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jueves, julio 25, 2024

Localizan una cruz templaria en una casa de Brandoñas

En una casa antigua del lugar de Brandoñas en el término municipal de Zas se encontró una losa con una inscripción antigua, una cruz potenzada, también llamada de Tierra Santa o de Cruzada y que según algunas fuentes consultadas podría ser una simplificación de la cruz patada templaria. Según el dueño de la vivienda, José Manuel Rodríguez Blanco en la casa vivió un cura. 

Al parecer los terrenos pertenecieron al priorato de San Antoiño de Baiñas, un antiguo monasterio benito medieval dúplice, de monjas y monjes, y sirvió de residencia a varios eclesiásticos vinculados con el mismo cenobio, cuyas ruinas se pueden ver al lado dela parroquial. El monasterio como tal dejó de estar ocupado desde el siglo XVI cuando pasó al convento de San Paio y luego al de San Martiño Pinario de Santiago, pero siguió teniendo el nombre de priorato y en 1754 aún vivía un prior en él, como un anexo del monasterio de San Martiño de Ozón en Muxía. 

Baiñas contaba con 162 vecinos y pertenecía jurisdiccionalmente al coto y feligresía de Ozón. Contaba con 12 molinos y un palomar poblado por el padre prior, que poseía el Muíño da Braña que molía seis meses al año con una piedra negra. Cobraba el prior 2.650 reales de vellón de diezmos, 400 de primicias, 50 ferrados de trigo de oblatas y 68 ferrados del Voto de Santiago. De hecho, lindante con Brandoñas y las tierras de esta casa en donde se halló la cruz, el prior de Baiñas poseía aun en 1.754 un total de 2.400 ferrados de monte a «toxos, xiestares y matorral», y pagaba cada vecino a Ozón por vasallaje 16 maravedís.

La losa tuvo que estar originalmente en el dintel de una puerta mirando al exterior por lo que fue reutilizada tras la destrucción de la vivienda antigua, pero la actual casa como recuerda su propietario tiene varios siglos. La hipótesis más viable en este caso es que la cruz fue labrada por un clérigo o fraile vinculado con el priorato de Baiñas que fue de romero a Tierra Santa o que tenía relación con alguna orden de las que ejercían en Jerusalén. Entre los padrinos del monacato en Baiñas y Ozón están los condes de Traba, y dos de los hijos del conde Pedro Froilaz fueron templarios y lucharon en las cruzadas. Lo que estiman los investigadores consultados es que la actual casa fue levantada en el siglo XVIII en terrenos del priorato de Baiñas cuando se destruyó una vivienda anterior y se reaprovecharon las piedras. No sabemos el nombre ni la época en que se mandó esculpir el símbolo pero el encargado de ocultarla si puede tener más visos de verosimilitud. Los tiros apuntan a fray Veremundo Amandy «cura prior de la feligresía y priorato de San Antolín de Bayñas» en 1753.

Era el hombre más poderoso en la jurisdicción en la época y en el Catastro del marqués de Ensenada aparece como representante de sus feligresías. Entonces aquella enigmática cruz retirada del exterior y casi tapiada a ras de suelo porque el eclesiástico celoso de la recta conducta la vio como un elemento heterodoxo y no acorde con la nueva filosofía del siglo. En todo caso un hallazgo casual en el suelo de una vivienda común puede desentrañar una parte de la historia local poco conocida.

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