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domingo, diciembre 4, 2022

Hundimiento del Prestige, cuando la Costa da Morte se tiñó de “chapapote”

//Manuel Sambade//

Tal día como hoy, un 19 de noviembre del 2002, hace ya 17 años, el petrolero Prestige, luego de 6 días de deriva y tras no  hallar un puerto seguro, se partió en dos y generó el mayor desastre medioambiental de la comarca.  

El 13 de noviembre se cumplieron 17 años desde que el petrolero Prestige, de propiedad griega y operado por Bahamas, se enfrentara a condiciones climáticas adversas durante un viaje de rutina y finalmente, tal día como hoy, se hundió frente a las costas de la Costa da Morte, causando el peor desastre ambiental en el país y uno de los mayores derrames petroleros en Europa.

 
El incidente, una tragedia en diferido

El 13 de noviembre de 2002, el Prestige se dirigía desde Ventspils, Letonia a Gibraltar, transportando 77,000 toneladas métricas de dos grados diferentes de fuelóleo pesado, cuando se encontró con mal tiempo a la altura de las aguas de la Costa da Morte y comenzó a tomar agua de las olas altas, lo que provocó un agujero de 16 metros en el lado de estribor.

La tripulación filipina fue evacuada con helicópteros de rescate y el barco se desplazó a cuatro millas de la costa española soltando ya un reguero de petróleo.

Como los gobiernos francés, español y portugués se negaron constantemente a permitir que el barco atracara, para evitar la contaminación de sus costas, y después de varios días de navegación a la deriva, el barco se dividió por la mitad el 19 de noviembre en aguas portuguesas. Finalmente se hundió a solo unos 250 kilómetros de la costa española, liberando más de 17 millones de galones estadounidenses (65.000 m3) de petróleo en el agua. 

A medida que la fuga de petróleo continuó después del hundimiento, se derramaron un total de 20 millones de galones estadounidenses (76.000 m3) de petróleo.

Consecuencias ambientales, la Costa da Morte se tiñó de negro

Aunque no hubo pérdida de vidas, la importancia del daño causado por el hundimiento del  Prestige se atribuye a la magnitud de la contaminación resultante de las costas española y francesa. 

El derrame de petróleo de Prestige sigue siendo el peor desastre ecológico de España y Portugal hasta hoy, causando daños significativos a la vida silvestre, el medio ambiente y la industria pesquera local de la Costa da Morte y resto de Galicia.

6 días aguardando una solución y, finalmente, el Prestige se partió en dos 

Las fotografías de la embarcación tomadas el 14 de noviembre, después de que la nave fue remolcada, muestran claramente el escape de petróleo del casco en la región del colector de estribor. Después del hundimiento, el naufragio continuó filtrando aproximadamente 125 toneladas de petróleo al día, contaminando el fondo marino y contaminando la costa, especialmente a lo largo del territorio de Galicia y, en especial, en la Costa da More, con Muxía como santo y seña de la zona cero de un vertido que afectó tanto la ecología como la economía, en especial a los pescadores,  cuyas imágenes, usando sus propias manos para recoger el combustible, recorrieron el mundo

El desastre en cifras, 80% del combustible derramado y 22.000 aves muertas 

La magnitud del desastre medioambiental se percibe en especial a la luz de la frías cifras, que arrojan un balance que apunta que más del 80% de las 77,000 toneladas de combustible que portaba el petrolero se derramaron en el agua.Cerca de 22,000 aves muertas fueron encontradas inmediatamente después del incidente.

Las pérdidas totales para todo el sector pesquero español fueron de 296,26 millones para el período 2002-2006.Los expertos predijeron que la vida marina podría sufrir la contaminación durante al menos diez años debido al tipo de derrame de petróleo.

Probable origen del hundimiento, una gran ola

El informe oficial de la Autoridad Marítima de Bahamas declaró que la causa probable de la ruptura inicial en el casco fue una gran ola que revela una debilidad en el tanque de estribor. Esta debilidad fue probablemente una combinación de dos o más de los siguientes: daños de transferencia de barco a barco sufridos en San Petersburgo, donde el barco se sometió a operaciones de almacenamiento; fatiga; tensiones debidas a la gran cantidad de metal nuevo que se une a la antigua acería; y/o corrosión.

Consecuencias legales para el capitán

La consecuencia legal inmediata del desastre fue el arresto del capitán, quien fue declarado culpable de imprudencia que resultó en daños ambientales catastróficos y fue sentenciado a dos años de prisión por la Corte Suprema de España en enero de 2016.

La decisión fue condenada por la industria, mientras que la sentencia precedente de la Corte Provincial de Galicia había encontrado al Capitán inocente ya que había cumplido con su deber profesional al intentar salvar su barco.

En noviembre de 2017, la Audiencia Provincial de A Coruña dictó un auto de ejecución de la sentencia del caso, dictada en enero de 2016 por el Tribunal Supremo, la sala asignó al Estado español la cantidad de 1.573 millones de euros, 1,8 para la Xunta de Galicia y 61 millones de euros para Francia.  Además, el tribunal ordenó a las aseguradoras del barco a pagar mil millones de dólares, que es el límite máximo fijado por la compañía en su contrato para el barco.

Lecciones aprendidas tras el Prestige: mejorar protocolos de control y contar con un plan de respuesta  

El informe de la Bahamas Maritime Authority (BMA) destaca que, durante la revisión anual del barco, seis meses antes del incidente, se debería haber realizado una investigación porque se descubrieron diversas irregularidades internas que no fueron objeto de una inspección en profundidad por desconocimiento de datos claves por parte del responsable de la investigación.

Otra área especial de enfoque se basa en el área de la respuesta dada por los respectivos gobiernos a los avisos previos a la ruptura del casco y a lo que posteriormente aconteció.  de la respuesta. Los expertos, después del accidente, señalaron que la reacción general del gobierno español fue demasiado lenta y que se prestó mayor atención a la culpa que a la respuesta real. Durante los primeros días, los gobiernos de España y Portugal discutieron sobre quién era responsable de limpiar el derrame, antes del hundimiento real. En consecuencia, se dedicó más tiempo a descubrir cómo no involucrarse en la crisis que a tratar de encontrar una solución más rápida.

Puerto refugio en Punta Langosteira, un resguardo que llegó demasiado tarde    

Irónicamente, en enero de 2016 se lanzaron las nuevas directrices europeas sobre Lugares de Refugio, conocido internacionalmente por su acrónimo en Inglés de Places of Refuge (PoR), desarrolladas conjuntamente con la industria naviera y con el objetivo específico de resolver los problemas relacionados con la concesión de un PoR. La implementación adecuada de estas pautas tuvo como objetivo evitar la repetición de errores cometidos durante los incidentes de Prestige y MSC Flaminia.

En Galicia, y con las heridas aún supurantes de chapapote, la respuesta a la amenaza de un segundo Prestige se llamó Punta Langosteira, un proyecto que nació en 2003 para acoger el tráfico portuario de la ciudad herculina y, caso de repetirse situaciones análogas a la del petrolero bahameño, poder evitar una nueva procesión marítima con las ya fatales consecuencias que hoy conmemoramos.

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