Jesús Paniagua analiza el futuro de la alimentación y las tecnologías que transformarán el campo.
El ingeniero agrónomo y divulgador Jesús Paniagua expuso en Radio Xallas las claves de su libro “Comida. Tecnología y futuro de la producción de alimentos”, (editorial Guadalmazán), donde aborda los cambios técnicos, demográficos y sociales que marcarán la alimentación mundial en las próximas décadas.
La “trastienda de la civilización”: lo que no vemos detrás de la comida
Paniagua explicó que su libro forma parte de una serie dedicada a servicios esenciales que pasan desapercibidos para la población: “Es lo que yo llamo la trastienda de la civilización. Son cosas que suceden cuando no nos damos cuenta y que, si no estuvieran, nuestra vida sería muchísimo peor”. Recordó que damos por hecho que “la comida aparece misteriosamente por la noche en el supermercado”, sin pensar en la enorme estructura que lo hace posible.
Tecnología y demografía: el gran reto alimentario del siglo XXI
El divulgador advirtió que será necesario producir “en torno a un 30% más de comida” para alimentar a una población que se acercará a los 10.000 millones a final de siglo. Subrayó que los avances científicos serán determinantes: “Hoy en día hay más tecnología en un tomate que en un iPhone”.
También recordó el impacto histórico de la revolución verde: “La misma parcela puede producir 5, 6 o 10 veces más”, un salto que redujo drásticamente la mano de obra necesaria y contribuyó a la despoblación rural.

Preocupación por algunas políticas europeas
Sobre la política comunitaria, fue claro: “La política europea hacia la alimentación a mí me preocupa”. Considera que determinadas líneas del Pacto Verde dan la sensación de que “la agricultura y la ganadería son actividades que van contra la naturaleza”.
Recordó que varias propuestas derivaron en “una revuelta en el campo (…) tractores en la calle desde Algeciras hasta Varsovia”, lo que, en su opinión, revela fallas de negociación con el sector.
Entrevista a Jesús Paniagua
Carne cultivada: “carne de verdad”, pero hecha en un reactor
Paniagua dedicó parte de la entrevista a explicar con detalle la carne cultivada, una de las tecnologías emergentes que más debate generan. Señaló que “la carne cultivada es carne. No procede de un animal sacrificado, pero es carne de verdad”.
Describió el proceso con precisión técnica: “Se coge un pequeño fragmento de células de un animal vivo, una biopsia, literalmente, de su solomillo, y esas células se cultivan en un reactor”. Allí crecen hasta formar “una masa de carne de solomillo de ternera”.
Una vez obtenido ese tejido, interviene la fase de impresión: “Se aplican impresoras que intentan conseguir algo lo más parecido posible a la forma y la textura de un filete”. También recordó que esta tecnología no es futurista: “No es una novela de Julio Verne. Hay empresas operativas produciendo todo esto”.
Digitalización agrícola y nuevos hábitos de consumo
El ingeniero explicó que la agricultura moderna es profundamente tecnológica: “Muchos agricultores pasan bastante más tiempo con el ordenador o la tablet que con la azada”.En paralelo, señaló que las formas de consumo están cambiando: “La forma en que consumimos define lo que se tiene que cultivar”, con una creciente demanda de productos de conveniencia, cocina preparada y alimentos listos para usar.
Paniagua insistió en que “la asequibilidad no es un tema menor” tras los incrementos de precios de los últimos años, y recordó que en Europa existe “una seguridad alimentaria con estándares altísimos”. Cerró la entrevista con una reflexión optimista: “Vamos a ser capaces de producir alimentos para todos y cada vez con un poco más de calidad”.

