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domingo, diciembre 4, 2022

Presentamos el libro de recetas inédito de Frida Kahlo. El recetario de la Casa Azul

Rafael Lema Mouzo//

Frida Kahlo era una excelente cocinera, con gran afición por la gastronomía mexicana. Además del aprendizaje recibido en su casa por medio de su madre o de las criadas de la familia, siguió aprendiendo y experimentando, sobre todo en su vida de casada, con su esposo Diego y con el servicio.

Un hecho novedoso que en primicia les mostramos es el descubrimiento de un libro de recetas de Frida, que en 1953 envía a su amante gallego Alejandro Finisterre y que hemos recuperado entre las cartas y objetos regalados a su último gran amor. Es parte de ese legado epistolar inédito entre los dos amantes que venimos publicando por entregas a todos nuestros lectores. Ella le llama «libro de recetas de la Casa Azul», su hogar tantos años en Coyoacán, donde celebró tantos eventos y convites a sus famosos invitados, entre ellos un amplio espectro de la vida cultural y social americana y europea. Breton, Trotsky, John Dos Passos, Waldo Frank, John Dewey, Lázaro Cárdenas, Pedro Negrete, Chavela, María Félix, Dolores del Río.

Enchilados, clemoles, tacos, fajitas, y guacamoles

Por las páginas del cuaderno oculto de la Frida gastrónoma van desfilando enchiladas, clemoles, tacos, fajitas, guacamoles; algunas recetas con su toque peculiar como los moles poblanos, chiles en nogada, camarones en escabeche, sopa de frijol negro con orégano y queso, pechuga de pollo en pipan blanco maridado con vino tinto, camotes, tamales de calabaza, atoles de piña, buñuelos con miel de piloncillo; en fin, un gran repertorio, muestra de la destreza y el amor por el arte culinario patrio de la genial artista que aprovecha todas las páginas del cuaderno para llenarlo de dietas, quizás en una invitación a una vida de pareja anclada en la feliz rutina del placer de la mesa, compartiendo su cultura más popular con el gallego emigrante.

Una dosis más de ansia de normalidad, de intentar apresar el tiempo y darle futuro, en medio de las penalidades y las crisis; de retener a su amor con una esperanza de crear un hogar .

Este conjunto de blancas hojas cosidas empieza con una dedicatoria a su último amor: «Alejandro, espero te guste este librito de recetas de la casa azul, son recetas 100% mexicanas que vienen de mi misma, la mamá de Diego, de mi mamá y de las cocineras que nos han servido en la familia. Te quiero comer en un clemole bien picasito».

La última página aporta un nuevo toque de humor a este desenfadado y curioso libro escrito en un periodo de calma entre tanto infortunio, en parte por la idea de tener cerca al amante. Usando lápiz anota en la despedida: «con esta termino, porque ya se me abrió el apetito y no sé que comer, si criadillas de capón o ancas de rana, todo con un buen pulque de san Andrés. Frida Kahlo 1953».

Incluye una foto de Alejandro Finisterre joven, con traje de marino, por lo tanto de la época en la que fue llevado a Ferrol y luego a África para servir en el ejército español, en 1940. Una imagen histórica, desconocida, del editor gallego; suponemos que fue entregada por él a su amada, como recuerdo. Enmarca la foto Frida con un trazo ondulado en tinta escarlata y debajo de la foto escribe con la misma pluma: «voy a comer criadillas de capón en chile vedado, eso voy a comer hoy, mañana y después.»

Es bien conocido el amor de Frida por la cocina y sobre todo su pasión por la comida tradicional mexicana, lo sabemos por las referencias de sus amigos, sus diarios. Por ello tendría gran valor este recetario para ella, es un presente especial. La pintora solía celebrar las fiestas populares, un buen pretexto para cocinar y ofrecer a sus comensales platos de cocina colonial, prehispánica y popular.

Pero los intentos por homenajear a la cocina de la autora parten sobre todo por las citas a los platos ofrecidos en algunos de sus banquetes, la memoria oral. Ahora, contamos nada menos que con un recetario inédito, desconocido, hecho de su propia mano por la genial artista, a modo de diario íntimo con toques de humor y gran interés por el detalle, con todo el cariño hacia la cocina mexicana y al receptor, su gran amor oculto Alejandro Finisterre. Es asimismo un compendio de sus platos favoritos y su modo de hacerlos, el testimonio de una gastronomía sorprendente y variada, mestiza, en la pluma de una de las mujeres más asombrosas del siglo.

LIBRO RECETAS DE LA CASA AZUL

PRIMERA PAGINA (respetando el original)

alejandro espero te guste este librito de recetas de la casa azul son recetas 100% mexicanas que vienen de mi misma, la mamá de Diego, de mi mamá y de las cocineras que nos han servido en la familia.

Te quiero comer en un clemole bien picasito.

atentamente

Frida Kahlo

1953

ULTIMA PAGINA

con esta termino por que ya se me abrió el apetito y no se que comer si criadillas de capón o ancas de rana, todo con un buen pulque de san Andrés.

Frida Kahlo 1953

voy a comer criadillas de capón en chile vedado, eso voy a comer hoy, mañana y después

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