En los últimos años, la leche se ha convertido en uno de los alimentos más señalados y debatidos en las consultas de nutrición. Con frecuencia, muchas personas deciden retirarla por completo de su alimentación bajo la creencia de que es perjudicial o inflamatoria.
Sin embargo, la dietista-nutricionista Ainoa Navarrete, autora del libro Antiaging cerebral, desmitifica esta postura y explica por qué su consumo moderado no representa un peligro, sino una ventaja para la salud mental.

El origen de la demonización de la leche
Según la experta, el rechazo hacia la leche proviene principalmente del miedo a su contenido graso. Sin embargo, Navarrete aclara que el impacto real depende de la cantidad total en la dieta y de con qué se compare:
«Siempre se ha demonizado un poco a la leche y en realidad todo esto viene realmente por el aporte de grasas saturadas que tiene la leche. Pero claro, si tomas a lo mejor un vaso al día o dos vasos al día, la cantidad de grasas saturadas que tiene es mucho menor».
Para la nutricionista, el verdadero problema no está en los lácteos, sino en otros productos habituales de la cesta de la compra que contienen un porcentaje graso mucho más elevado y dañino: «A lo mejor es que estamos comiendo patatas fritas, embutidos u otro tipo de carnes procesadas que al final tienen un mucho mayor contenido en grasas saturadas, pero no por tomar un vaso de leche».

La leche entera
Uno de los consejos más destacados de Navarrete es optar por la versión entera del producto en lugar de las opciones desnatadas, debido al valor nutricional que se pierde en el proceso de desnatado:
«También por la importancia de tomar la leche entera, porque no le estamos quitando parte del aporte nutricional que tiene. Es de los pocos alimentos que tiene vitamina D y casi todo el mundo tiene déficit de vitamina D. Cuando le quitamos la grasa, al final le estamos quitando también ese aporte.»
Conclusión: Verificar antes de decidir
La autora de Antiaging cerebral insiste en que, antes de tomar la decisión drástica de eliminar un alimento por modas o corrientes de opinión, es fundamental contrastar la información con base científica.
«Por eso, cuando decidimos condenar o santificar algún tipo de producto, hay que verificar antes», concluye, recordando que mantener hábitos equilibrados y sin restricciones innecesarias es clave para asegurar los nutrientes que el cerebro necesita para funcionar correctamente.

