendente entre Cataluña o Valencia que pudo adelantar el fin de la guerra después de la victoria en el Ebro, y que hace unos años se empezaba a ver desde una nueva óptica tras las memorias del general Vigón.

Es asimismo muy valioso el informe del general Vicente Rojo con su visión del conflicto, la correspondencia entre los verdaderos cerebros de la victoria militar por parte del bando nacional (el propio general Dávila, su jefe de Estado Mayor, general Vigón, y su jefe de Artillería, general Martínez de Campos), entre otros.

Las guerras son victorias o derrotas colectivas, de planificación y cuerpos de mando, para los que no creemos en caudillismos o providencias mesiánicas. Así indica el autor: «El general Franco estuvo rodeado de magníficos estados mayores y de jefes curtidos en batallas, a los que en muchas ocasiones hubo que frenar sus ímpetus. La guerra fue seguida y analizada cada operación minuciosamente por los cuarteles generales, entre los que destaca el del Ejército del Norte, el del general Dávila, verdadero conductor de las operaciones que llevaron a la victoria junto a su jefe de Estado Mayor, el general Vigón.

Foto Fidel Dávila-Wikipedia

«Mi intención es dar a conocer con rigor lo que mi abuelo, entre sus documentos de guerra, dejó escrito -por algo sería-; lo hago con enorme respeto a lo sucedido entre españoles, a unos y otros. No soy historiador, pero es a ellos a quien quiero ayudar. No pretendo escribir un libro de historia desde la metodología del profesional, sino con la de soldado, una historia que aparece entre documentos y conversaciones familiares», explica Rafael Dávila Álvarez (Madrid, 1947), ayudante de campo de S.M. el rey don Juan Carlos I, coronel jefe de la Guardia Real, general jefe de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII, jefe de Tropas de Canarias y jefe de la Primera Subinspección del Ejército (Madrid), entre otros muchos destinos.

El autor no pretende crear polémica, sino aportar datos para una mejor comprensión del conflicto que sigue marcando nuestra historia. Allí donde luchó mi abuelo (Teruel), o murió heroicamente el hermano de mi abuela en la IV de Navarra (Laureada colectiva) en las montañas de Ribadesella, con 19 años. Soldados del Ejército del Norte, como tantos miles de gallegos.

Como dice Dávila, «Hubo valientes, sacrificados soldados en uno y otro bando, de donde salieron ejemplares muestras de valor, héroes que dieron su vida sin pedir nada a cambio y en muchas ocasiones sin saber muy bien por qué y en qué bando luchaban». Que se lo pregunten a las madres de tanto caído de ambos bandos, a las viudas y huérfanos víctimas de las grandes victorias de todas las guerras: el hambre, el odio y la destrucción. Aprendamos, por lo menos en Europa, a defender la paz y la democracia.

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