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miércoles, noviembre 30, 2022

El acta de bautismo de Alejandro Finisterre

EL ACTA DE BAUTISMO DE ALEJANDRO FINISTERRE- RAFAEL LEMA MOUZO

El gran editor y empresario gallego exiliado en México Alejandro Finisterre conoció a grandes personalidades de la cultura y la vida social del siglo XX. Picasso o Frida Kahlo nos dejaron retratos de su amigo, que guardó otras obras de ambos artistas. Por desgracia no sabemos del paradero de un cuadro regalado por Frida en donde ella sale junto a Chavela Vargas.

Debemos a Alejandro también que se conservara la mayor parte del legado de León Felipe o Juan Larrea. Investigando en los archivos locales les traemos el acta de bautismo de este gran personaje nacido hace más de un siglo y fallecido en 2007 al que seguimos homenajeando.

El padre de Alejandro Campos (Finisterre) llegó a Fisterra desde A Coruña para trabajar en la estación costera Marconi. Manuel Campos Pedreira se casó con Josefina Ramírez Barreiro. Hicieron público su compromiso en junio de 1916, casándose en enero del año siguiente. La estación de 1/2 Kw instalada en el cabo Finisterre e inaugurada el 16 de Noviembre de 1913, fue el destino asignado al joven radiotelegrafista, que permanecerá allí con su familia hasta 1924.

El 4 de mayo de 1919 nace el primero de sus nueve hijos. Llevará el nombre de su abuelo materno, el zamorano Alejandro. Su tío paterno y su tía materna serán sus padrinos. Hasta ahora se indicaba el 6 como fecha de nacimiento, por su inscripción en el registro, pero el acta de bautismo recoge que había sido dos días antes. Debo al ayudante parroquial Miguel Benlloch la copia de la misma. Está firmada por el párroco Don Domingo Miñones Barros, partida 92, «Campos Ramírez Alejandro. Hijo de Manuel y Josefina».

ACTA BAUTISMAL DE FINISTERRE

«En la Iglesia Parroquial de Santa María de la Villa de Finisterre Provincia de la Coruña Arzobispado de Santiago a diez y nueve de Mayo de mil novecientos diez y nueve yo el Dr. Don Domingo Miñones Barros cura propio de la misma bauticé solemnemente y puse por nombre Alejandro a un niño que había nacido el cuatro de los corrientes, es hijo legítimo de D. Manuel Campos Pedreira y Dª Josefina Ramírez Barreiro naturales de Coruña y vecinos de Finisterre. Abuelos paternos D. Manuel Campos Rodríguez y Dª Rosa Pedreira Patiño (difunta), naturales de la Coruña. Abuelos Maternos D. Alejandro Ramírez Peña, difunto, Dª Josefa Barreiro Carballo (difuntos, naturales y vecinos también de Coruña). Padrinos Dn José Mª Campos Pedreira y Dª Antonia Ramírez Barreiro naturales y vecinos de Coruña, a quienes advierte de todo lo que previene el Ritual Romano y para que conste lo firmo. Domingo Miñones».

Recuerdos de Fisterra

Sobre los recuerdos de la infancia en Finisterre, A.F. comentaba: «La verdad que son muy escasos, puesto que a mis cinco años salimos de allí… (pero) nos aproximábamos en verano. Recuerdo mi gozo en aquella hermosísima playa de Calafigueira; también que asistía con mis padres en las visitas que hacían a casa del farmacéutico don Víctor Lado, del médico señor Esmorís, de Angelito Sendón o de la Rusa».

El padre de Alejandro llega pues en plena Gran Guerra a un puesto clave como es el cabo Finisterre y el seno marítimo de Corcubión, en donde los submarinos alemanes contaban con agentes que les suministraban víveres, combustible, o prestaban sus almacenes para guardar las requisas efectuadas a los mercantes apresados. Y les transmitían avisos por una radio Marconi clandestina de telegrafía sin hilos, instalada en una huerta de la rectoral de Fisterra, con el propio párroco Domingo Miñones (de la opulenta familia Miñones, el mismo que bautiza a Alejandro) y el médico local (Esmorís Recamán) al tanto de la célula de espionaje alemán. Así consta en la denuncia del consulado inglés de mayo de 1915.

Unas indagaciones que dieron como resultado el constatar la ayuda a la causa alemana, por lo menos a dos submarinos, por parte de comerciantes y cargos de A Coruña, Marín, Pontevedra, Vilagarcía, Camariñas, Fisterra. También de Corme o Ponte do Porto. En fin, debía andar con ojo don Manuel en el ejercicio de su puesto, en un enclave estratégico y muy vigilado. En la zona había consulados de varias de las potencias en litigio.

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